Este martes 29 de enero, a partir de las 17 horas, comienzan las tronaduras en la Mina Invierno de Isla Riesco. La decisión fue comunicada por el Tribunal Ambiental de Valdivia, tras levantar la medida cautelar.

El objetivo es ponderar los impactos que la “tronadura controlada” podría causar en el patrimonio paleobotánico que existe en la zona. A través de 48 pozos de perforación se instalarán cargas explosivas para volar 28.000 m³ de tierra.

La noticia ha causado gran rechazo en la zona, debido a la resistencia que hay ante la explotación de carbón a través de estos métodos en plena Patagonia y el temor ante su impacto en los ecosistemas.

A través de una declaración pública, diversas organizaciones sociales y en defensa del medioambiente expusieron su visión al respecto: “Lo absurdo y extemporáneo son una constante en lo que se refiere a este proyecto, sin embargo, las presiones de Mina Invierno han llegado al punto de afirmar que, de no permitírseles usar explosivos, la empresa tendría que cerrar dejando sin empleo a los 600 trabajadores contratados directamente”, acusaron.

Precisamente este martes continuó la huelga legal de los trabajadores de Mina Invierno, quienes mejoras salariales a la empresa. Durante la mañana, los Sindicatos San Lorenzo, PSM 1 y Portuaria han bloqueado el acceso al lugar con barricadas.

Las críticas a las tronaduras de Mina Invierno no se han hecho esperar. De hecho, el proyecto fue aprobado con la condición de mantener su explotación bajo una extracción mecánica, sin uso de explosivos. Sin embargo, a tres años, se indicó que no era viable “económicamente” el uso de palas mecánicas para mover el material.

“Es así como tres proyectos -que en realidad son uno solo, ya que ni uno tiene razón de ser sin el otro-, han sido evaluados y aprobados por separado, minimizando los impactos socioambientales y burlando el espíritu de la Ley”, acusaron los activistas en su comunicado.

A la vez, recordaron que Mina Invierno, mediante el uso de tronaduras, “pretende alcanzar los 6 millones de toneladas anuales, hasta lograr los 73 millones de toneladas aprobadas por la autoridad ambiental. Este carbón tipo sub-bituminoso B y C, de bajo poder calorífico y alto en metales pesados, es vendido principalmente en el mercado nacional a las termoeléctricas de AES Gener y Engie, concentradas en las zonas de sacrificio ambiental del centro y norte del país”.

Un ejemplo de ellas es Ventanas-Puchuncaví, foco de atención durante el año pasado por la grave intoxicación que afectó a más de 1500 personas debido a la contaminación de la industrias del sector, entre las que se encuentran termoeléctricas de carbón.

En la misma línea, Matías Asún, director de Greenpeace Chile, señaló que “el gobierno queda muy mal parado con el inicio de las tronaduras en Mina Invierno. Si este es el mensaje que el país sede de la próxima Cumbre del Clima de la ONU -COP 25- muestra al mundo, entonces La Moneda enfrenta una grave contradicción. O apoya la decisión de descarbonizar la matriz eléctrica en Chile o se convierte en cómplice de una empresa que no tiene problema alguno en que se dinamite un pedazo de la Patagonia, al costado de parques nacionales, para favorecer la llegada de carbón a la industrias responsables de las zonas de sacrificio de este país”.

En su declaración, las organizaciones sociales recalcan que Isla Riesco, con más de 500.000 hectáreas de superficie, es la cuarta isla más grande de Chile. Además de cordillera, posee bosques de lenga, ñirre, coigüe, ciprés de las Guaitecas, 20 glaciares contabilizados, ríos, lagos, turberas y humedales, entre otros múltiples ecosistemas.

En la zona viven 24 diversas especies de mamíferos, como el huemul, el coipo, zorros chilla y culpeo, pumas y más de 136 especies de aves. En la costa, en tanto, habitan cuatro tipo de delfines, además de lobos y elefantes marinos, pingüinos y ballenas. Isla Riesco se encuentra próxima al Parque Marino Francisco Coloane -zona por dónde hoy pasan los buques cargueros de carbón-. De forma contradictoria, el Estado acaba de declarar a la mitad de la isla como parte de la Red de Parques de la Patagonia.