El pasado domingo, el ex obispo de La Serena, Francisco José Cox, arribó a Chile tras 17 años fuera, en un vuelo desde Frankfurt, Alemania. Desde la organización religiosa de Schöenstatt aseguraron que la idea de su retorno es que “enfrente los procesos que la justicia requiera”.

El religioso, acusado de abusos sexuales, retorna al país con la ayuda financiera de la congregación. Incluso, desde la entidad explicaron que “el Papa estaba preocupado de que quedara sin ayuda”, reconociendo que les costó mucho encontrarle un hogar: “Nosotros vamos a financiar a Cox a pedido expreso del Papa Francisco”, precisó el viceprovincial y vocero de los Padres de Schöenstatt, Patricio Moore, sobre cómo se costeará su estadía y defensa judicial.

Cox fue dimitido del estado clerical por el Papa en octubre del año pasado. De esta manera, pese a que ya no es sacerdote y que en los casos de Cristián Precht y Fernando Karadima -también expulsados de la iglesia- el Arzobispado de Santiago no se hace cargo de sus gastos- Cox tendrá mejor suerte.

El próximo martes 19 de febrero se realizará la audiencia que definirá la competencia del tribunal, tras la denuncia presentada por Hernán Godoy en junio de 2018. Luego de realizarle exámenes médicos y buscarle un lugar donde vivir, Cox será acogido por un matrimonio que vive en las afueras de Santiago.

Para la comunidad de laicos, el destino del sacerdote y las condiciones en que vivirá generan suspicacias. Así lo confirmó su vocero Juan Rojas, quien declaró que “ahora no sabemos, genera una incertidumbre dónde está, quién lo cuida, si son especialistas o médicos (…) Hay una serie de nebulosas sobre las cuales no han sido claros en Schöenstatt”.

La agrupación laica indicó que trabajan en diseñar un organigrama que evidencia una posible de red de encubridores de los posibles abusos sexuales de Francisco José Cox.