Hija del barrio nuevayorquino del Bronx, Tarana Burke es una mujer de ascendencia afroamericana que desde muy joven se implicó en campañas para acompañar a las personas procedentes de comunidades más marginadas.

Uno de los aportes de su trabajo fue el acompañamiento a mujeres víctimas del abuso y la violencia sexual, sobre todo con las de raza negra que formaban parte de las minorías en Estados Unidos.

“Just Be” fue la organización que la activista acabó creando en 2003, a través de la cual implementó un programa de atención para niñas y adolescentes negras que han sufrido violencia sexual. Como parte de esta iniciativa creó el movimiento “Mee Too” que, nacido en 2006, pretendía utilizar esa frase para sensibilizar sobre el alcance de los casos de abuso y acoso sexual en la sociedad.

El nombre fue acuñado en base a la propia experiencia de Burke. Ella recuerda bien cuando mientras trabajaba en un campamento para niñas en 1996, una de las pequeñas le confesó haber sido violada por la pareja de su madre. La activista no le pudo responder, pero tenía ganas de decirle: “Me too”.

La expresión fue recuperada en 2017 por la actriz Alyssa Milano en su campaña para denunciar casos de agresión sexual en contra del productor de cine, Harvey Weinstein, que desataron una ola de revelaciones de miles de mujeres que decidieron exponer públicamente sus propias experiencias como víctimas de abusos o agresiones sexuales.