El prestigioso diario estadounidense The New York Times publicó este jueves un extenso reportaje sobre los efectos que el cambio climático está provocando -y podría provocar en un futuro- en la isla y su ecosistema.

Bajo el título “La isla de Pascua está desapareciendo”, el periodista Nicholas Casey, corresponsal del medio en la región andina y el fotógrafo Josh Haner, presentan un tema interactivo que da cuenta de los efectos del cambio climático y de cómo la subida de los océanos esta erosionando los moais, las estatuas sagradas que caracterizan a la isla y que representan los ancestros de cada clan que la habita.

Han pasado cientos de años desde que se levantaron los moais y sus respectivos ahu, las plataformas sobre las que están erigidos y donde están los restos de las familias más antiguas de Rapa Nui. Sin embargo, los huesos de esos isleños están saliendo a flote debido a la fuerza de las mareas contra el borde costero. De hecho, según el texto, algunas teorías climáticas prevén que los niveles del mar podrían aumentar hasta 1,5 metros para 2100, por lo que las tormentas y las olas podrían convertirse en una amenaza mucho mayor.

Los efectos sobre el deterioro patrimonial de Rapa Nui podrían recaer también sobre la economía isleña ya que “los sitios arqueológicos son la piedra angular de la principal industria, el turismo”, sostiene el artículo. Los espacios más emblemáticos -los monolitos de Tongariki, la playa de Anakena y Hotu Matu’a, donde está enterrado el fundador mítico de la isla- están en peligro de erosión por la crecida de las aguas e incluso Naciones Unidas ha advertido sobre las nefastas consecuencias para el territorio.

Otra de las complejidades tiene que ver con la pérdida de las pistas que podrían responder al por qué colapsó la civilización que construyó las estatuas de piedra, uno de los misterios de la isla más investigados por los arqueólogos. El reportaje recoge varias teorías planteadas al respecto por los expertos: desde el agotamiento de recursos, hasta enfermedades, una guerra civil o ratas que llegaron con los polinesios y destruyeron los bosques. El interrogante podría quedar sin resolver si se destruyen del todo los vestigios de la civilización milenaria.