Sectores críticos de la mesa directiva de la Democracia Cristiana presidida por el ex diputado Fuad Chahín, emitieron una declaración pública en la que discrepan del apoyo brindado por la colectividad a Juan Guaidó Márquez, constituido en “presidente encargado” de Venezuela, y a su “representante diplomática” en Chile, por considerarlo un acto que otorga legitimidad a la intervención militar de Estados Unidos en el país caribeño, un golpe de estado y una lucha civil prolongada.

Cabe recordar que el pasado viernes, la directiva del partido se reunió con Guarequena Gutiérrez, quien fue nombrada por el presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó. En la cita la venezolana agradeció el apoyo que le brindó la DC.

Es por esto que un grupo de militantes y dirigentes progresistas de la DC, entre los que se encuentran ex embajadores y activistas de derechos humanos, llamó a manifestarse en contra de la ilegítima intervención en Venezuela.

Revisa la declaración acá:

No a la ilegítima intervención en Venezuela

Frente a la campaña de desestabilización de la soberanía de Venezuela, promovida por el Gobierno de los EEUU y la derecha latinoamericana, contraria al derecho internacional y a la resolución pacífica de los conflictos entre los pueblos, los militantes de la Democracia Cristiana abajo firmantes, declaramos:

1.- El pasado 10 de enero el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, asumió un nuevo mandato de seis años, tras la elección y sectores de oposición han impugnado por no ofrecer garantías ni ajustarse a estándares internacionales mínimos.

2.- Los partidos de oposición que objetaron el proceso y que se abstuvieron de participar en la elección, han respondido proclamando al presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó Márquez, como su legítimo mandatario, también llamado «presidente encargado» o «presidente interino», quien entre sus primeras iniciativas ha nombrado «representantes diplomáticos» en diversos países.

3.- Este poder dual – o paralelo – dentro del Estado venezolano, ha sido reconocido por el gobierno de Estados Unidos como el interlocutor válido para las operaciones diplomáticas, militares, económicas y políticas emprendidas por Washington contra el gobierno de Maduro, reconocimiento al que se han sumado países del Grupo de Lima, países asociados a la OEA y la mayoría del Parlamento Europeo, pero que ha sido resistido por los estados miembros de Naciones Unidas y de la Unión Europea, y por la autoridad espiritual de El Vaticano.

4.- Se configura así en Venezuela un escenario de confrontación y guerra que amenaza y que genera ampliarse a Colombia, Brasil, sus cabezas de playa, y los países alineados con el presidente Trump e involucrados en el conflicto. Un escenario que acarreará más sufrimiento al pueblo venezolano. El dolor que provoca la guerra: invasión militar y resistencia armada. El dolor de una guerra civil prolongada, que es lucha genocida entre hermanos. El dolor que se suma a la crisis humanitaria con sus secuelas de hambre, enfermedad, migración y desamparo.

5.- El pueblo de Venezuela debe recuperar el bienestar, la seguridad y la paz que le caracterizaron en el pasado. Debe superar el autoritarismo que encarnan Nicolás Maduro y el chavismo, y transitar hacia la democracia y el régimen constitucional respetuoso de los derechos fundamentales de la persona humana.

6.- El único camino posible para lograr este propósito es el camino del diálogo y del entendimiento de los venezolanos y por los venezolanos en torno a una transición política que entraña acuerdos sobre plazos, metas y medidas urgentes para aliviar la crisis. Un diálogo que, crucialmente, debe avanzar hacia la unidad del pueblo venezolano, garantía de defensa frente a los múltiples apetitos que despiertan hoy sus riquezas naturales y principal motivación para una ocupación bélica.

7.- Creemos que la más importante condición para el éxito de este diálogo es la presencia de interlocutores políticos ya constituidos, como lo son la mayoría del Congreso liderada por Juan Guaidó y la que representa el Ejecutivo encabezado por Nicolás Maduro.

8.- Por eso, apoyamos las iniciativas impulsadas por la Unión Europea, y las ofertas de mediación formuladas por el Papa Francisco y los presidentes de México y Uruguay. Su valor reside en frenar la anunciada intervención militar de Estados Unidos enmascarada por el caballo de Troya de la ayuda humanitaria, y frustrar el golpe de Estado fomentado por agentes externos en connivencia con sectores de oposición.

9.- En vísperas de cumplirse 30 años de la tragedia social y política que enlutó las calles de Caracas, exhortamos a los democratacristianos a tomar una decidida opción por los valores universales contenidos en su declaración de principios, y a censurar la legitimación de la violencia, del abuso imperial y del desprecio por la ley y el derecho. Les convocamos, porque solo un testimonio semejante nos hará dignos ante la historia y ante los pueblos.

Santiago de Chile, febrero de 2019.

Firman:

Rodolfo Fortunatti, Juan José Fernández, Julio Manques Maldonado, Néstor Aravena Jiménez, Tito Mario Ramírez, Claudio Aguirre Galván, Pedro Oyarzun Cornejo, Juan Eduardo Romero, Enrique Beltrán, Eduardo Reyes, Cecilia Montt, Marcelo Pinto, Monica Aguirre Galván, Jaime Correa Díaz, María Antonieta Escobar, Jacqueline Saintard Vera, Rodrigo Otayza Rodríguez, Claudio Muñoz Donoso, Marcel Young, Marcelo Celedón, Marcel Saintard Vera, Juan Zuleta Andaur, Claudia Améstica, José Aguiñón, María Eugenia Parra, Francisco Vásquez Olivares, Enrique Fell Orellana, Víctor Salazar, Julia Panez Pérez, Trinidad Parra Correa, Fernando Romero Toro, Eduardo Reveco, Raúl Donckaster, Juan Miguel Carril Rojas, Ramón Espinoza Rocha, Juan Ramón Fuentes, Juan Díaz Berrios, Marcelo Pérez Jiliberto, Enrique Soto Donaire, Marcela Piñeiro Fuenzalida, María Beatriz Fuenzalida Cofré, Juan Claudio Reyes, Hector Patricio Santis Gutierrez