En marzo del año pasado, el gobierno declaró desierto el proceso de licitación del Transantiago para 2018-2028 que impulsó el gobierno de Michelle Bachelet dos años y medio antes. “La licitación del Transantiago se llevó a cabo en forma improvisada, sin considerar el interés de los usuarios, con los incentivos incorrectos, lo cual nos puede llevar incluso a la situación de mal servicio del 2007”, explicó entonces la ministra de Transportes, Gloria Hutt.

Una de las interpretaciones que se dio ante esta decisión, que se consideró como “poco transparente”, fue que el gobierno quería blindar a Hutt porque la titular de Transportes había asesorado, para la licitación fallida, a la empresa Turbus, de quien fue asesora del consejo directivo hasta diciembre de 2017. Un pasado que la prensa presentó como un eventual conflicto de interés en el cargo de la ministra.

La polémica sobre si asesoró o no a la compañía de transportes se cerró con un reportaje de Ciper que reveló que la ministra Hutt no dijo la verdad en sobre la licitación en la que Turbus se presentó a concurso junto con la compañía española Alsa, a través de la sociedad Nextbus, una de las firmas que participaron en la licitación fallida.

El medio explicó, en una nota publicada en mayo de 2018, que el 29 de septiembre de 2017, a las 18:00, Gloría Hutt y Jesús Diez, dueño de Turbus, concurrieron a las oficinas del Transantiago para reunirse con Eric Martin, encargado del proceso de licitación. “Allí, ella y Diez conocieron las bases del concurso. La reunión duró unos 45 minutos y no fue informada en la plataforma de lobby porque, según la versión que Eric Martin entregó a CIPER, la invitación la cursó él mismo”, explica el medio.

La misma nota recoge unas declaraciones de Martin, quien hasta 2015 fue el coordinador de Concesiones del Ministerio de Obras Públicas (MOP), asegurando que “el motivo de la reunión con Turbus fue promover el nuevo mecanismo de licitación, explicando sus características y mostrando las posibilidades que el nuevo proceso representaba, en el contexto de la información que ya había sido publicada por el DTPM (Directorio de Transporte Público Metropolitano)”. Martin contó que en aquella fecha se estaba en proceso de evaluación de las bases de licitación, que luego fueron aprobadas por Contraloría en octubre del mismo año. “Por esa razón, el proceso de licitación no se había iniciado y la conversación se ajustó a la información que era de conocimiento público”, dijo.

Sin embargo, el mismo día en el que se declaró desierta la licitación, Hutt sostuvo en una entrevista con radio Cooperativa: “Yo era parte del consejo asesor que ve la marcha de las empresas. No participé en el proyecto, en la preparación de las ofertas, no tengo idea cuál fue la oferta de Turbus”. Consultada sobre si su asesoría a Turbus había influido en su decisión de bajar la licitación, respondió: “En nada. Más aún, podrían sentirse perjudicados porque estoy bajando un esfuerzo que se hizo. El deber mío es defender el interés de los usuarios”.