Opinión

Colegio de las Artes y Letras Bethel de Quilpué: La incansable lucha de los trabajadores contra la Corporación Educacional Altaluz

Por: Paulo Andrés Carreras Martínez / Publicado: 12.12.2018
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En el país de los desfalcos y robos institucionalizados de los milicos, empresarios y más de algún político sobornado por una transnacional, la empresa privada, que recibe nuestros dineros (estatales) como los establecimientos subvencionados, escapa fácilmente de la sanción administrativa. Solo importa la educación de nuestros educandos y el puntaje SIMCE O PSU. El cliente/apoderado debe estar contento, siempre tiene la razón aunque al docente se le pague migajas o simplemente no se le pague. Los niños están primero decía un egregio ministro hace unos años. A veces parecemos otra tienda del Retail.

Corrían los últimos días del año 2016 y mientras me aprestaba a tomar el metro en la Estación de Quilpué, recuerdo haber visto pegado en las paredes del lugar un pequeño papel blanco. Éste tenía rotulado en grandes letras: “Conoce el nuevo Colegio de las Artes y Letras Bethel”. Como buen humanista, docente de lenguaje y bastante hastiado del sistema educativo chileno rígido, estandarizado y aún con resabios dictatoriales, miré con simpatía dicho cartel. Es más, creo haber enviado mi itinerante currículum esa misma tarde, ergo haber recibido pronta respuesta de alguien del equipo directivo del momento. El sujeto agradecía mi interés, pero señalaba escuetamente que no necesitaban profesor de mi área. A veces la vida es buena, pero no para todos. De la que me salvé.

No quiero decir con esto, que después de “emocionantes” y “enriquecedoras” entrevistas laborales, haya dado con grandes colegios subvencionados para ejercer, pero me pagaban. Un sueldo miserable, pero reitero, me pagaban. Es una vergüenza que algo básico y un derecho laboral inconculcable como el pago íntegro de la remuneración, sea digno de encomio, celebración y agradecimiento en estos tiempos de ladrones y mercaderes de la educación avalados desde los ochenta, por la constitución pinochetista de Jaime Guzmán y su ideología neoliberal de educación como bien de consumo y casi sin contrapeso en manos privadas. Del famoso Colegio Bethel, no supe más hasta hace unas cuantas semanas cuando navegando por las redes sociales leí la siguiente publicación: “Profesores y Apoderados invitan a bingo solidario para costear no pago de remuneraciones y problemas económicos de los trabajadores.” ¿Nuevamente en Chile un bingo para costear gastos de salud, deudas, salarios impagos? ¿Dónde ahora? me pregunté, y la respuesta me pareció familiar: Colegio de las Artes y Letras Bethel de Quilpué. De ahí en adelante lo que he investigado, conversado con los dirigentes y docentes del establecimiento es digno de rabia, vergüenza  y la mínima empatía que se debe tener por un trabajador que desempeña sus labores bajo ni siquiera las condiciones básicas como el pago íntegro de su sueldo (no en cuotas) y cotizaciones previsionales.

Pues sí, el colegio quilpueíno al cual envié mis antecedentes laborales, desde el año 2017 ha cometido una serie de delitos, prácticas y acciones lejos de la ley que ampara esta educación mercantilista que deja banda ancha para que cualquier miserable ambicioso ponga con tres palos parados y unas cuantas sillas un colegio y hasta una universidad. El privado a cargo de la educación, si lo hace bien, mal o pésimo teniendo a sus trabajadores en la más completa indefensión, parece no ser problema del gobierno. En el país de los desfalcos y robos institucionalizados de los milicos, empresarios y más de algún político sobornado por una transnacional, la empresa privada, que recibe nuestros dineros (estatales) como los establecimientos subvencionados, escapa fácilmente de la sanción administrativa. Solo importa la educación de nuestros educandos y el puntaje SIMCE O PSU. El cliente/apoderado debe estar contento, siempre tiene la razón aunque al docente se le pague migajas o simplemente no se le pague. Los niños están primero decía un egregio ministro hace unos años. A veces parecemos otra tienda del Retail.

Corporación Educacional Altaluz y Colegio Bethel “La Casa de Dios”

Detrás de todo colegio subvencionado, en este subdesarrollado y nacionalista rincón,  surge la figura de la corporación y los sostenedores, que en caso como éste, solo sostienen sus bolsillos y los de sus familias (en los otros les doy al menos el beneficio de la duda). Los sujetos en cuestión formaron la Corporación Altaluz que actualmente está integrada por los siguientes miembros: Nelson Castañeda, Nayaret Navarrete, Steven Phillips y Colleen Shine Ingols. Tal carrusel o silla musical, los puestos de director, presidente, gerente general, representante legal han rotado, pero hay un nombre que merecerá nuestra atención más adelante: Steven Paul Phillips Reynold.

Cronología de ilegalidades y despidos injustificados

En octubre del año 2017 y durante la administración educacional de la Corporación Altaluz, a los trabajadores del Jardín Infantil Happy Kids (perteneciente al mismo sostenedor), no se les cancelaron, ni declararon las cotizaciones previsionales. Mantenían su sistema de salud impagos (FONASA e ISAPRE) y a diez de ellos nunca, desde esa fecha, se les canceló FONASA. Desde ese mes en adelante, no existían liquidaciones de sueldo, produciéndose además diferencias sustanciales en la declaración de renta imponible de algunas trabajadoras. Para colmo el sistema de seguro de cesantía estaba igualmente impago y lo peor sueldos sin cancelar, parcelados o fuera de plazo. Una gestión pésima a vista y paciencia del Ministerio de Educación. ¿Quién fiscaliza? Es la pregunta. Desde ahí, hasta el momento de esta columna, los funcionarios del Colegio de las Artes y Letras Bethel han sufrido una serie de abusos, acoso laboral y vejámenes en materia laboral impresentables por parte de los sostenedores.

En Marzo de este año no hubo declaración ni pago de cotizaciones de ningún trabajador del establecimiento educacional. Durante el mes de abril Recursos Humanos del establecimiento inicia un proceso inexplicable de desautorización del Director del Colegio (Manuel Emilio López Martínez), enviando correos electrónicos a los docentes, afectando claro está, el clima laboral. Ese mismo mes, la profesora Natalia del Moral no recibe su sueldo ni las cotizaciones. Esto provoca su retiro a mediados de mes estableciendo la demanda correspondiente contra la empresa. Hasta el día de hoy le siguen debiendo parte de lo trabajado.

En el mes de Mayo los sostenedores citan a tres reuniones (dos horas cada una) al director de ese entonces, con el propósito que renunciara por “falta de idoneidad”. El docente sufre acoso laboral, hostigamiento, faltas de respeto y maltrato verbal por parte del Gerente Nelson Castañeda, y Nayaret Navarrete, ambos miembros de la Corporación Altaluz. El día 21 de Junio termina siendo desvinculado el director Manuel Emilio López Martínez a quien hasta el día de hoy le adeudan parte de sus remuneraciones a pesar que la Inspección del Trabajo falló a su favor y obligó a la empresa que pagara lo faltante en cuotas. Hasta el momento sigue esperando. La Corporación Altaluz se niega a pagar.

A comienzos de septiembre fueron notificados del cese de sus funciones Erika Castro y  Flor Ninoska  Leyton (secretaría) Nancy Nanjarí (abastecimientos), Orlando González (auxiliar). Todos ellos sin cotizaciones pagadas a la fecha de su despido. A fines de septiembre, María José Valenzuela quien se desempeñaba como Jefa de la Unidad Técnico Pedagógica, es despedida sin aviso y de forma inmediata. Al momento de la desvinculación tampoco contaba con sus cotizaciones pagadas.

Tras casi un año de injusticias, remuneraciones impagas, inestabilidad laboral, malos tratos y nulas respuestas por parte de la autoridad educacional  y los dueños del colegio, los trabajadores constituyen el Sindicato de Empresa Funcionarios Colegio Bethel y Jardín Infantil Happy Kids con quienes conversamos en esta nota. Los dirigentes María José Valenzuela, Cristian Mac-lean y Rodrigo Herrera me señalaron que el no pago, pago desfasado o pago en cuotas de las remuneraciones ya se convirtió en una práctica habitual de los sostenedores al igual que la deuda en cotizaciones e imposiciones. Herrera, tesorero del sindicato, expresó que los trabajadores realizaron un Paro de Funciones como medida de presión el pasado 11 y 12 de Octubre. De ahí a la fecha el establecimiento sigue en pie de guerra y con las mismas muestras de pésima gestión siendo cortado hasta el suministro de agua en alguna ocasión. Debido a los innumerables despidos, personal administrativo sin las capacidades para dicha función, han tenido que asumir labores de Dirección del establecimiento. Por casi dos meses la enseñanza básica no contó con profesor de Matemáticas, han contratado docentes sin especificar carga horaria o saber si cuentan con las habilitaciones para trabajar con menores. El presente es aún peor. Los profesionales cuentan con mínimos recursos pedagógicos y materiales para llevar a cabo sus clases. Todo un caos.

Para poder paliar la falta de ingresos de los trabajadores y ayudar en algo a sus familias, el día 10 de noviembre el Sindicato, los profesores y apoderados del colegio realizaron un bingo. Días después la comunidad se enteró de forma extraoficial que el Ministerio de Educación no reconoce la enseñanza básica para el 2019. A la fecha el Sindicato ha mantenido permanentemente contacto con la SEREMI DE EDUCACIÓN  Patricia Colarte para destrabar esta situación y evidenciar las negligencias y nefasto manejo administrativo de los recursos. Y sobretodo, dejar en evidencia la NO CALIDAD como sostenedores de Nelson Castañeda, Steven Phillips y Nayaret Navarrete. Sin embargo, ninguna autoridad ha sido clara en mencionar medidas concretas para cambiar el destino. Las evidencias son claras, no sabemos cómo, pero estas personas deberían ser sancionadas e inhabilitadas para seguir conformando instituciones educacionales. Desde Septiembre a la fecha, tanto la inspección del Trabajo como la Superintendencia de Educación han ido a inspeccionar el establecimiento multándolo por las constantes faltas graves: trabajadores sin contrato, sin cotizaciones al día, sin liquidaciones entregadas, pago desfasado o no pago de remuneraciones, entre otras.

Procesos administrativos y fraude al fisco

En resolución exenta del 4 de diciembre del año 2017, la Superintendencia de Educación inició un proceso administrativo y la respectiva sanción a la Sociedad Educacional Amadeus Limitada respecto del establecimiento educacional de su dependencia: Colegio de las Artes y Letras Bethel de Quilpué. ¿Su representante legal? Steven Paul Phillips Reynold. ¿Las razones? La no rendición de cuentas. Una Infracción grave.

 Según lo señalado por el documento emanado de los entes fiscalizadores, el establecimiento no presentó la rendición respectiva de la subvención SEP por la suma de $9.128.808 pesos, por la subvención de mantenimiento $848.869 pesos, por el concepto de Pro retención $766.670 pesos y por la subvención general $66.426.669 pesos. El hecho imputado asciende a la suma de $77.171.016 pesos. Se extrae en la lectura de la resolución, que el representante legal de la entidad sostenedora no presentó sus descargos dentro del plazo legal, fue declarado en rebeldía y ya había sido sancionado por igual conducta de mal uso de recursos públicos. ¿La sanción? 561 UTM. Llevémoslo a matemática simple, te quedaste con 77 millones y te piden devolver 27. Ahí lo dejo.

 Steven Paul Phillips Reynold y los discípulos de Cristo para transformar la sociedad

Detrás de la Corporación Educacional Altaluz ( ex Sociedad Educacional Amadeus Limitada) hay un nombre que según lo investigado se ha repetido estos años en la formación (o su intento) de diversos “negocios” educacionales: El fundador y mandamás de la Corporación Educacional “Misión Mundial Cristiana” el misionero y evangélico estadounidense Steven Paul Phillips Reynold. Según lo revisado en las redes, Phillips Reynolds es un profesor de religión estadounidense a quien se le revalidó su título el año 2010. Eso no quiere decir que antes de eso no haya estado ligado al negocio de la educación. Entre el año 2000 y el 2004 administró el Colegio Cristiano Los Héroes de Maipú a través de su corporación “Misión Mundial Cristiana”. Dicha entidad educacional tiene a su haber colegios cristianos en Quilpué, Curicó, Quillota y La Serena. Todos subvencionados y recibiendo aportes estatales por su contribución a la educación chilena. Cito textual la misión de uno de los establecimientos administrados por Phillips: “Somos un colegio de Educación General Básica, cuya misión es formar niños y adolescentes desarrollando en ellos, habilidades, competencias, conocimientos y valores, a través de un currículo de cosmovisión cristocéntrica; para que nuestros alumnos continúen estudios y ejerzan en la Sociedad un liderazgo de convicción, servicio, e integridad al estilo de Jesús.” ¿Al estilo de Jesús? Debemos recordarle al sostenedor que Jesús echó a los mercaderes del templo. Tal vez menos mercaderes que el mismo Phillips Reynold.

Universidad Cristiana de Chile

Pero la avidez de emprender de este cristiano estadounidense no parará ahí. El año 2011 presentó un proyecto en formación de una universidad cristiana el que fue rechazado por las autoridades competentes. Al revisar el documento emanado del Consejo Nacional de Educación nos encontramos con las siguientes características del sueño universitario de Phillips Reynold. En primer lugar dicha institución iba a funcionar en las sedes de Tomé, Santiago y Quilpué. Precisamente en esta última, la dirección consignada para su funcionamiento era Los Carrera 1361. La misma dirección que ante el fracaso de la universidad ocupó una editorial también cristiana, luego una OTEC y actualmente una de las sedes del Colegio Bethel. Esta universidad confesional contaría con jornada diurna y vespertina e impartiría las siguientes carreras: Pedagogía en Educación General Básica, Pedagogía en Filosofía y Religión, Pedagogía en Matemáticas y Computación, Pedagogía en Lenguaje y Comunicación, Pedagogía en Educación Parvularia, Licenciatura en Ministerio Cristiano, Licenciatura en Teología y por último Bachiller en Música y Alabanza. ¿Qué tal? Ambicioso el tal Phillips. El rechazo fue unánime y el desglose de las razones y considerandos para no otorgarles el reconocimiento oficial es extenso. Entre ellos:

1.- No presentaba antecedentes solicitados por el Consejo sobre recursos humanos, educacionales e infraestructura. No hay claridad de los lugares donde hacer las clases, se desconoce material bibliográfico ni recursos informáticos con los que contará la institución. No hay informe de la existencia de una biblioteca y el material bibliográfico para los estudiantes, los proveería Editorial Universitaria Cristiana de Chile. ¿Adivinen quien era el dueño de la editorial? Steven Paul Phillips Reynold. Negocio redondo.

2.- Además el texto del Consejo Nacional de Educación señalaba que: “A pesar de que uno de los ejes del proyecto es la formación de profesores, el proyecto reformulado no aborda de manera satisfactoria la discusión actual sobre el fortalecimiento de la formación docente, pues no hubo un aumento de los niveles de exigencia para el ingreso a las carreras de pedagogía…”

3.- No había información sobre el cuerpo académico y cantidad de docentes. La institución tampoco informó el perfil y nómina de profesores, ni presentó los currículos de todos los docentes para el primer año de funcionamiento del proyecto. No se indicó la jornada, grado académico, postítulos y especialización, ni se abordaron las políticas institucionales sobre la carrera y evaluación docente. Asimismo, respecto de la nómina de los profesionales que detentarían cargos directivos superiores e intermedios no se acompañaron sus currículos.

4.- Por último entre las innumerables irregularidades que presentaba el proyecto de Phillips Reynold estaban su escasa experiencia en actividades de investigación, la no vinculación con actividades universitarias, la nula experiencia laboral en actividades de enseñanza superior, su escasa certeza y autorización en el uso de los inmuebles para impartir las clases, el empleo para ello de dependencias sin contrato de arriendo firmado o pertenecientes en el caso de la sede Quilpué, a instalaciones del Colegio Cristiano de la misma comuna. Del cual también es sostenedor. Burdos conflictos de interés.

Los Mercaderes de la Educación

¿Y la pregunta que todos nos hacemos? ¿De dónde iba a sacar el dinero para poner una universidad cristiana en Quilpué, Tomé y Santiago? La respuesta se extrae también desde la misma lectura de la sentencia:

“Con respecto al aporte inicial, los estatutos de la institución indican que se dispone de un capital de un millón de dólares, procedente de Christian World Mission, Misión Mundial Cristiana, Colegios Cristianos, Steven Phillips, Church Development Fund, Birtcher Family Foundation y otros socios colaboradores. Sin embargo, los antecedentes proporcionados no señalan claramente las condiciones en que cada uno de los organizadores enterará su aporte ni la forma en que estos valores serán ingresados al patrimonio de la Universidad (en formación).” Leyó bien. Un millón de dólares. ¿Y el estadounidense no puede pagar los sueldos ni imponer sus cotizaciones a los trabajadores del Colegio Bethel? Sencillamente delictual. Finalmente el documento firmado el 27 de enero del 2011 por Nicolás Velasco Fuentes Vicepresidente del Consejo Nacional de Educación y Daniela Torre Griggs Secretaria Ejecutiva, acuerda por la unanimidad de sus miembros presentes rechazar el proyecto institucional de la Universidad Cristiana de Chile (en formación).

Podríamos pensar después de lo esgrimido, que el sueño de lucrar con la educación superior (ya lo hace con la primaria y secundaria) quedó truncado para Steven Phillips. Pero no, obvio que no. En este Chile todo es posible y los ladrones de cuello y corbata siempre, pero siempre, escapan de la justicia y tienen la posibilidad de volver a poner sus garras en un nuevo pedazo de carne ante la mirada cómplice de los gobiernos de turno. Sólo tres años después de la fallida Universidad Cristiana de Chile, el SENCE autorizó en resolución exenta nº 6717 a la entidad “Steven Paul Phillips Reynold como Organismo Técnico de Capacitación (OTEC) Universidad Cristiana de Chile.” ¿Dónde? En el mismo lugar de una de las rechazadas sedes en su anhelo universitario, Los Carrera 1361. Tres años después el documento emanado del Ministerio del Trabajo certifica que realizada la respectiva visita técnica, la entidad cumple con lo establecido. En sus ojos gordos de dinero al parecer el rubro de capacitación y empleo no satisfizo a Phillips y Castañeda, sí Castañeda, pues en documento fechado el 6 de octubre del 2017 se estipula que la entidad de capacitación “Nelson Castañeda Fuentes Organismos Técnicos de Capacitación Universidad Cristiana de Chile” no realiza los trámites para prorrogar su funcionamiento y continuidad como OTEC, perdiendo su calidad como organismo capacitador. Luego de eso inician la administración del Colegio de las Artes y Letras Bethel. ¿Dónde? Ya parece un mal chiste. Los Carrera 1361.

De ahí en adelante ya lo leyeron en estas líneas. Al finalizar esta columna me señala el Sindicato que aún no son cancelados sus sueldos de noviembre ni pagadas sus imposiciones y cotizaciones previsionales. En las prácticas habituales e instauradas por muchos subvencionados en las que es más fácil pagar las bajas multas a la Inspección del Trabajo que asumir los delitos y regularizar con los trabajadores, la Corporación Altaluz siguen sin dar la cara, enviando correo electrónico tras correo electrónico para señalar siempre en nombre de Dios que ya pagarán. Los trabajadores ya no creen su modus operandi, ostentando el poder que el estado que tanto repudian en temas valóricos y económicos paradójicamente les ha dado, brindado y blindado. En el país de los cursos de ética para los ladrones que roban a destajo amparados en su máscara de “grandes empresarios” que dan empleo, no queda más que la indignación, la rabia y en mi caso la pluma ácida que contribuya en algo a denunciarlos y equilibrar la balanza. Mientras miles de mis colegas enfrentan la incertidumbre del despido, la reducción de carga horaria y otros las anheladas vacaciones, expreso mi más completo apoyo y saludo a cada uno de los trabajadores de este colegio, pues en este sistema de mierda lo que ellos han vivido prontamente podemos sufrirlo tú, yo o muchos de nosotros.

Paulo Andrés Carreras Martínez
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