El pasado 17 de agosto de 2018 un grupo de representantes de la Asociación Leufü Wueneywue llegó hasta las instalaciones de la hidroeléctrica Pullinque, con el objetivo de manifestarse en contra de los daños que ha causado la central que ya lleva 56 años funcionando en el territorio.

La Comunidad Tralcapulli, una de las afectadas por la hidroeléctrica, que es propiedad de la empresa italiana Enel Green Power, señala que para su funcionamiento se secó el río Wueneywue debido a que desvió el agua a través de un canal. “Hay un tramo de aproximadamente 5 kilómetros donde el río no pasa”, explica el vocero Héctor Daniel Lincocheo.

La principal demanda de los habitantes del sector es que la empresa asuma el problema que ha causado y entregue una “compensación por daños y perjuicios”.

A pesar de que durante dos años las comunidades sostuvieron un proceso de negociación con la empresa Enel Green Power, éste quedó en punto muerto debido a que la transnacional no se comprometió a compensar el daño causado al territorio sino que solo ofrecieron proyectos para mitigar el impacto.

“Ahora nosotros estamos levantando elementos de prueba para demandar a la hidroeléctrica y en un par de meses más cuando esté todo listo vamos a pedir toda el agua”, señala Lincocheo.

La historia comenzó hace 56 años

La Hidroeléctrica Pullinque está emplazada en la ribera norte del río Wueneywue, a 12 kilómetros del pueblo de Panguipulli.

Según indica el texto llamado “Sistema Hidroeléctrico Pullinque”, que fue elaborado por la Empresa Nacional de Electricidad, en noviembre de 1951 el directorio de Endesa aprobó la construcción de la central, cuya potencia se estimaba en el orden de los 40.000 kW.

Para la construcción del proyecto la empresa obtuvo en 1954 la concesión provisional del agua del río Wueneywue. Ese mismo año se iniciaron las obras y en abril de 1962 la central ya estaba funcionando.

En el año 2000, la empresa italiana Enel compró la hidroeléctrica lo cual generó un cambio en la relación de la comunidad con el proyecto puesto que éste ya no pertenecería más al Estado.

Para Lincocheo el impacto del proyecto, que secó el río, no solo se refleja en el territorio sino que también afectó la cultura y la espiritualidad mapuche. “Eso genera la pérdida de la forma cultural de los mapuche y la pérdida de una espiritualidad también del río”, comenta.

También afectó en que toda la alimentación que existía en el río, llámese pescado, choro, dulce y otros; la comunidad dejó de percibir ese alimento. Si eso lo cuantificamos es mucha plata. Hoy día la comunidad no tiene ingreso a ese canal porque está todo cerrado“, agrega.

Otro de los aspectos relevantes fue la intervención que se generó con la llegada de más de mil trabajadores al sector durante la construcción del proyecto.

“Se pierde parte importante del idioma producto de una presencia enorme de gente. O sea, 1.000 personas que se instalaron a la orilla del espacio del canal sin pedir permiso, sin pagar un peso. Se sobrepobló durante 10 años prácticamente con familias no mapuche en esa época en la comunidad prácticamente no se hablaba en castellano”, recalca.

Divide y vencerás

Para el especialista en estudios socioambientales, José Gerstle, el conflicto que viven las comunidades no se diferencia de otros problemas que se han registrado en el país con otros megaproyectos que impactan en el territorio.

Según detalla muchas empresas buscan dividir a la comunidad otorgándole beneficios a algunos en desmedro de otros. En este caso Enel creó la corporación Kom Kiñepe Taiñ Newen a la cual le entrega dinero.

“Se creó una corporación que recibe la ayuda de Enel a la cual le da plata y también la maneja, cosa que algunos son miembros de la corporación otros no y de esa forma se empiezan a generar conflictos. Se pelean, se dividen y se rompen lazos familiares y de amistad. Esto pasa en las comunidades que tienen conflictos con megaproyectos en todo Chile”, detalla el ingeniero agrónomo.

Por su parte, Lincocheo señala que el actuar de la empresa busca debilitar al movimiento mapuche. “Como en todas partes, las empresas tienen la misma forma operar, ellos empiezan a coludir a ciertos mapuche, a tirarles ciertos beneficios y lo mismo pasa acá”, explica.

“Lo que es muy claro acá, la empresa, de manera bien estratégica, ha sido capaz de dividir a la comunidad ofreciendo dinero y recursos a distintos miembros generando un ambiente de conflicto y de tensión al interior de la comunidad y división bien fuerte”, agrega Gerstle.

A pesar de esto, el objetivo de la gente de los lof Llongahue y Tralcapulli es claro: la recuperación total del río Wueneywue.

La justicia dirá cuanta agua se nos va a devolver pero creo que deberían devolver  al menos el 20%. Si nos va mal en tribunal nacional iremos a un tribunal internacional“, afirma Lincocheo.