A través de una carta enviada a este medio, el académico de la Uniacc Pablo Llao Andrade respondió a las denuncias publicadas en el artículo “Los casos de acoso sexual que desataron la toma feminista en la Uniacc”.

El 31 de mayo de 2018 se publicó el artículo que dio cuenta de las motivaciones detrás de la toma feminista en la casa de estudios, a raíz de las distintas expresiones de la violencia machista que se viven dentro y en contexto de las históricas moviliziaciones estudiantiles que se replicaron en todo el país.

La publicación menciona una serie de denuncias de acoso sexual recopiladas por las propias estudiantes de la Uniacc, realizadas por Leonardo Moyano, coordinador académico de Teatro y Comunicación Escénica, Cristóbal Valderrama, jefe de carrera de comunicación audiovisual y Álvaro Prudena, profesor de la misma carrera.

Posterior a la publicación del reportaje, este medio recibió más denuncias de acoso sexual de Prudena de parte de ex alumnos e incluso desde otra casa de estudios, la Universidad Santo Tomás.

El artículo original menciona también a la directora de carrera, Isabel Troncoso y la decana de la Facultad de Artes de la Comunicación, Ana Reeves, quienes -según las estudiantes- recibieron todas estas denuncias y optaron por “encubrirlas”.

En este contexto es que el texto de cuenta de que otra de las expresiones de la violencia machista se da también al interior de las salas de clase. Ahí es donde se menciona al artista visual y profesor Pablo Llao Andrade.

“Además de ser bastante violento y una persona que realiza abuso de poder, era una persona que también acosaba libremente a sus estudiantes tirando constantemente tallas en clases, tales como ‘siéntate adelante que quiero verte tus piernas’”, dijo Catalina Flores, representante estudiantil de la Coordinadora Feminista Universitaria.

Al respecto, Llao dice que todos estos hechos son falsos y que agravan su “honor y reputación”.

Sobre su presencia en la toma feminista del 31 de mayo, donde el artículo de este medio dice que se le veía “nervioso” y “tirando tallas sobre acosos”, se ha procedido a rectificar dicha información, después de corroborar que la persona a la que se hacía referencia era Álvaro Prudena y no Pablo Llao.

Mira acá la carta completa de Pablo Llao:

Sra. Directora:

Sin perjuicio de la reserva expresa para accionar ante la justicia ordinaria en relación con los tipos penales concurrentes, y con ocasión de la legislación vigente que me faculta y otorga el derecho de expresarme en su medio ante eventual infracción de abuso de publicidad señalo a Ud. lo siguiente:

Soy docente, de la Universidad Uniacc desde el año 2001, mi nombre es Pablo Llao Andrade.

Por medio de la presente me dirijo a usted para manifestarle que con fecha 31 de mayo de 2018, el medio que usted dirige, “El Desconcierto,” dio a conocer una publicación titulada “Los casos de acoso sexual que desataron la toma feminista en la Uniacc”, y otra a continuación, de fecha 6 de junio del corriente, denominada “Crudo testimonio de acoso sexual en la Uniacc: El profesor me ofreció hacer un trío con su polola”, en donde el periodista Nico Romero, parafrasea mi nombre donde se me atribuyen hechos, cualidades y conductas difamatorias, actuando con pleno desprecio a la verdad, lo que revela ausencia de verificación y falta a la rigurosidad periodística, con el componente subjetivo finalísimo de difamar la reputación de mi persona confundiendo los hechos e interpretando maliciosamente información real con situaciones creadas para denigrar mi imagen personal y profesional que me desacreditan ante la opinión pública.

El señor Romero transcribe hechos falsos, desconocidos para mi, agraviando mi honor y reputación, la supuesta información entregada al profesional, quien no la constata, es tendenciosa, inexacta, contiene datos sesgados los que finalmente el periodista plasma como verdad única, menoscabando mi honor .

Esta acción difamatoria contra mi persona, me ha causado un daño moral de incalculable dimensión.

Creo de extrema gravedad que lo expresado contra mi persona sea transcritos por el periodista a partir de los dichos de una supuesta “representante de un movimiento feminista”, quien no estaría involucrada ni absoluta ni directamente, con los hipotéticos acontecimientos que se describen y a quien por cierto: no conozco.

La imposibilidad de conocer la identidad de los presuntos verdaderos denunciantes, y la obscuridad de sus fuentes, me impide ejercer –por ahora- mi derecho a réplica o defensa judicial y me deja en la más absoluta indefensión.

Me parece que la ética profesional del cuerpo editorial del medio que usted dirige queda en entredicho al publicar una fotografía bajada de google, donde aparezco junto a un familiar de amplia exposición pública, no solo esto, además al pie de la foto se lee el texto “Los hermanos Pablo y Ramón Llao”. Claramente su medio hace aprovechamiento ridículamente malintencionado de la imagen y difusión pública de la persona de mi hermano con el probable objetivo de convocar a más lectores a partir de los buscadores en internet -canal de difusión de su medio-. Evidentemente esta falta se confirma cuando sus editores bajan de inmediato la fotografía luego del inmediato reclamo efectuado vía telefónica por el actor Ramón Llao, a su medio.

Cuando se cita “Están las denuncias en papel de la universidad pero las estudiantes fueron ignoradas…” me surge la natural duda si el señor Romero constató si dichas denuncias existen realmente, tuvo en sus manos los supuestos “papeles,” yo por mi parte NUNCA he sido citado por denuncia alguna por parte de ningún/a Director/a de Carrera donde trabajo. ¿Podría el periodista informarme quién le mostró denuncias, dónde y cuándo?
A la siguiente cita “… De hecho, algunas compañeras que fueron a la intervención, estuvieron antes en clases con él y lo vieron muy nervioso, nuevamente tirando más tallas sobre acosos”, le informo, categóricamente, que esto es una mentira, dado que el día 31 de mayo, mi única clase era las 14:30 Hrs. en la sede sur (hora a la que llegué a realizar mis labores docentes) y donde me encontré con la Toma de los alumnos de Teatro de la Universidad Uniacc. Es más me dirigí desde mi casa, nunca realicé clases antes, difícilmente podría “haber estado en clases con estudiantes que me vieron nervioso”.

Estas últimas citas claramente contravienen todas las normas de la ética periodística, es absolutamente tendenciosos y falto de rigor periodístico.  Solo puedo decir que todo lo manifestado por la alumna o alumnas en cuestión y descrita por el periodista es falso y por ellos solicito su rectificación.

Lamento que su prestigioso medio se haya prestado a la presente publicación sin comprobar la fuente, con alusiones ofensivas para ciudadanos que, como yo, prestamos un servicio concreto a la comunidad en la formación de los jóvenes de este país.

Por tanto, a Ud. pido tener presente la ACLARACION ex puesta y solicito RECTIFICAR la información de da motivo al presente requerimiento en el sentido siguiente:
i) Que es falso cuando la publicación señala que soy “violento y una persona que realiza abuso de poder”
ii) Que es falso cuando la publicación señala que soy una “persona que también acosaba libremente a sus estudiantes tirando constantemente tallas en clases, tales como ‘siéntate adelante que quiero verte tus piernas”
iii) Que es falso cuando se señala que “me ven muy nervioso, nuevamente tirando más tallas sobre acosos”
iv) Que asimismo, estableciéndose lo anterior, es absolutamente falso que yo sea un “protegido de la Sra. Directora de la carrera audiovisual, doña Isabel Troncoso”.
v) Que es falso cuando se dice en la publicación del 6 de junio que soy “íntimo de Ana Reeves”; y
vi) Que es falso cuando se dice en la publicación del 6 de junio que yo sea “el otro profesor acusado”
Atte

Pablo Llao Andrade
Docente universitario

Santiago 15 de junio de 2018