Cultura

“Hablo para sacarlo de este cuerpo y ponerlo sobre la mesa”: Thelma Fardin, la actriz argentina que denunció haber sido violada a los 16 años

Por: Bruno Delgado / Publicado: 13.12.2018
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La joven actriz decidió usar su cuenta de Twitter e Instagram para reflexionar y llevar la discusión más allá de su propio caso, y hacerlo extensivo a todas quienes  han pasado por una situación de este tipo y todos quienes han estado del otro lado. "Gracias por escuchar, por creer y sobre todo, por seguir haciendo ruido", expresó.

Thelma Fardin tenía 16 años cuando en un hotel en Nicaragua en el 2009 fue abusada sexualmente por el actor Juan Darthés, según narró hace unos días, ahora que tiene 26 años. Una década le tomó armarse de valor y poder contra la violencia que sufrió por parte de un hombre que la superaba en más de 30 años.

Por estos días, en Argentina, su nombre está en todas partes y su denuncia está en la calle, en los medios, en redes sociales y en las conversaciones de muchos.

Es uno de los temas más comentados y rápidamente llegó a la prensa internacional y no solo latinoamericana, donde su nombre era sinónimo del popular programa “Patito Feo” (del tipo de “Amango”), del que ella era una de las actrices principales por allá en el 2007 con su personaje de Josefina, una de las amigas de la protagonista Patricia, interpretada por Laura Esquivel, y del grupo de las “chicas buenas” de la historia, Las Populares.

Y este dato no es menor. Mientras ella era seguida por miles de jóvenes que cantaban sus canciones de la serie, imitaban sus look y las frases de Josefina (su personaje), y debía lidiar con un éxito y fama en plena adolescencia, además, tuvo que enfrentar una violación de uno de sus compañeros de trabajo mientras estaban de gira.

Ahora, Fardin, quien recibió el apoyo de sus colegas mujeres que salieron a respaldar luego de que decidir hacer pública su denuncia, debe hacerle frente a los coletazos y repercusiones sacar a la luz este abuso. Porque si bien quedó demostrado que no está sola, otras personas se han encargado de recordar que la cultura violación es mas extensa y va más allá que el abuso mismo.

Las dudas, el cuestionamiento y hasta endosarle la responsabilidad a quien en ese entonces era una adolescente se han hecho presente, aunque, al menos públicamente, han sido lo menos. Por ejemplo, la también actriz argentina Eugenia Suárez pidió disculpas por haber dudado de un testimonio anterior contra Darthés.

Es por eso que la joven actriz de TV, cine y modelo, que recientemente actuó en la serie Soy Luna y Love Divina, decidió usar su cuenta de Twitter para reflexionar y llevar la discusión más allá de su propio caso, y hacerlo extensivo a todas quienes  han pasado por una situación de este tipo y todos quienes han estado del otro lado.

“Gracias no me alcanza, vamos a tener que inventar una palabra para dimensionar lo que siento con lo que está sucediendo… Por ahora les digo gracias por escuchar, por creer y sobre todo, por seguir haciendo ruido“, comenzó diciendo Fardin en un hilo en Twitter y en su cuenta de Instagram que puedes leer completo al final de la nota y del que aquí te dejamos los comentarios más destacados.

– “Tenés que sacarte mil capas de miedo. Miedo a no tener más trabajo, a que te vean como algo roto, a que te rompan; a verte como una mujer de segunda mano, como una víctima, como una traumada; que te marquen como pobrecita, como mentirosa, que te marquen. Que te marquen más”.

– “Porque lo primero a lo que te sometés es a la duda, a la mirada del otro. La palabra de la mujer que acusa al hombre de haberla violado la ponemos inmediatamente en duda”.

– “¿Querrá sacarle plata? ¿Querrá hacer quilombo? ¿Quiere ser famosa? (Sí, claro, ¿quién no quiere hacerse famosa porque la cogieron contra su voluntad?). Incluso hay gente que ni siquiera le pone signos de interrogación a esos enunciados”.

– “Quizás ella lo sedujo”, “Estaba caminando sola a esa hora y por ese barrio”, “También mirá cómo se viste”, “Ella se lo buscó”. “Ella”. “Ella”. ¿Ella? ¿En serio?

– “Me costó aceptar que me violaron. No usaba esa palabra. Pasaron 9 años para que pueda llamarlo por su nombre. Violación. Cuando no le ponés la palabra, no existe y cuando no existe solo está en tu cabeza”.

– “Me estaba mostrando las reglas del juego, marcando territorio sobre mi carrera, sobre mi cuerpo, sobre mi confianza y mi talento. Para todos estaba viviendo un momento de éxito: aviones, estadios con 20 mil personas, fans agolpados en la puerta del hotel cinco estrellas…”.

– “…chicas queriendo ser como yo; y yo encerrada en esa trampa, en esa idea de éxito. Hoy somos muchas y muchos tratando de aportar algo constructivo contando mi historia. No cuento mi historia porque sea única, sino justamente porque no lo es”.

– “Porque ya estuvo demasiado tiempo adentro alimentándose de mis vísceras. Hablo para sacarlo de este cuerpo y ponerlo sobre la mesa para que también genere cosas en los demás, ojalá genere conciencia”.

 

Este es el video en el que Thelma Fardin hizo pública la denuncia:

 

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#miracomonosponemos

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Acá el mensaje completo que escribió en Instagram:

 

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GRACIAS no me alcanza, vamos a tener que inventar una palabra para dimensionar lo que siento con lo que está sucediendo… Por ahora les digo GRACIAS por escuchar, por creer y sobre todo, por seguir haciendo ruido. Tenés que sacarte mil capas de miedo. Miedo a no tener más trabajo, a que te vean como algo roto, a que te rompan; a verte como una mujer de segunda mano, como una víctima, como una traumada; que te marquen como pobrecita, que te marquen como mentirosa, que te marquen. Que te marquen más. Porque lo primero a lo que te sometés es a la duda, a la mirada del otro. La palabra de la mujer que acusa al hombre de haberla violado la ponemos inmediatamente en duda. ¿Querrá sacarle plata? ¿Querrá hacer quilombo? ¿Quiere ser famosa? (Sí, claro, ¿quién no quiere hacerse famosa porque la cogieron contra su voluntad?). Incluso hay gente que ni siquiera le pone signos de interrogación a esos enunciados. “Quizás ella lo sedujo”, “Estaba caminando sola a esa hora y por ese barrio”, “También mirá cómo se viste”, “Ella se lo buscó”. “Ella”. “Ella”. ¿Ella? ¿En serio? Me costó aceptar que me violaron. No usaba esa palabra. Pasaron 9 años para que pueda llamarlo por su nombre. Violación. Cuando no le ponés la palabra, no existe y cuando no existe solo está en tu cabeza, en tu cuerpo, comiéndote la conciencia, la autoestima, las fuerzas, las tripas. Desde que decidí hacerme cargo de lo que me pasó no paro de sentir que tengo que estar a la altura. Tengo que saber más, de feminismo, de leyes, de psicología, de cómo va a reaccionar la sociedad… tengo que tener estrategias, ser fuerte, ser una mujer preparada. Adquirir conocimiento como si solo denunciar que me violaron no fuera algo de lo que pueda apropiarme. Como si para hacerlo y no dejar espacio a dudas tuviera que tener un doctorado en Harvard con especialización en violencia de género. Tengo que ser más que una víctima porque a la sociedad, a la justicia, a la opinión, a todo eso que ante la duda lo protege a él, no le alcanza “mi” verdad, la verdad. “Mirá cómo me ponés” no es la única frase que este tipo me dejó. “Siempre vas a tener trabajo, porque a donde vaya venís conmigo” (continua en el primer comentario)

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