La librería Pedaleo nace desde la oportunidad que queda dando bote. Trabajé un par de años en una librería de mall y ahí aprendí sobre todo tipo de libros, mucho más de las lecturas o temas afines a mis gustos. El lector te manda de la sección de psicología o medicina a libros infantiles y de ahí a historia, sin pausa, como si fueran del mismo tema. Entonces tienes que saber de todo un poco para pararte delante de cada sección y ofrecer el libro indicado. Después salí del mall y me asocié en un muy mal proyecto de librería independiente, y supe que es mejor trabajar solo. Entonces en un momento me quedé con el conocimiento de un librero (que no se acaba nunca), montones de libros, sobre todo de los amigos editores que confían en mí, y la suerte de vivir en el centro. Todo eso dio la oportunidad de formar esta casa-librería.

En principio pensé la librería como una vitrina virtual, para hacer el despacho de los libros en bicicleta, de ahí el nombre. Pero los lectores la fueron cambiando, prefiriendo pasar a escoger sus libros, tomar un café y hablar de ellos; de ahí el concepto de casa-librería. Creo que así he creado algo más acogedor, un lugar cómodo para lectores de nicho, con un par de robustas estanterías llenas de poesía, narrativa, mayormente de literatura chilena independiente, y también variedad de filosofía. Por eso esta es una librería atípica, atendida por un bibliotecario, poeta, narrador y librero, que ofrece mucha más poesía que cualquiera y que mueve el catálogo de varias editoriales pequeñas, ya sea en ferias de libros, en despacho por la ciudad en bicicleta o como la casa de un amigo, donde al entrar lo primero que ves es una pared llena de libros.

De libros de fútbol hay varios. Leí a Skármeta por primera vez para comprobar si era merecido su Premio Nacional de Literatura. Lo hice con Soñé que la nieve ardía, novela que trata sobre un futbolista de región que llega a Santiago hasta con gallina en el canasto para probarse en un club grande, y en esa lo pilla el golpe. Al menos con esa novela Skármeta se merece el premio. Las distintas versiones de Anecdotario del fútbol chileno de Chomsky y Guarello son para apretarse la guata de la risa. Mi anécdota favorita es cuando Pelé se casa en Santiago. Lástima que ya no se editen. Otro muy bueno es Dialéctica Arellanista, ensayo editado por Libros del Perro Negro, que habla sobre la historia del Club Social y Deportivo Colo–Colo antes y después de la quiebra. Sé que la referencia viene de cerca, pero hace poco salió Selección nacional – muestra de poesía chilena deportiva y ahí vienen varios poemas futboleros de Erick Pohlhammer, Elvira Hernández y de este servidor.

Una joya es La guerra del fútbol del polaco Kapuscinski, que narra el enfrentamiento bélico entre Honduras y Guatemala, a partir de los partidos clasificatorios para México 70. Ahora último se publicó Héroes de Cristian Arcos, y me gusta el tono de quitarle el glamour y la danza de millones en torno al fútbol y hablar de lo que debería ser más importante: el deporte y esos “héroes” que, aunque la suerte haya sido injusta con ellos, dieron su vida por la pelotita, o la pelota se encargó de darles al menos una alegría en la vida.