“¿Cómo tendrías los ojos?”, le preguntan. “Unos ojos fuertes, expresivos. No necesariamente serían azules o verdes, sino profundos, penetrantes. Me gustaría iluminar con la mirada”, responde.

Así comienza la entrevista al diputado Gonzalo Fuenzalida (RN) en la revista Paula, de La Tercera, en la que lo invitaron a contestar preguntas en como si fuera una mujer.

Bajo el título “Si yo fuera mujer”, el parlamentario detalla desde cómo sería su físico, cuáles serían sus intereses, su vestimenta, sus gustos, si participaría del rol público y responde sobre varios puntos de la agenda, aunque sin salirse de estereotipos, roles tradicionales ni hacerse cargo de las demandas que llevan meses en la calle sonando con toda la fuerza.

En la publicación, le preguntan a Fuenzalida sobre diversos temas que se están discutiendo en torno a la agenda del movimiento feminista. Ante la pregunta sobre qué opina de los piropos, él responde “me gustaría, pero con respeto. Sería bastante latina. Una frase grosera nunca, pero un piropo inocente, sí”.

Según el diputado, se llamaría “Esmeralda”, porque le gustan los nombres con personalidad, usaría escote “si tuviera algo que mostrar”, la parte del cuerpo que más resaltaría serían “unos pechos lindos y una bonita espalda”, no tendría tatuajes y su modelo a seguir sería la actriz Jane Fonda porque “me gustaría ser guapa en ambos sentidos, no solo físicamente, sino también tener opinión”.

Pero dice que sí sería feminista”porque este país es muy machista. Eso sí, sería una feminista con racionalidad, tampoco se trata de eliminar a los hombres. Creo que la mujer tiene que ser valorada y se deben respetar todos los derechos, pero entendería que esta es una sociedad en la que conviven hombres y mujeres”.

El RN puntualiza que sería vegana, “le daría lata el asado”, le preocuparía el cuerpo dependiendo de la pega (“si fuera una persona pública sería más preocupada, pero si fuese más anónima o si estuviese embarazada, no me importaría”) y que lo suyo sería el “vino blanco, champaña y de vez en cuando un vodka”, aunque repara que las fiestas serían solo de soltera, porque con niños cambia la cosa.

Algo similar sería en el uso de drogas: “De joven, quizá sí. Aunque creo que lo haría de manera recreativa, con mis amigas de colegio a los 20 años de egresadas. Algo divertido como para recordar”.

Otra respuesta que llama la atención sería su negativa a participar de un partido político, ya que “estaría más por las causas ciudadanas que por la política. Votaría más que nada por las personas, por políticos a los que les creyera y que me convencieran. Que no sean ideológicos, sino que sensatos”.

También asegura que aceptaría tomar la pastilla anticonceptiva en la adolescencia, pero que en la adultez le pediría a su pareja que se realizara una vasectomía, dice que tampoco se realizaría un aborto y que no le gustaría llegar virgen al matrimonio.

Finalmente, remata con una respuesta que refleja bastante su mirada sobre quienes son las mujeres y sobre cuáles son sus mayores problemas. Spoiler: no es ni la violencia de género, ni las desigualdades laborales ni las didifuctades para llegar al poder: “Creo que muchas mujeres buscan parejas de las que pasan a ser casi sus madres. Pienso que se enamoran de quienes sienten que necesitan protección. Yo tendría muy claro que necesito a alguien que me complemente. No sería la muleta ni la mamá de nadie”.