La escritora se define como una activista prematura, que comenzó a defender sus derechos cuando el feminismo aún no se asomaba visiblemente en Chile.  “No es ninguna sorpresa que ya a los 5 años fuera una feminista furiosa aunque el término no había llegado todavía a Chile, así que nadie sabía cuál era mi problema”, dijo en una charla TED.

La autora chilena es una referente internacional: con 23 libros publicados, ha vendido 70 millones de ejemplares en 35 idiomas. En 2012, en México, lanzó un discurso llamando a la unidad de las mujeres: “Ya es hora de que las mujeres participemos, en iguales condiciones, en la gerencia del mundo. Somos grandes administradoras y nos han dejado de lado por siglos”, recalcó.

Desde su casa en Estados Unidos, donde vive hace 30 años, Allende habló de las mujeres que inspiraron sus historias: “He conocido mujeres extraordinarias, mi abuela, mi madre, algunas amigas. Las mujeres que más me inspiran son aquellas que llego a conocer a través de mi fundación. Son mujeres que han sobrevivido a terribles traumas y en vez de caer derrotadas, se elevan sobre sus circunstancias y se convierten en líderes. Lo hacen sin perder la alegría y la bondad. Esas son mis protagonistas. Así quisiera ser yo”.

La escritora asegura que el machismo se hace sentir en todos los aspectos de la sociedad: “En la cultura no es diferente. A las mujeres las han silenciado por siglos y es sólo ahora, con los logros del feminismo y los cambios inevitables en la sociedad, que empiezan a recibir alguna consideración. A una mujer le cuesta el triple que a un hombre para obtener la mitad de reconocimiento. En mi caso, esto ha sido evidente, especialmente en Chile. Nadie es profeta en su tierra, peor si eres mujer“, manifestó en entrevista con La Tercera.

Isabel Allende creó una fundación que ayuda a mujeres y niños en las áreas de educación, protección y salud. En los últimos tiempos trabajamos con inmigrantes y refugiados y nos enfocamos con derechos reproductivos (porque si una mujer no controla su fertilidad no puede controlar nada más en su vida). En mi página web – isabelallende.org- se pueden ver las organizaciones con las que trabajamos”, señala.

A juicio de la escritora, el movimiento #MeToo ha sido muy importante: “Por primera vez en la historia los hombres se sienten desafiados en una conducta que fue normal en ellos y tolerada por las mujeres, porque no podían defenderse. Si #MeToo va a sobrevivir, puede ser el principio de cambios radicales en las relaciones de género, pero existe el peligro de que el movimiento se diluya o llegue a ser tan extremista que provoque una reacción contraria a la deseada”.

A la vez, celebró la movilización que han liderado en Chile las estudiantes y mujeres feministas, principalmente en las universidades.

“Se atreven a todo, desafían con humor y con inteligencia. Celebro lo que hacen. Cada una de estas acciones es un eslabón más en una larga cadena. Todo sirve. Paso a paso vamos alcanzando algunos de los objetivos que se plantearon la primeras feministas. ¡Por Dios, cómo nos ha costado!”, cuestiona.

Allende, en sus 75 años, asegura haber nacido en un ambiente que tenía por esencia al patriarcado: “Todo eso ha sido cuestionado en los años de mi vida y se ha avanzado, pero a un paso mucho más lento del que imaginé, cuando me incorporé al feminismo. Me voy a morir antes de ver el fin del patriarcado, que me parecía inminente cuando yo tenía 20 años, pero para allá vamos. Mis bisnietas tal vez alcancen a verlo”.

Por último, apuntó que “he dicho a veces que los machos viejos no tienen remedio, hay que esperar que se vayan muriendo de a poco. Es una exageración, claro. Hay algunos viejos iluminados y otros con el corazón abierto que pueden cambiar. La esperanza son los jóvenes, educados por madres conscientes y progresistas y emparejados con mujeres que no les aguantan tonterías. Ellos están definiendo la nueva masculinidad”.