El otrora reconocido productor de Hollywood, Harvey Weinstein, decidió entregarse a una comisaría de policía en Nueva York para ponerse a disposición de la Justicia ante los nuevos cargos de abuso sexual en su contra.

Actualmente, Weinstein cuenta con dos causas pendientes: una por abusos sexuales contra la aspirante a actriz Lucia Evans, cometidos en 2004 y donde obligó a la mujer a practicarle sexo oral, y otro por la presunta violación de la actriz española Paz de la Huerta, en 2010.

Luego de cumplir con el procedimiento policial, el productor fue trasladado bajo arresto ante el juez Kevin McGrath, con el fin de formalizarlo y conocer los cargos levantados en su contra. Weinstein habría pactado pagar una fianza de entre uno y dos millones de dólares por su libertad condicional, además de entregar su pasaporte y recibir el brazalete electrónico, que en adelante limitará sus movimientos.

Pasada una hora del arresto, la policía del Departamento de Nueva York emitió una nota confirmando que el productor había sido procesado y acusado de delitos sexuales, en específico, de violación y abuso sexual hacia dos mujeres. También agradecieron a quienes “dieron el paso al frente buscando justicia”.

El hecho marca un avance judicial en uno de los casos más bullados de abuso y acoso sexual en la industria del cine, desde que más de 70 mujeres decidieron denunciarlo y compartir sus testimonios. Aunque no era un secreto en la industria, su conducta se normalizó durante años, permitiéndole utilizar su fortuna, poder e influencias en amenazar y arruinar las carreras de sus víctimas, si es que lo denunciaban públicamente.

También hay expedientes en Los Ángeles por la denuncia de cinco mujeres y en Londres también se investiga una decena de casos contra el productor, quien siempre ha negado las acusaciones reiterando que se trató de relaciones sexuales consentidas. La formalización ocurre a siete meses desde que el mundo conoció la primera denuncia en su contra.