La imagen recorrió el mundo aunque la FIFA no quisiera. Un grupo de mujeres, y un hombres, vestidas de policía saltaron a la cancha interrumpiendo el segundo tiempo de la final del Mundial para protestar contra el gobierno de Vladimir Putin. Eran las Pussy Riot.

Pero el máximo organismo del fútbol no fue el único en molestarse. La justicia rusa, en menos de 48 horas, sancionó con 15 días de cárcel a Veronika Nikúlshina, una de las integrantes de la banda punk conocida por sus acciones contra el Kremlin.

Esta medida no pasó desapercibida en ante los ojos del resto del mundo, ya que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) condenó a Rusia por el trato brindado con las mujeres, ya que juicio de la entidad sufrieron tratos “degradantes” y violaron la libertad de expresión.

Pussy Riot invadió la cancha mientras de s disputaba el último partido de Rusia 2018 entre Francia y Croacia, el que terminó 4-2 en favor de los liderados por Paul Pogba y Kylian Mbappé, el único jugador que saludó le gesto de las artistas chocando la mano con una de ellas.

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