A partir de la huelga feminista del 8M se escucha y se lee en distintos medios una especie de reclamo a las manifestaciones visuales de ciertos grupos de mujeres que exponen partes de sus cuerpos en forma pública. La primera de ella fue cuando el año pasado, durante el mayo feminista, un grupo de mujeres marcharon con sus tetas descubiertas. Hoy otras tantas, posaron sin calzones. Esto pareciera ser un escándalo para much@s que ven con ojos de obsecenidad dichas performance.

Pero me quiero dirigir a las mujeres en esta ocasión, a todas quienes exponen (con todo derecho) que ese tipo de manifestaciones no las representan. A todas quienes se sienten atacadas porque no quieren ser confundidas con ese tipo de mujer que supuestamente se denigra al marchar con su cuerpo desnudo.

Primero, partir por expresar el profundo respeto que siento por ambas expresiones frente a este momento histórico, donde las mujeres paramos al mundo. Dicho esto, me parece justo aclarar que el feminismo no pretende ser doctrina que defina todos los tipos de mujeres que somos y existimos. Por ende, las expresiones de lucha que se realizan para la reivindicación de los derechos de las mujeres son múltiples, porque NO existe un solo tipo de feminismo y porque tampoco existe un solo tipo de forma de ser mujer. Las mujeres somos diversas y es esto justamente lo que queremos que se entienda. Nuestro derecho a la igualdad de derechos frente a los hombres y también nuestros derechos a la diferencia entre nosotras mismas.

Creo que la mayoría de nosotras no nos atrevemos a marchar desnudas por la calle, en mi caso, porque reconozco una vergüenza autoimpuesta por la educación patriarcal que recibí cuando niña. Por lo mismo, destaco la valentía de esas mujeres que sí lo hacen, porque corren la valla, tocan los límites ejercidos por un sistema capitalista pensado para encasillar, prohibir y decirnos cómo y dónde debemos vivir. Mis respetos por todas las mujeres, por aquellas revolucionarias y por las más conservadoras, porque este diálogo es posible gracias a que este momento discursivo y contra hegemónico que hemos co-creado.

Y aunque no es mi intención rebatir a nadie: ¡las mujeres a poto pelado tienen razón! Ellas se colocan fuera del mandato patriarcal que permite solo a los traseros femeninos cuando están bajo los parámetros sexuales que excitan a los hombres. ¡Estos cuerpos marchantes con un discurso de protesta no les excitan! ¡Yo las aplaudo!


Doctora (c) en Ciencias Sociales Universidad de Los Lagos