Opinión

Jaime Guzmán el hombre para un falso empate

Por: Pablo Varas Pérez / Publicado: 20.01.2019
La UDI no reconoce que sus ancestros eran adiestrados en los regimientos por oficiales que se preparaban para el golpe militar. En sus orígenes están las semillas de un modelo que se hace fuerte con las herramientas que le entrega el neoliberalismo. Todos los que ingresaron al exclusivo mundo gremialista están íntimamente ligados a los grupos económicos y los beneficiados con el regalo a bajo precio de las empresas del Estado vendidas bajo dictadura.

Eduardo Frei gana las elecciones de 1964 apoyado por la CIA y financiado por el Departamento de Estado norteamericano. Salvador Allende lideraba el Frente de Acción Popular FRAP y fue agredido por una violenta campaña del terror. Miles de afiches mostraban tanques rusos frente a La Moneda, la propaganda llamaba a las madres a preparar la defensa de su familia porque de ganar Allende, sus hijos serían enviados a la URSS. El PDC invitó a Juana Castro para que publicitara la sanguinaria revolución de su hermano Fidel. Campaña del terror pura y dura.

El mundo tenía la misma forma geográfica de los tiempos actuales pero estaba dividido en dos partes más o menos, los que eran satélites de los EEUU y los que miraban a la URSS. Empresas norteamericanas eran las dueñas absolutas de nuestro principal recurso natural que nacionalizó la Unidad Popular. Las cifras de mortalidad eran violentas y el analfabetismo estaba presente en todo el país.

Jaime Guzmán era un anticomunista acérrimo. Combatía con férrea pasión y agresividad el mundo ateo/laico, pero especialmente a los demócratas cristianos que los consideró mojigatos, miserables y gestores de cambios contrarios a la civilización del mundo occidental y cristiano. Quemando el aire sostenían que el PDC era puerta por la cual entraría la izquierda a la Pontificia Universidad Católica.

En la misma Pontificia estudiaron Coloma/Lavín/Délano/Bombal (informante de la DINA en la UC) y otros connotados compradores de esclavos parlamentarios, pero eso ya es otra historia.

Jaime Guzmán de estrecha relación con el catolicismo lo lleva a expresar su admiración y aceptación por FIDUCIA, un pequeño grupo de engominados y confesos opusdeistas, jóvenes habitantes en la Comuna de Providencia y Las Condes en esos años. Y que posteriormente serían destacados militantes de Patria y Libertad.

Se debe dejar constancia que Jaime Guzmán Errázuriz junto a Pablo Rodríguez, Hermógenes Pérez de Arce, Roberto Thieme (yerno de Pinochet) fue miembro de la Dirección Nacional de este grupo de extrema derecha, y que durante los años 1970-1973, participó en intentonas golpistas, ataques a puentes y líneas férrea en los tiempos que había tren al sur. No trepidó en llegar al asesinato para cumplir sus fines.

Olvida la UDI/RN que fue Patria y Libertad quien asesinó al capitán Arturo Araya Peeters la noche del 26 de julio, de la misma forma que esa derecha asesinó al general René Schneider para preparar las condiciones del golpe militar. No quieren recordar los que apoyaron a Karadima en carta pública firmada por empresarios y toda la familia de la derecha chilena, que fue este cura quien escondió a Juan Luis Ossa Bulnes involucrado en el asesinato del ex comandante en jefe del ejército.

La UDI no reconoce que sus ancestros eran adiestrados en los regimientos por oficiales que se preparaban para el golpe militar. En sus orígenes están las semillas de un modelo que se hace fuerte con las herramientas que le entrega el neoliberalismo. Todos los que ingresaron al exclusivo mundo gremialista están íntimamente ligados a los grupos económicos y los beneficiados con el regalo a bajo precio de las empresas del Estado vendidas bajo dictadura.

Establecer que la UDI tiene sus raíces en la dictadura los instala en la afirmación  de los cómplices pasivos. Cristian Larroulet, actual jefe de los asesores en La Moneda, no sólo fue designado presidente de la Feuc en 1974, sino uno de los connotados discípulos de Sergio de Castro/Miguel Kast en la sagrada alianza gremialismo-modelo chicago. Hernán Büchi fue Ministro de Hacienda en 1985 su jefe de gabinete fue Larroulet justamente en el periodo que la dictadura privatizaba la industria nacional.

Hernán Büchi fue el candidato de la dictadura en la primera elección presidencial, recordaremos que fue Sebastián Piñera su connotado jefe de campaña.

Guzmán era un admirador de Francisco Franco que a pesar de los años pasados desde la guerra civil en España, aún quedan los profundos efectos que los españoles no han podido superar especialmente lo que hace a los cientos de miles de detenidos desaparecidos entre los cuales hay que destacar a Federico García Lorca. Los miles de fusilados sin juicio y que están en todas las cunetas de los caminos en España.

Intentan los cercanos a Guzmán explicar que durante la dictadura de Pinochet él manifestó su preocupación por los detenidos desaparecidos y los derechos humanos, todo eso es falso. Sencillamente una mentirosa luz para intentar limpiar la imagen del oscuro y antidemocrático recorrido perverso de su paso por la dictadura. Tratar de salvarlo a estas alturas no es posible, la resurrección es una ilusión.

La relación de Guzmán Errázuriz con Pinochet duró largo tiempo. Se le adjunta haber sido quien redactó la Declaración de Principios de la Junta Militar golpista.

El gremialismo guzmaniano es el origen de lo que es la UDI. No hay duda que en esos inicios están el desprecio para otorgar derechos a la mujer y obligarla a vivir las penurias de embarazos en casos de violación o inviabilidad fetal. El analfabetismo al no aceptar los cambios que suceden de forma constante en la sociedad. Allí están esos orígenes que el mundo debe mantener estructuras segmentadas y estratificadas o como se le conoce a la evidente contradicción de la lucha de clases. Cavernaria les dijo Vargas Llosa.

Pinochet, Guzmán y la UDI están estrechamente relacionados con los largos años de dictadura. Nunca reconocerán que para que exista el golpe militar tuvieron que recurrir a los EE.UU entregando la soberanía a una potencia extranjera. Ese falso patriotismo con los ojos llorosos por el dolor del alma de la patria es sencillamente una falacia.

Guzmán no es un personaje menor en el oscuro entramado institucional que Chile heredó de la dictadura, y que se mantiene al no haber iniciado un verdadero proceso de transición porque a la concertación le preocupaba más los acuerdos firmados con los militares, que el clamor popular de una nueva constitución.

La existencia del sistema binominal que se convirtió en un juego para que los dos bloques se repartan a su antojo la voluntad popular, es diseño perverso de Guzmán Errázuriz, porque el concepto de democracia que él tenía era contrario a las urgencias de las grandes mayorías. El construyó instrumentos para hacer política mirándola desde la clase dominante y cuidando que el poder se mantenga en las pocas manos de los cuantos grupos económicos que nacieron al amparo de los militares.

Jaime Guzmán tomó el camino más corto y precario para justificar su proyecto, esa argumentación que deleitaba a El Mercurio cuando culpa justamente a la izquierda desde su puesto de senador binominal, que lo sucedido en septiembre de 1973 es responsabilidad de la Unidad Popular. Guzmán era senador cuando se conocieron las imágenes de los fusilados en Pisagua y la verdad escondida por militares y civiles comenzó a caer dando paso a toda una tragedia que no será olvidada.

Cuando el congreso norteamericano conoce el Informe Church donde se relata con detalles la intervención de la CIA en el derrocamiento del gobierno elegido democráticamente. De cómo se establecieron las redes entre el PDC/PN/PATRIA y LIBERTAD, Guzmán y sus acólitos manifiestan se niegan a reconocerlo. Para ellos la presencia de la ITT en el proceso de financiamiento para la desestabilización es campaña del marxismo internacional. Guzmán reconoce no haber sabido del asesinato de Orlando Letelier y menos el del General Prats

Esos primeros años después de 1990 son la continuación de la dictadura, periodo conducido desde las Fuerzas Armadas. Poderes fácticos en estado impecable, senadores designados, ejercicios de enlace, todos los agentes del estado culpables de los crímenes cometidos bajo dictadura se pasean libres por las calles de todo el país cubiertos por un manto de impunidad, así exigido por el alto mando militar.

No puede la UDI arrogarse vestiduras de demócratas ni llenar de halagos a la memoria de su mentor. Chile está muy lejos de ser un país con democracia cabal o profunda, y es así sencillamente porque los administradores del modelo dictatorial lo han aceptado para representación de ellos mismos y en honor de sus inventores.

Pablo Varas Pérez
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