Carolina Torres (23) paseaba junto su polola por la calle Laguna del Inca, en Pudahuel Sur, cuando fue brutalmente agredida durante el pasado 13 de febrero. Acababa de asistir al Estadio Nacional a ver el partido de Universidad de Chile cuando dos hermanos se acercaron y la golpearon con un palo, además de propinarle patadas, en medio de insultos por su orientación sexual.

La joven resultó con una fractura en el cráneo y una hemorragia interna. Sus agresores no fueron identificados esa noche. Con el paso de las horas, vecinos y familiares apuntaron a los hermanos Miguel Ángel y Reynaldo Cortez Arancibia, de 24 y 30, años, quienes son intensamente buscados por la PDI por el presunto homicidio frustrado de Carolina. El 1° Juzgado de Garantía de Santiago ya dictó una orden de detención.

Ambos sujetos poseen antecedentes por robo por sorpresa y robo con intimidación. Los vecinos aseguran que la agresividad de ambos es conocida en el sector y también sus problemas familiares, como la adicción a las drogas. Ninguno de ellos logró terminar la enseñanza media.

Mientras, la recuperación de la joven sigue siendo un tema complejo. El parte médico entregado el lunes señala que Carolina, quien sigue internada en la ex Posta Central, permanece grave, aunque estable y fuera de riesgo vital, según informó La Tercera.

Los médicos siguen atentos a su evolución, considerando que aún no se determinan las consecuencias de la agresión que recibió. De hecho, Isabel Amor, vocera de Fundación Iguales y de la familia de Carolina, sostuvo que “las heridas son bastante complejas, tiene un coágulo que hace difícil establecer su estado. Los médicos no se atreven a dar una fecha para bajar los sedantes y entregar un diagnóstico específico. Eso sí, empezó a hablar con su mamá. Está enojada y confundida, no sabe por qué le pasó esto”.

Pese a los esfuerzos de la policía, hasta ahora, los sospechosos de la golpiza siguen sin ser capturados.