El fútbol femenino sigue en crecimiento en Chile y el mundo. Sin embargo, pese a los esfuerzos de las jugadoras por terminar con los diversos prejuicios y discriminación que aún reinan en el mundo del deporte, las condiciones estructurales de los clubes siguen sin respetar sus derechos.

A inicios de febrero, Santiago Morning hizo noticia al convertirse en el primer club en realizar contrato profesional a siete de sus jugadoras. La medida del actual campeón del fútbol chilena es inédita y refleja la ausencia de regulación en torno a las condiciones laborales de las futbolistas.

En este escenario, las diputadas Érika Olivera (Renovación Nacional), Marisela Santibáñez (PRO) y Pamela Jiles (Partido Humanista) presentaron una iniciativa que busca que las sociedades anónimas a cargo de los clubes estén obligadas a contratar a las mujeres de la misma forma que hacen con los jugadores.

Al respecto, Olivera precisó que “la idea es que todas aquellas que participan en el Campeonato Nacional de Fútbol Femenino estén dentro de este proyecto y entren inmediatamente, y que no tengamos que estar recurriendo a la buena voluntad de los clubes que pertenecen a la asociación”.

El proyecto también contempla reconocimiento a la carrera de las jugadoras y que tengan las mismas condiciones laborales que sus pares. De esta forma, la iniciativa contempla regulación sobre la forma, contenido y duración del contrato, así como sobre la periodicidad en el pago de remuneraciones. A la vez, la propuesta busca que se estreche la profunda brecha salarial que existe en el fútbol.

“Sabemos que los varones hace mucho rato están protegidos, por llamarlo de alguna manera, y las mujeres necesitan también ese respaldo. Necesitan ser reconocidas, porque es un derecho que se están ganando en la cancha”, sostuvo la diputada de RN, llamando a que todos los deportistas sean reconocidos como jugadores a futuro.