Llámenlo voyeurismo, siempre me han atraído las cartas, más si son de amor. No creo ser la única, no por nada una de las obras más vistas de la francesa Sophie Calle es la instalación Cuídese mucho –por estos días en exhibición en el Museo de Arte Contemporáneo–, que parte justamente de una carta de ruptura que la artista recibió, reinterpretada por 107 mujeres.

A 111 años del nacimiento de la escritora y pensadora que escandalizó al Partido Comunista y hasta a quienes hasta entonces habían sido sus amigos con El segundo sexo (1949), por lo que algunos pareció una ridiculización del sexo masculino aunque ella solo estaba poniendo en evidencia que la desigualdad entre los sexos no es natural, sino cultural, y que la mujer se hace y no es producto de factores meramente biológicos, es interesante destacar que el libro no solo se convirtió en éxito de ventas sino que cientos de mujeres comenzaron a escribirle a la escritora y a sentirse inspiradas por sus reflexiones. Queriendo hablar de sí misma, la escritora terminó reflexionando sobre la condición femenina y los mitos que se habían forjado para sostener el statu quo.

“El feminismo es una forma de vivir individualmente y de luchar colectivamente”, señaló quien no temió escandalizar ni estaba interesada en llevar una vida convencional. Nunca se casó y por más de 50 años llevó una relación abierta con Jean Paul Sartre, otro gran pensador. Juntos compartieron sus escritos y su vida intelectual.

El libro Un amor trasatlántico (Lumen, 1999) con las cartas que le escribió al escritor estadounidense Nelson Algren por cerca de dos décadas permite apreciar a la Beauvoir en su vida cotidiana, casi observar la habitación desordenada e incómoda “en la que falta un hombre de casa que le dé un aire más femenino y atractivo”, desde donde le escribe bromeando sobre los roles sexuales. Sin temor a mostrarse desnuda se dejó fotografiar en la casa de Algren por un amigo fotógrafo de este, Art Shay.

“Por usted, podría renunciar a la mayoría de las cosas. Sin embargo, no sería la Simone que le gusta si pudiese renunciar a mi vida con Sartre, sería una sucia criatura, una traidora, una egoísta. Quiero que sepa esto, sea cual fuere la decisión que usted tome en el futuro: no es por falta de amor que no puedo quedarme a vivir con usted. Aunque le parezca pretencioso, lo que debe saber es hasta qué punto Sartre me necesita. Preferiría morir antes que hacerle daño a alguien que hizo todo por mi felicidad”, le escribía Beauvoir, desnudándose también en sus cartas. La decisión posteriormente sería una de las causas de la ruptura.

Mucho menos compleja es la escritura del correo del hombre que dejó a Sophie Calle, que se despide simplemente con “cuídese mucho”, cuya copia el visitante puede recoger mientras visita la exhibición en el museo del Parque Forestal.


Periodista