Silvana Garrido y Fernando Flores se conocieron hace siete años, cuando ella tenía 17 y entró a trabajar en la firma de comida americana Applebee’s. Ahí partieron una relación que terminó de la peor manera, este pasado lunes, luego de que supuestamente Silvana se tirara desde un 23º piso de un edificio de la comuna de Recoleta, donde vivía con él y su hija de tres años.

Según contaron los vecinos y vecinas, momentos antes del trágico suceso se habrían escuchado gritos de la pareja discutiendo. Esa fue la versión oficial que circuló durante las primeras horas tanto en la prensa como en las redes sociales. Sin embargo, a medida que ha avanzando la semana, más voces se han levantado para cuestionar ese relato.

Francisca Barbosa es amiga de la familia de Silvana, a quien concía desde hace un año y medio. En ese tiempo, asegura haber sido testigo de los episodios de violencia que sufría Silvana. “Una de las primeras veces que me mostró su departamento, hace un año, la Silvana me mostró quemaduras que le había dejado él [Fernando] en un forcejeo porque trató de correrle el calzón para que culearan, pero la Silvana se resistió y quedó con dos quemaduras en su huesito de la pelvis”, explica la amiga.

También tiene conocimiento de otras veces en las que, en medio de una la discusión, Fernando “la dejaba encerrada en el balcón”, cuenta. Esos episodios también los describe otra joven, Belén Hanus, quien fue amiga de la pareja luego de conocerse trabajando en Applebee’s.”Éramos amigos los tres antes de que fueran pololos, trabajábamos juntos. Después de empezar la relación, de repente se distanciaron. Él la buscaba y me hablaba a mí. Eran muy diferentes”, cuenta. Hanus relata que “él era muy celoso con ella, le revisaba el teléfono, le rompió celulares y la empujó varias veces y le escondía sus pinturas porque no le gustaba que se maquillara”. Y añade: “En más de una ocasión, él la dejó encerrada en el balcón del departamento”.

Brenda Garrido, su hermana pequeña, supo de varias de las agresiones que vivió Silvana demasiado tarde. Explica que una de las primeras veces que habría sido maltratada físicamente ocurrió fue cuando la pareja aún trabajaba en el restaurant: “La primera vez que la Silvana llegó morada al trabajo, su jefa, Constanza, le preguntó quién había sido y la Silvana miró a Fernando. Ahí la Constanza lo echó de la pega. Entonces ella ya debía haberse ido, pero no fue así”, dice.

Tanto la hermana como las amigas conocieron un episodio en el que la joven, antes de quedar embarazada, habría llegado hasta la Posta Central, a causa de las agresiones, donde le tuvieron que colocar un collar ortopédico. Sin embargo, nunca lo denunció. “Tenía miedo de la familia Flores, que si se iba de la casa de Fernando, que era propiedad del padre de él, le quitaran la custodia de la niña”, explica Francisca. Y añade: “Decía ‘tendré el contrato definitivo y me voy a ir’, pero nuevamente se atrapaba. Estaba en un círculo de violencia“.

El supuesto hostigamiento que rodeó la vida de la joven fue explicitado a través de varios mensajes que mandó a sus amigas en distintas oportunidades. Desde su muerte, todas ellas están recopilando mensajes y evidencias que puedan  demostrar que la joven era víctima de violencia en su relación. Uno de los que han recogido corresponde a las últimas semanas antes de su muerte:

– Necesito ayuda, podrías poner en tu IG si hay algún ejecutivo del Banco Estado?
– Oka
– Quiero sacar la $$ de mi csa
– Yap
– Necesito irme wna. Fin.
– ¿Pasa algo?
– No puedo más.
– Ya tranquila, lo publico ahora.

silvana garrido

/ Facebook

Cambio de versión

La primera versión de los hechos que consta en el parte policial dice que Fernando indicó a la policía que “en horas de la mañana había mantenido una discusión de pareja en la cual la fallecida le habría manifestado que ella sobraba en la relación […] por lo que se dirigió al balcón del departamento y se habría lanzado”.

Sin embargo, la familia Garrido Urdiles cree firmemente que ella nunca se tiró y que hubo intervención de terceros –Fernando– en la muerte de Silvana. Las sospechas de sus cercanos  partieron cuando se dieron cuenta de que él habría cambiado varias veces las versiones de lo ocurrido: “Primero dijo que estaban discutiendo, que la niña despertó del llanto, que él fue a verla para consolarla y que la Silvana dijo ‘yo estorbo aquí’ y que se tiró. Después dijo que él no estaba cuando pasó eso”, detalla la hermana menor. Y seguidamente, espeta: “Ella no lo hizo. Esto no es un presunto suicidio, si ella lo hubiera querido hacer hubiera puesto a la niña a salvo, pero la niña estaba presente ahí”, opina.

La familia de Silvana va a dar la pelea por la custodia de la pequeña, que de momento va a quedar a cargo de sus abuelos maternos hasta el 4 de febrero.

“No era una mujer sumisa”

El pasado sábado fue el último día que Brenda vio a su hermana. “Le pregunté qué le pasaba porque la vi achacada. Habían peleado”, relata. Quiere dejar claro que Silvana “era una mujer fuerte, no era sumisa ni se sometía a Fernando”. El día después de la muerte, Brenda acudió al departamento donde vivía Silvana para recoger sus cosas y se encontró una de las uñas de acrílicas que ella ocupaba: “Ahí imaginé lo que debieron de haber peleado”, lamentó. 

Brenda recuerda a su hermana como una joven que “amaba la vida, su hija, su gato blanco y lo que ella hacía, que era maquillar”. De hecho, pocos días antes de su muerte la habían llamado de una reconocida marca de maquillaje para trabajar para ellos con un contrato indefinido. Otra razón por la que sus cercanos creen que no se habría suicidado. El maquillaje y los tatuajes eran dos de sus grandes pasiones: en su muñeca derecha llevaba escrito el nombre de su mamá, quien en varias ocasiones había llegado a la casa de Fernando para recogerla, junto con su nieta, tras duras discusiones con él.

Ahora, familiares, amigas, compañeras y conocidas y conocidos están a la espera de los resultados de la autopsia, que ayuden a aclarar los interrogantes que rodean las circunstancias de la muerte de Silvana Garrido, y definan si Fernando Flores estuvo implicado en el fallecimiento. De ser así, la joven santiaguina sería octava víctima por violencia de género en lo que va de año.