Política

Izquierda Autónoma y Poder Ciudadano en la previa a su fusión: “La oposición ha dejado mucho que desear y nosotros formamos parte de eso”

Por: Paula Aguilera / Publicado: 27.12.2018
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El próximo 19 de enero ambas colectividades oficialmente se convertirán en un solo partido que, aseguran, "viene a fortalecer al Frente Amplio y la oposición para construir un mejor país que ayude a asilar a la derecha ante este avance sin oposición". En conversación con El Desconcierto, sus representantes Javiera Toro y Karina Oliva, además afirmaron que ven "con buenos ojos" el otro proceso de convergencia dentro del conglomerado, y recalcaron la necesidad de unidad al interior de la oposición.

En noviembre pasado se cumplió ya un año desde que, a pocos meses de su creación, el Frente Amplio (FA) sorprendió con su resultado en las elecciones parlamentarias al conseguir 20 diputados –tres de ellos se repetían el plato en el puesto– y un senador, quienes hicieron su debut en marzo.

En ese entonces eran 14 fuerzas al interior de la coalición, que durante el transcurso del tiempo ha vivido ciertos reordenamientos y acomodos. El primero se conoció en enero de este año, cuando un grupo de cerca de 70 estudiantes de la UNE migraron a Revolución Democrática.

Y por estos días dentro del conglomerado se viven más procesos de convergencia, entre ellos, el de fusión entre el partido Poder Ciudadano y el movimiento Izquierda Autónoma, que conformarán un partido único, y cuyo acto oficial se realizará el próximo 19 de enero.

En conversación con El Desconcierto, la presidenta de Poder Ciudadano, Karina Oliva, y la encargada política de Izquierda Autónoma, Javiera Toro, explicaron que, si bien el nombre aún no está definido, estiman que tendrán cerca de 13.500 militantes, y que estarán presentes al comienzo en siete regiones.

– ¿Cuáles son los elementos que tienen en común y que los llevaron a este proceso? 

JT: Con Poder Ciudadano venimos trabajando desde la creación del FA, incluso un poquito antes, y hemos compartido un trabajo conjunto bien importante y tenemos en común la voluntad de construir una izquierda amplia, convocante y con capacidad de oponerse políticamente a la derecha. Y en eso hemos coincidido durante estos últimos años y ha sido el centro de nuestro proceso de convergencia. Este es un partido que viene a fortalecer al Frente Amplio y la oposición para construir un mejor país que ayude a asilar a la derecha ante este avance sin oposición. Esa es una vocación común que tenemos.

KO: Después de las elecciones pasadas nos dimos cuenta que el FA no podía responder a la misma forma en que veníamos respondiendo antes, la misma articulación, porque los desafíos eran distintos y ya no tenían que ver con elementos solo de identidades particulares. Por eso, nos propusimos trabajar con la voluntad de generar un proceso de unidad que marque un nuevo ciclo político, ser colaboradores de eso. No somos sólo nosotros los que vamos a resolver los problemas de las izquierdas, de los progresismos en Chile, pero sí tenemos que asumir una responsabilidad de empujar algo, y esta confluencia tiene como vocación darle un sentido al FA, pero sobre todo, tener la capacidad política de oponerse a Sebastián Piñera como proyecto país. Pero no sólo de reacción, nosotros queremos hablar de un proceso más propositivo y convocante, que permita que las izquierdas generen distintos puntos de unidad.

– Hablábamos de los puntos de unión, ¿cuáles son los que más los alejan y que han aparecido en este proceso? 

JT: Nosotros valoramos la diversidad, estamos concurriendo con Poder a la formación de un nuevo partido pero sabiendo que somos organizaciones distintas, que venimos de procesos sociales distintos, y eso también es lo que a nosotros nos convence de formar un nuevo partido, que concurran tradiciones distintas y formas de construcción distintas. que compartimos que son necesarias en la construcción de un partido más amplio. Poder tiene una construcción territorial que nosotros no tenemos, y nosotros tenemos una construcción, por ejemplo, en el movimiento estudiantil, en distintos frentes sociales y creemos que el partido que necesita la izquierda en Chile tiene que tener que esos elementos y más, entonces esas diferencias las vemos como algo virtuoso.

KO: Yo creo que uno, en política sobre todo, no puede permitirse mirar los procesos desde la negación del otro, entonces nosotros partimos desde la idea de que venimos de espacios distintos de la política, y eso permite que las diferencias no se sumen como dificultades sino como procesos de aprendizaje. Este partido no va tener la caracterización tradicional de lo que ha surgido en las nuevas organizaciones que vienen por momentos segmentados de la población. Nosotros vamos a marcar una diferencia en eso, porque va a permitir que hayan momentos distintos, una construcción de carácter más territorial, pero también una construcción de los frentes, y una construcción que también tiene la caracterización de tener este arraigo a la construcción de la militancia y a la construcción de la conducción política.

– ¿Cómo se están organizando para la directiva? 

JT: Tenemos un acuerdo, al igual como estamos trabajando el nombre y definiendo el plan político. La idea es formar una nueva orgánica que pueda recoger las distintas formas de construcción que cada uno de nosotros tenemos, y vamos a tener una directiva común que sea de acuerdo y que va a ser integrada por personas provenientes de ambos partidos. La idea es que las identidades estén representadas.

– Cuando se forme el partido van a tener dos parlamentarias, Camila Rojas (IA) y Claudia Mix (Poder), y ambas ceden un porcentaje de su dieta a la colectividad a la que pertenecen.

KO: Eso es algo que todavía se está trabajando, pero vamos a tener una administración común. Si las compañeras como diputadas van a aportar, eso va a tener una definición y decisión política de por medio, no va a ser azaroso, y eso también se está trabajando, requiere de un trabajo de presupuesto del año. Pero ambas han sido muy responsables con la organización y quienes han empujado también parte de este desafío.

– ¿Cuál ha sido el rol de ellas en este proceso? 

KO: Yo las he visto como que asumen esto como un proceso que también les entrega certezas a dos diputadas que además han puesto temas en la agenda nacional, tanto Camila como Claudia. Ambas son mujeres que generan referencia política tanto dentro del FA como hacia afuera. Este partido también busca situarse desde una perspectiva feminista y ellas lo han reflejado. Uno de los proyectos emblemáticos de la Claudia es el parto respetado y contra la violencia gineco-obstetra y hemos querido que ambas diputadas sigan manteniendo esa caracterización y que el partido tenga mayoritariamente mujeres como referencia.

– ¿Cuáles van a ser las prioridades como partido para impulsar en el Congreso? 

KO: Pensiones va a ser muy relevante, yo creo que también parte de la agenda de derechos humanos, de hecho, los proyectos de ley que ya están también son significativos, sobre todo con una derecha que prefiere salir de manera incendiaria a tratar los momentos históricos de este país, yo creo que también hay que ponerle atención y vamos a estar disponibles a eso.

También creemos que el tema infancia y Sename, cómo lo planteó el gobierno y cómo lo anunció, hay que ponerle mucha atención. Por otra parte, ya hay un proyecto de ley con respecto al endeudamiento que se está trabajando, y que se viene el próximo año. Y además, las parlamentarias van a estar enfocadas en ponerse a disposición del movimiento social y del beneficio de las mayorías de Chile, eso es lo que ha sido este tiempo.

– Dentro del Congreso, ¿con qué fuerzas quieren priorizar su relación y de qué forma? ¿Y cómo ven la convergencia MA-SOL-ND-IL?

JT: Por un lado, vemos con buenos ojos que las fuerzas del FA y de izquierda se fortalezcan, nos parece bien, hemos trabajado en conjunto y esperamos que podamos trabajar más durante el año. Para nosotros el objetivo principal es poder ofrecerle un proyecto al país que tenga capacidad de aislar a la derecha que está avanzando sin oposición e impidiendo la discusión política democrática. Tenemos un proyecto país y estamos disponibles, y vamos a hacer esfuerzos, para construir alianzas con todas las fuerzas de oposición con las que podamos lograr y empujar avances concretos que signifiquen más derechos, y esa es nuestra voluntad. En el parlamento, por ejemplo, hemos trabajado algunos temas de educación no sexista con la diputada Camila Vallejo, por ejemplo, pero más allá de la política parlamentaria, nosotros en general vamos a poner en el centro el avance de las demandas sociales y esperamos que sean más sectores los que estén dispuestos a trabajar en eso, tanto dentro como fuera del FA.

KO: Es evidente que si estamos presentando un proyecto que busca unidad, vamos a generar espacios de trabajo tanto con la otra convergencia, como con RD. Eso no quiere decir que no tengamos diferencias con ellos en algún momento, con alguna política o con cómo emplazar al gobierno incluso, porque son orgánicas distintas, pero en los objetivos centrales no nos vamos a perder, ni tampoco la posibilidad de generar diálogos y acuerdos políticos. Eso nos permite generar apoyo en la conducción de una oposición y que se fortalezca, no seguir haciendo estas cosas como al lote, desordenadas y que pareciera que a la gente siente que la oposición no está siendo oposición sino más bien un espacio que solo reacciona y reacciona para decir que no. Creo que no nos podemos permitir nunca más que el presidente diga que la oposición le quita la sal y el agua, porque los irresponsables han sido ellos y nosotros tenemos que reaccionar de la mejor forma que beneficie al país.

– ¿Cómo creen que es percibida la oposición desde afuera?

JT: La oposición ha dejado mucho que desear durante este primer año de gobierno, con nosotros formando parte de eso, y en general es evidente que hay una desconexión de la política con la sociedad, y eso hace que sea muy difícil expresar intereses sociales en el campo político. Por lo mismo no se ha podido enfrentar seriamente al gobierno de Piñera, no se ha podido ser oposición. Durante este año la oposición más fuerte que ha tenido el gobierno fue el movimiento estudiantil feminista, no fueron los partidos, y como fuerzas políticas de oposición, nosotros reconocemos que ahí hay un vacío importante porque no hemos sido capaces de oponernos efectivamente y de impedir el avance de la derecha. El gobierno también está bastante desarticulado, con sus peleas internas y aún así logra imponer su agenda, y ahí es una responsabilidad política que tenemos desde las fuerzas progresistas y de izquierda de oponernos.

KO: Yo concuerdo con Javiera en que si bien la gente votó por Sebastián Piñera en mayoría, hubo un porcentaje no menor que votó por la oposición, por algo la Cámara tiene mayoría de la oposición. Por eso, la responsabilidad política está en cómo eres la mejor oposición para aquellos que te votaron, yo creo que la forma es mostrar que el proyecto de Sebastián Piñera era completamente inviable, que le prometió crecer a un ritmo y no está creciendo, que aquí vendieron falsas expectativas, y eso no lo hemos logrado transmitir.

– ¿Qué ejemplos creen que han sido los más claros de la desarticulación de la oposición?

JT: Cuando la oposición está desarticulada ocurren cuestiones como que se aprueba el proyecto de Aula Segura, y ahí, a pesar de tener mayoría parlamentaria, la oposición no fue capaz de frenar ni de poner sus temas y de empujarlos, entonces eso es una irresponsabilidad con la sociedad y los propios votantes. También hay otros elementos como la agenda de infancia del gobierno, que ha podido instalar básicamente sin ninguna oposición y sin ofrecer cuestiones concretas de reestructuración y de cambio en una lógica que está evidentemente fracasada y finalmente el gobierno logra fácil una mayoría a favor de subir la subvención a los organismos colaboradores del Sename, y ese es uno de los puntos neurálgicos.

KO: El protocolo de objeción de conciencia y la interpelación a Santelices, fue un punto débil de la oposición conjunta, porque en ella iban todas esas causales, yo creo que fue un punto débil de eso, pero además el debate del tema del reajuste del sueldo mínimo. Yo creo que no nos puede pasar que haya una oposición desarticulada para enfrentar la “modernización tributaria” impulsada por Piñera, que termina en definitiva promoviendo la elusión de manera vergonzosa. El proyecto de ley es completamente malo para los recursos permanentes, y también para el tema de pensiones necesitamos una oposición completamente articulada y ordenada que sea capaz de defender los intereses de los jubilados y jubiladas no solo de hoy, sino también de los que vienen.

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