A sus 23 años, la velocista Ignacia Livingstone tiene una meta clara: quiere ser la primera atleta transexual federada en Chile. Hoy trabaja en bajar de 13 segundos en los 100 metros planos para lograr que la UC la acepte.

Muchos otros la rechazaron antes por ser transexual. Mientras, Ignacia entrena diariamente en el parque Bernando Leighton para cumplir su sueño. Antes, en 2009, Andrea Paredes logró acceder al circuito femenino de tenis comprando un cupo.

En entrevista con La Tercera, Livingstone cuenta que “practico deporte, todos los deportes, desde chica. A los 17 empecé más en el atletismo y hace poco me comuniqué con la Católica para dar una prueba. Me dijeron que para entrenar más profesionalmente y competir con ellos tengo que hacer un cierto tiempo. Me piden bajar de 13 segundos en los 100 metros, pero estoy confiada de que lo voy a lograr porque soy súper rápida”.

Su transición se inició a los 15 años, pero la definición de su identidad de género comenzó mucho antes. “Por internet conocí los términos. Primero travesti, pero como travesti no pegaba. Entonces descubrí el término transgénero, mucho más profundo, en el que tú hacías un cambio tanto interno como externo y si tenías lucas te operabas para quedar lo más femenina posible. Fue ahí que comprendí lo que era”, detalló.

Tras contarle a su madre que no quería seguir yendo al colegio, se matriculó en un dos por uno y comenzó a estudiar maquillaje. A los 21 inició la terapia de reemplazo hormonal pero a los ocho meses dejó de tomar estrógenos. En octubre pasado se decidió a llamar al Club Atlético Santiago: “Pregunté si podía ingresar y por parte de los profesores no había problema, pero me dijeron que los apoderados tenían complicaciones con eso, que por ahora mejor que no. Me dio lata porque solo quería hacer lo que me gusta”, sostuvo.

Analizando algunos debates presentes respecto a la inclusión de mujeres trans en el deporte, Ignacia comenta que “creo que hablar de ventaja deportiva de una trans es pensar retrógradamente. Si tú te haces tu tratamiento hormonal y tus rangos son los mismos de una mujer de nacimiento, el envase no tiene nada que ver. Haber nacido niño no es ninguna ventaja”.

A juicio de la joven, “la gente te va a criticar hagas lo que hagas por ser trans en un país básico como Chile, que se cree desarrollado. Si me va bien, van a decir que es trampa, que aquí, que allá… lo tengo claro. Porque con nosotras las trans, Chile es un país cruel”, recuerda.

En el año en que entra en vigencia la Ley de Identidad de Género, la historia de Livingstone se posiciona como un desafío. Y no se achica: “Me siento lista para estar en marzo en la Católica y en un futuro poder competir por el Team Chile, porque estoy decidida a ser la primera atleta trans del país. Isidora Jiménez es mi exponente y me gustaría poder estar algún día compitiendo a su lado. Quiero ser la mujer más rápida de Chile”, concluye.