Este miércoles, la diputada del Frente Amplio, Gael Yeomans, presentará un proyecto de ley para reconocer el trabajo doméstico y de cuidados, mediante una modificación de la Constitución que incorpore estos trabajos no remunerados como trabajos que generan riqueza nacional y así iniciar un camino que acabe con esta forma de discriminación y violencia en contra de miles de mujeres en el país.

“El Estado reconoce el trabajo doméstico y de cuidados como una actividad económica que crea valor agregado y produce riqueza y bienestar social, por lo que se incorporará en la formulación y ejecución de las políticas públicas, sociales y promoverá su incorporación en el presupuesto de la nación. El Estado promoverá un régimen laboral que permita compatibilizar en armonía las labores de cuidado humano”, señala la modificación que presentará la diputada frenteamplista.

El reconocimiento del trabajo doméstico y de cuidados se basa en que estos son una forma de discriminación y violencia contra la mujer, debido a que el trabajo doméstico perpetúa los roles de género asociados a que deba ser la mujer quien se preocupe, sin pago alguno, a estas labores primordiales para la reproducción de la vida y de un hogar.

Según datos de Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) realizada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) del año 2015, el 95,5% de las mujeres destina en promedio 6 horas en la semana y otras 6 en promedio los fines de semana para estos trabajos no remunerados.

Esta carga de trabajo no remunerado, asignado casi exclusivamente a mujeres, impone barreras para la inserción laboral femenina, lo que reproduce la pobreza y desigualdad de las mujeres en Chile. Según datos de la Fundación Sol, más de la mitad de las mujeres del país en edad activa para trabajar no lo hacen y un 37% señala que esto se debe a que deben dedicarse a los quehaceres del hogar. En efecto, el trabajo doméstico es un impedimento importante al momento de ingresar al mercado laboral para las mujeres.

Esto se traduce en brechas salariales entre hombres y mujeres, además de diferencias en las pensiones al momento de jubilarse, debido a que las mujeres pasan más años sin la posibilidad cotizar.

La modificación a la Constitución, ingresando el reconocimiento de estos trabajos domésticos no remunerados, supondrá que sea el Estado quien deba generar y promover políticas publicas y sociales que ayuden a combatir esta desigualdad entre hombres y mujeres y de a poco avanzar hacia una compatibilización armoniosa de los trabajos domésticos y las labores de cuidado humano.