Hace unos días, la noticia de la condena por lesiones leves para el sargento segundo de Carabineros, Cristián Rivera Silva, decepcionó totalmente las expectativas de la familia de Brandon Hernández Huentecol, el joven mapuche que recibió 180 perdigones por la espalda del uniformado.

La justicia descartó el delito de apremios ilegítimos, lo que le permitió a Rivera cumplir una pena remitida y fuera de la cárcel, en “libertad vigilada intensiva”. Sin embargo, la familia del joven anunció que interpondrán un recurso de nulidad, buscando un nuevo juicio que reconozca lo ocurrido como un homicidio frustrado.

La salud de Brandon sigue siendo una preocupación para su entorno, ya que en su cuerpo se encuentran alojados aún más de 90 perdigones, los que le han generado diversos problemas de salud que seguirá acarreando durante su vida. Su madre, Ada Huentecol, está de visita en Santiago para pedir apoyo en embajadas por el caso de su hijo.

En entrevista con Radio Universidad de Chile, la mujer declaró que “ya que acá el Estado chileno no se hace cargo de los errores y los horrores que comete, no me queda otra opción que acudir internacionalmente. Pidiendo apoyo a Cuba, en donde existe tecnología más avanzada y poder retirar los perdigones que a mi hijo le están afectando su salud”. Además, señaló que “esos perdigones le están contaminando la sangre y es un día menos de vida que tiene él”.

En tanto, el joven de 19 años sostuvo que “ahora, con las mentiras de estos carabineros, claramente la gente ya se está dando cuenta de que los que estaban mintiendo son los carabineros y no los mapuches. A veces voy pasando y escucho gente que dice: ‘yo pensaba que eran los mapuches y eran los pacos en realidad’. Así que ahí, claramente, se va viendo la realidad en que están quedando ellos”.

Brandon recalcó que “mientras más casos van pasando, más gente se va uniendo y más se van dando cuenta que los verdaderos terroristas no son los mapuches, son los Carabineros de Chile”.

Así, los abogados de la familia Hernández Huentecol están revisando la sentencia para definir si será la Corte Suprema o la Corte de Apelaciones el organismo al que presentarán el recurso de anulación de un Juicio Oral que, lejos de catalogar la acción como un homicidio frustrado, dejó en libertad vigilada al victimario.

De ser rechazado, los abogados y la familia anunciaron que agotarán todas las instancias, incluso, yendo a la Corte Internacional de Derechos Humanos si es que fuese necesario.