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Opinión

Para que no quede ninguna duda: Así es como Marcela Cubillos se ha convertido en la Ministra de la Mentira

Por: Richard Sandoval / Publicado: 15.02.2019
cubillos / Foto: Agencia Uno
Lo que la ministra Cubillos está diciendo a través de Twitter y en los livings y patios de casas de Antofagasta y Puerto Montt está ubicando a nuestro país y su política pública tan aplaudida y respetada, tan seria y eficiente, como un país que hace oficialmente política en base a mentira. Es el tan temido populismo de los “países bananeros de izquierda”, de los irrisorios gobiernos poco serios de sudamérica, reinando, sin temores ni ascos.

El tour de la infamia, lo han nombrado algunos. El imperio de la política de la posverdad, dicen otros. Lo cierto es que, nos guste o no, la defendamos o no, la encontremos buena o mala ministra, seamos de izquierda o de derecha, la señora Marcela Cubillos ha recorrido Chile en las últimas semanas, difundiendo una serie de mentiras, imprecisiones, tergiversaciones de la verdad y manipulaciones de la Ley de Inclusión, que son de extrema gravedad, pues lo que indican es la siguiente realidad: una de las principales autoridades del Estado de Chile está viajando con nuestra plata, con dineros públicos salidos de nuestro trabajo, para reunirse con decenas de familias, algunas de las más humildes de la nación, haciendo publicidad de su propuesta de “Admisión Justa” en base a falsedades que ilusionan a algunos y que amenazan a otros, mientras la ley que quiere destruir, respaldada por los organismos más respetados del mundo, aún ni siquiera rige en plenitud. Lo que la ministra Cubillos está diciendo a través de Twitter y en los livings y patios de casas de Antofagasta y Puerto Montt está ubicando a nuestro país y su política pública tan aplaudida y respetada, tan seria y eficiente, como un país que hace oficialmente política en base a mentira. Es el tan temido populismo de los “países bananeros de izquierda”, de los irrisorios gobiernos poco serios de sudamérica, reinando, sin temores ni ascos.

Es que da la impresión de que la ministra Cubillos está presa en su caricatura, de la caricatura que ella misma creó. Es como cuando un niño se inventa una mentira y tiene que morir con la mentira porque lo menoscaba reconocer el error. Lo preocupante de la ministra es que no se trata de una niña, y el objetivo no es evitar la vergüenza, sino pasar una aplanadora por una ley que no le gusta, una ley que representa un cambio hacia un modelo que no le gusta; porque en el fondo es eso lo que propone una transformación como la que está detrás de la Ley de Inclusión: un cambio social.

Cubillos está tan presa de su caricatura que este jueves, cuando el diputado Pepe Auth le recalcó que mintió descaradamente al decir que la “Ley prohíbe a padres pedir entrevista en colegio al que el sistema los derivó”, en lugar de reconocer la falla y conceder el punto, insistió mañosamente en su mentira. “A una familia que el sistema le asignó una escuela distinta a la que quería, un colegio que quizás ni conoce, la ley permite la opción de entrevista sólo después de matriculado”, dijo, reafirmando de facto su primera declaración en la que hablaba de “prohibición”. Por lo demás, agrega deliberadamente otra patita a la mentira, pues la frase “la ley permite la opción de entrevista sólo después de matriculado” es totalmente falsa, ya que la ley sólo menciona la palabra “entrevistas” en dos incisos del artículo séptimo. Las menciones sólo se refieren a que en la etapa de postulación “las entrevistas que se realicen deberán ser solicitadas por los padres o apoderados, serán de carácter voluntario y tendrán una finalidad únicamente informativa y de conocimiento del proyecto educativo”; además de aclarar que “los establecimientos educacionales siempre podrán implementar entrevistas con los padres y apoderados de los estudiantes ya matriculados, con la finalidad de entregar operatividad real a la adhesión y compromiso con el proyecto educativo”. Es decir, y para que quede claro, con peras y manzanas: los padres y apoderados pueden pedir entrevistas con los colegios cuando quieran, SIEMPRE, porque la ley NO LO PROHIBE, pues la Ley SÓLO PROHIBE que en la etapa de postulación un colegio arbitrariamente exija una entrevista con el postulante. En cualquier caso, la ley sólo prohibe al colegio y jamás a los padres, con lo que se caen las dos partes de la mentira de Cubillos. O sea, la ministra cayó en su propia trampa. Quiso hacer pasar gato por liebre y la pillaron, dos veces. Pero insiste, no reconoce el error. Si ella quería decir, con todo el derecho que tiene, que es negativo que un apoderado conozca un colegio recién después de saber que a ese colegio ha sido asignado, está bien, ese es el fondo de su reclamo, y lo sabemos. Pero lo que no puede hacer es lo que hizo. mentir, desinformar respecto a una Ley de la República de su ramo, y no reconocer la mentira hasta esta precisa hora.

Ahora, el tema de las entrevistas es lo más grosero, pero es una decena de mentiras, imprecisiones, falsedades y tergiversaciones las que ha desplegado en un gira que bien se podría definir como “La ministra miente por Chile”. En otro de sus ya célebres tuits, la ministra difundió que el sistema no permite cambiar de colegio a los niños que sufren bullying, con lo que desconoce uno de los principios básicos de la libertad de enseñanza, desconoce el derecho de cualquier persona a vivir libre de discriminación y de violencia, además de manifestar la profunda ignorancia sobre un proceso educativo, pues en el propio sitio web del ministerio (https://www.ayudamineduc.cl/ficha/proceso-de-cambio-de-establecimiento-5) está detallado, paso por paso, cómo cualquier padre puede cambiar a su hijo de colegio en cualquier momento del año. Esta es otra mentira que además de grosera es profundamente peligrosa, ya que en beneficio de alentar a un triste nivel populista su proyecto de ley, siembra dudas en una familia, en un joven que sufre bullying y que ve su tuit, y que piensa que si la ministra lo dice pues está condenado a seguir aguantando el maltrato en un colegio del que no puede salir. Porque la ministra es la verdad. Tremendo.

Grosera es también la ministra al afirmar que los muchos niños que no se han matriculado -no hay fuente de ese dato- no lo han hecho porque no están dispuestos a ir al colegio que el Estado les asignó, que eso es lo que le dice la gente. De facto, la ministra valida la declaración en rebeldía de un padre o madre frente a la ley que señala la educación como obligatoria, simplemente porque el colegio no le gustó. Si no quedó en el colegio que quería, el niño no estudia este año, sería la lógica.. Además de poco seria con las familias que visita -ya que en ningún sistema, menos en el que había antes, todos quedan donde quieren-, la ministra deja inferir que las políticas públicas en Chile dependen de lo que cierta gente comenta, de los rumores que se escogen a la medida. Ningún dato duro, ninguna evidencia, ningún estudio que aclare por qué hace ese vínculo entre no matrícula y sistema de admisión.

Pero la posverdad continúa: en otro de sus tuits, la ministra asegura que “Un sistema que aleja a familias de decisión más importante traerá deserción escolar”. Por Dios ministra, el sistema no se ha implementado ni siquiera en la Región Metropolitana, está recién andando, y usted sin ningún estudio ministerial, sin ninguna validez académica, sin nada más que intuición señala qué es lo que va a provocar deserción escolar. Entonces ¿Usted también debería aceptar como verdad irrefutable, en base a otras intuiciones, que su celebrado proyecto de Aula Segura va a provocar más deserciones que la Ley de Inclusión? no lo sabemos, y un ministro de Estado no puede decir esas “verdades” que no lo son, eso déjelo a comentaristas.

Así funciona esta verdadera máquina de falacias y mentiras. Es la gira de los casos específicos, elegidos a la pinta, puestos como norma. Es la gira de la segregación y exclusión, porque Cubillos no se reúne con los que sí han tenido buenas experiencias con el nuevo sistema, con el el 82% de los estudiantes que sí fue admitido en alguna de sus preferencias, con el 59% que quedó en su primera opción, y que sufriría con un cambio hecho con maña y fijación política más que pensado en lo público. Así funciona la gira de Cubillos, declarando que hay niños con más derechos que otros, afirmando que los niños con mamás que se preocupan más de sus hijos valen más que los que tienen mamás que no les revisan los cuadernos. Es impactante lo cruel, pues lo que en el fondo dice es que un niño con condiciones familiares más malas debería ser castigado a nunca quizás salir adelante. Así funciona la gira de la infamia, como dijo Boric, con una ministra criticando que el sistema de Inclusión garantice un colegio a un niño con necesidades especiales porque si bien le garantiza una escuela, no le asegura acceder a su primera prioridad. Como si el sistema antiguo -basado en la discriminación de los colegios- asegurara más derechos a un niño con alguna discapacidad. Así funciona la gira de la posverdad aquí desenmascarada, con una ministra enjaulada en su caricatura que sigue dibujando, inventando muros que no existen, al estilo de Trump, esparciendo una estela de molestia sin ningún dato duro, real y creíble, repitiendo una y otra vez que el gobierno anterior lo hizo tan mal. Puras cuñas. Nada científico. Ojala entre en razón. Y no digo que renuncie a hacer la política en la que cree, digo que la haga con la vista al frente, clara, orgullosa de no mentir, orgullosa de debatir con apego a lo cierto y para todos, algo que de seguro hoy no puede hacer.

Richard Sandoval
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