La activista brasileña de derechos humanos, Sabrina Bittencourt, que denunció al líder brasileño Joao de Deus por abuso sexual y tráfico de bebés, se suicidó el pasado sábado en su casa de Barcelona.

La ONG Víctimas Unidas informó el fallecimiento de la activista a través de un comunicado donde informaron que “la activista cometió un suicidio y dejó una carta de despedida explicando las razones para quitarse la vida”.

Bittencourt, de 38 años, fue una de las principales responsables de llevar adelante las denuncias en contra del medium, que actualmente se encuentra en prisión preventiva.

Según consigna La Prensa, El religioso, de 76 años, fue imputado por cuatro delitos ocurridos en 2018. Dos corresponden a “violación sexual mediante fraude” y otros dos de “violación de personas en situación de vulnerabilidad”. Sin embargo, hay más de 600 denuncias que fueron enviadas a la policía durante el mes de diciembre, pero muchas de ellas tuvieron que ser excluidas de la investigación debido a que prescribieron.

Además de esto, Bittencourt denunció que Joao de Deus tenía una red de tráfico internacional de bebés, que habría estado operando desde hace unos 20 años y que vendía a los niños en Estados Unidos Europa y Australia.

La activista dejó un mensaje la noche del sábado en su cuenta de Facebook que luego fue borrado, en él afirma que todas las pruebas y evidencias fueron entregadas o “llegarán a las manos correctas”.

Marielle me uno a ti. Yo hice lo que pude, hasta donde pude. Mi amor será eterno a todos vosotros. Perdonad por no aguantar, mis hijos“, publicó Bittencourt, mensaje en el que hace referencia a la concejala Marielle Franco, quien fue asesinada en Rio de Janeiro.

“Vuelvo al vacío y dejo mi esencia en PAZ. A mis amigos, amadas y amantes, nos encontraremos un día! Sentid mi amor incondicional a través del tiempo y del espacio. SÍ y FIN”, agregó.

La lucha de Bittencourt estuvo marcada por las agresiones y abusos que sufrió por parte de integrantes de la iglesia que frecuentaba. Estos hechos la llevaron a dedicar su vida al apoyo de víctimas de violaciones y a perseguir a líderes religiosos que utilizaban su poder para abusar de otras personas.