La encuesta fue realizada por el instituto CNT/MDA, y evidenció que apenas un 38,7% evalúa el nuevo gobierno como “excelente” o “bueno”en los primeros dos meses de gestión del ex-capitán del Ejército. Otros 29% lo califican como “regular” (ni bueno ni malo, según los parámetros de la encuestadora), mientras que un 19,1% lo definen como “malo” o “pésimo”. Además, un 13,2% prefirió no opinar.

Las cifras son las peores en este siglo para un presidente en su primer año de mandato – considerando las mediciones de CNT/MDA. En marzo de 2003, cuando Lula da Silva recién llegaba al Planalto, los índices de “excelente” y “bueno” a su gobierno sumaban un 56,6%, contra solamente un 2,2% de “malo” y “pésimo”, y un 17,9% de “regular”. Por su parte, Dilma Rousseff, en los primeros meses de 2011 tras convertirse en la primera mujer a llegar al poder en Brasil, tuvo un 49,2% de “excelente” y “bueno”, un 37,3% de “regular” y un 9,4% de “malo” y “pésimo”.

Además, tanto Lula como Dilma iniciaron sus segundos mandatos con números menos alegres, aunque el ex-líder sindical igual exhibía un tranquilo 49,5% de calificaciones positivas en 2007, mientras que la economista y ex-guerrillera cosechó los frutos de su política de ajuste en enero de 2015, logrando un 10,8% de “excelente” y “bueno”, escenario que sirvió de antesala a los movimientos que llevaron a su impeachment al año siguiente.

De hecho, las cifras de Bolsonaro solo superan el desastroso arranque del gobierno de Michel Temer, que en julio de 2016, tras dos meses de mandato, tenía un 11,3% de “excelente” y “bueno”.

Sin embargo, Bolsonaro ha podido mantener su imagen personal alejada de la imagen de su gobierno. CNT/MDA apunta que un 57,5% de los brasileños ve la imagen del mandatario como positiva, mientras que un 28,2% la ve como negativa – otros 14,3% no opinaron.

Por lo tanto, aunque uno pueda suponer que los diferentes escándalos de corrupción involucrando a sus hijos Flávio (senador de la República) y Carlos (concejal por Río de Janeiro) pueden haber afectado al gobierno, al igual que el desastre ambiental de Brumadinho y medidas como el decreto de liberación de las armas y la controversial reforma previsional, esos no llegaron a afectar a Jair Bolsonaro como figura pública – o quizás él puede haber sido blindada por su periodo en el hospital, lo que incluso llevó a que una gran parte de las decisiones tomadas en estos primeros dos meses hayan sido efectuadas por el vicepresidente Hamilton Mourão.

El instituto CNT/MDA encuestó a 2002 personas entre los días 21 y 23 de febrero.