El pasado 13 de marzo, la ministra Carolina Schmidt anunció en su cuenta de Twitter que la próxima versión de la Conferencia de las Partes (COP 25) se realizará entre el 2 y el 13 de diciembre de 2019. Sin embargo, en paralelo el gobierno ha realizado gestiones para intentar aplazar la cita.

De esta forma, la cumbre por el cambio climático tendría bastante complicada a la ministra, puesto que a ocho meses del evento mundial, aún no habría lugar confirmado para realizar dicha instancia.

Definido por la misma titular de Medio Ambiente como el evento “más grande que ha organizado Chile desde el mundial del 62”, la cumbre deberá ser organizada con mucho menos tiempo del que han tenido otros países. Esto porque Chile decidió tomar este desafío luego de que Brasil renunciara a esta responsabilidad.

La intención del gobierno era realizar la COP25 entre el 5 y el 22 de enero de 2020, puesto que el “único” lugar que podría albergar la actividad sería el Espacio Riesgo, reciento que ya está reservado completamente para los meses de noviembre y diciembre.

Los argumentos de Schmidt para cambiar la fecha, además de la falta de un lugar adecuado, apuntaban a que en enero Santiago es una ciudad con menos congestión vehicular y con mayor oferta hotelera. Sin embargo, esta solicitud fue denegada.

“Es crucial que los miembros del comité estén plenamente conscientes de los desafíos y entiendan que a pesar de nuestros mejores esfuerzos, podríamos no estar en la posición de proveer las mejores soluciones, porque las condiciones de la ciudad están más allá de nuestro control”, indicó la ministra a la organización internacional.

Expertos han criticado la “soberbia” del gobierno al haber propuesto realizar la COP25 en Chile, considerando sólo costos y no plazos.

Es problemático que no tengamos ciertas definiciones. Hay una serie de cosas que organizar, hay un montón de eventos previos y eventos paralelos que giran en torno a la COP“, explicó Gabriela Burdiles de la ONG y estudio jurídico Fima.