Opinión

Un nuevo municipalismo para un mejor vivir

Por: Gael Yeomans / Publicado: 13.12.2018
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¿En qué debiese traducirse esta nueva gestión municipal? Sobre todo en poder avanzar en sentirnos orgullosos y seguros de vivir donde lo hacemos, donde la articulación entre representantes y representados sea un ejemplo de que algo distinto puede suceder a lo que hoy se vive nacionalmente.

Para nadie es un secreto la profunda desconfianza que existe actualmente desde la sociedad hacia la política. Y ello no es de extrañar: privilegios, poca transparencia, sobresueldos, prácticas que responden más bien a los intereses de grupos económicos que a los intereses de la ciudadanía, nepotismo y muchas promesas incumplidas.

Esto significa que pierden los mismos de siempre, la gente común y corriente. Dejan de percibir ayudas concretas y quedan con la sensación de abandono total, donde lo único que queda es rascarse con sus propias uñas.

Los municipios debieran ser las instancias gubernamentales para implementar las políticas de mayor cercanía con la comunidad, resolviendo problemas cotidianos de las personas.

Durante estos meses, hemos tenido la oportunidad de recorrer y conocer con mayor profundidad la realidad de las comunas de nuestro distrito (San Miguel, El Bosque, San Ramón, Los Espejo, Pedro Aguirre Cerda y La Cisterna), como también las enormes dificultades que enfrentan –algunas más que otras- para poder salir adelante. Y aquí asaltan tres aspectos a la vista: probidad, administraciones deficientes en cuanto a la gestión municipal (en áreas como salud, seguridad, vivienda y educación), y sobre todo, la casi nula prioridad que existe para implementar políticas en beneficio de la mayoría de la población.

Estas situaciones tienen un impacto profundo en las y los vecinos: ganas de irse de sus comunas, poca calidad de vida y una desafección con la política que se profundiza ante la impotencia de no contar con opciones para combatir, por ejemplo, el peso del narcotráfico, la violencia y la sensación de inseguridad.

Ahora bien, y en eso debemos reconocer con total transparencia y honestidad, que no es lo mismo hacer política y administrar municipios cuando los recursos son infinitamente inferiores a los que disponen comunas como Las Condes, Providencia o Vitacura. Por ello, las fuerzas que somos oposición en las comunas más complejas no podemos reducir nuestra actividad política únicamente a la fiscalización y la denuncia; nuestra labor debe permitir mejorar la calidad de vida de las y los vecinos y contribuir a acelerar y dar solución a sus problemas urgentes. En esta tarea nadie sobra.

Todo ello nos lleva a pensar en la necesidad de empujar un debate de ideas que permita transitar hacia una nueva gestión municipal. Gestión que sepa abordar, con mucha humildad y convicción, los tremendos desafíos que aquejan a las familias en estas comunas y las prioridades que ellas, de muchísimas formas, nos han intentado transmitir.

¿En qué debiese traducirse esta nueva gestión municipal? Sobre todo en poder avanzar en sentirnos orgullosos y seguros de vivir donde lo hacemos, donde la articulación entre representantes y representados sea un ejemplo de que algo distinto puede suceder a lo que hoy se vive nacionalmente. Los municipios deben contribuir a generar formas de vida distintas al neoliberalismo, en donde sean las y los habitantes de las comunas quienes participen de las distintas decisiones que afectan sus vidas.

Existen múltiples ámbitos donde nuestra labor es importante, necesaria y urgente: en educación para subir la matrícula pública de nuestras escuelas y liceos, como también contribuir a que las y los estudiantes puedan acceder a la educación superior; trabajar para disminuir la violencia de género que viven las mujeres y proponer seriamente medidas en relación a irrupción de las inmobiliarias y la falta de apoyo para la casa propia, por mencionar sólo algunas. Lo que está en juego es sencillamente que la gente esté mejor, no pasado mañana, sino que hoy.

Mi llamado a quienes somos parte activa de la vida social y política de las comunas más complejas, en mi caso como vecina y diputada del sector sur de Santiago, es a ponernos de acuerdo y a trabajar conjuntamente para avanzar en lo que demanda la inmensa mayoría de los vecinos y vecinas: una política para la gente común, una política de la decencia, una política que nos vuelva a dar orgullo por saber de dónde somos y lo que hemos sido capaces de alcanzar, en definitiva: un nuevo municipalismo para un mejor vivir.

Gael Yeomans
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