El 11 de febrero de 2018 un tribunal de la ciudad de Sfax sentenció a ocho meses de cárcel a un hombre tras denunciar una violación y agresión en su contra de parte de dos sujetos que había conocido por internet.

La justicia de Túnez le dio seis meses de presidio por “sodomía” y otros dos meses supuestamente por ser una acusación “calumniosa”, apelando al consentimiento en la relación sexual. El denunciante, sin embargo, niega este punto.

Por su lado, los dos agresores recibieron la misma pena. Seis meses meses también por “sodomía”, un mes y medio por robo y otras dos semanas por las agresiones físicas contra el hombre que los acusa.

“El caso de Sfax es complejo, pero la policía debería haber dado prioridad a los daños causados a la víctima en lugar de a las relaciones sexuales consentidas, si lo hubieran sido. Una imputación por ‘sodomía’ tanto a A.F. como a sus agresores dirige un mensaje espantoso a otras víctimas, pues si se sospecha su homosexualidad, la denuncia de un crimen les puede llevar a la cárcel”, criticó la ONG Human Rights Watch.

Según datos la organización Shams, un total de 127 personas fueron sido encarceladas en Túnez durante 2018 en razón de su orientación sexual. Las cifras indican el incremento del acoso y vulneración a esta comunidad durante los últimos años, dado que en 2017 se produjeron 79 sentencias de este tipo, y en 2016 otras 56.

En palabras del presidente de Shams, Mounir Baatour, esta ley estaría mal empleada, puesto que estos castigos por “sodomía” se refieren a “a las relaciones consentidas, no a las violaciones”.

En el parlamento de Túnez no existe ni el acuerdo ni la voluntad política para derogar esta injusta norma. Tampoco para avanzar en otras materias de derechos LGBTI.