Cultura

¿Se te apareció marzo?

Por: Pal Tinto, cítrico literario / Publicado: 20.03.2019
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Los lazos de parentesco del presidente y su ministro del Interior con el empresariado, hacen que marzo parezca un aguinaldo para ellos costeado por todos nosotros, los chilenos, mediante la instalación de los medidores eléctricos inteligentes.

Con todo el país de vacaciones, esa dupla ominosa que son los dueños de la pelota y sus empleados (nuestros supuestos representantes), aprovecharon como siempre el mes de febrero para meternos todos los goles y celebrarlo a lo Pato Yañez in your face. Así llegó marzo, y no sólo nos tuvimos que mamar un taco canónico y un super lúnes, sino que además nos enteramos de que la cuenta de la luz va a subir porque ahora el medidor ha cobrado inteligencia y claro, es más caro el muy vivo. ¿Será esa la llamada inteligencia artificial?

Obvio que no. Pero a nosotros, los homo sapiens que vivimos la realidad en el país real y no en ese mundo de fantasía donde viven nuestros personajes públicos, que soportamos el consuetudinario descalabro financiero de todo inicio de año, no nos puede sino resultar desconcertante, alucinante, dijéramos digno de una inteligencia superior tan malévola como desquiciada, el nivel de chapucerías, el descaro total del empresariado y de la clase política, amén de las francas debacles morales de la iglesia y la milicia, resultando un acontecer nacional cuyo máximo delirio es la realidad paralela construida por los medios de comunicación. Es como prender la TV y que en todos los canales muestren que llueve a raudales, mientras que por tu ventana ves brillar el sol.

Porque eso fue el #8M. Una multitud épica en las calles y la tele mostrando desmanes sin contexto. Mentir y hacerlo con gracia, con naturalidad, con choreza. Eso, que se llama línea editorial, es ideológico, siempre. Imágenes de la marcha del 8 de marzo habían por miles. Pero Mega fue y recortó imágenes de otras marchas, con encapuchades. Eso es el periodismo. Lo impresentable del hecho no lo revierte. Mega es poco ético. Es poco ético mentir así. Uy que insulto más feo. Ni que fueran parlamentarios o gobernantes. Luego presentan a un panelista que se supone es un experto y resulta ser un fiasco. Alguien dirá, ah, es que el periodismo en Chile es de una flojera paradigmática. Hacer noticia con el famoso superlunes, las filas de autos regresando de las vacaciones, y los escolares entrando a clases aún antes de que inicie marzo, son apenas una tradición de esa flojera. Hay mucho más al fondo de ella. No es casual, no es mera inercia. Es ideología.

La crisis en el periodismo es general. Despidos en canales de TV, cierre de revistas. Las redes sociales, los nuevos medios, todos podemos ser ya no periodistas sino influencers. Tienes más de 5 mil seguidores, tu meme logró 10 mil likes: lo lograste, puede que te llame Nike o Wom. Hay un viral de una mujer diciendo que el patriarcado no existe, con un argumento digno de antología, un razonamiento, un silogismo paradigmático, como decir que la mejor demostración es que si Calígula nombró a su caballo cónsul o senador, nosotros ya tenemos a una Princesa Caballo de alcaldesa.

En mis años mozos, cuando estudié Periodismo en la casa de Bello, la profesión aún consistía en salir a la calle a reportear. Tu olfato te podía llevar a una noticia, como hacen hoy los cazadores celular en mano. Bastaba poner atención a cuanto sucediese a tu lado. Todos somos potenciales periodistas gracias al celular. Grabaron a unos trabajadores de una inmobiliaria tumbando allá en La Florida una araucaria. ¿Y alguien supo, alguien dijo algo? ¿Qué vas a hacer, multar a la empresa? Ya está, ya la tumbaron. Los registros en video sirven para denunciar a carabineros haciendo lo que se supone hacen los mapuche terroristas, o las viejas racistas en las filas del banco o del supermercado, así como sirven para que los jóvenes de poca materia gris se graben haciendo challenges desde su auto en movimiento como auténticos candidatos a alcalde de Maipú. Pero el periodismo consiste en algo más que estar en el lugar preciso en el momento adecuado.

Con la antena abierta, pocos días después del #8M, subí a la micro. La Alameda estaba cortada por una marcha contra las empresas contaminantes y por la defensa del medio ambiente. Lo primero que oí fue a una mujer comentar molesta: ¿¡otra marcha!? ¡¿y ahora por qué?! váyanse a su casa a hacer algo, por la chucha!! La observé: pesaba al menos 150 kilos. Su excesivo maquillaje me recordó a esos programas de TV en que las mamás presentan a sus hijas como princesas. No parecía mayor de 30 años. Abrazaba y besaba constantemente a su acompañante, un moreno a todas luces extranjero. No le cedió el asiento a ninguna de las 2 ancianas que cargadas de bolsas subieron en la parada siguiente. Siguió hablando para todos apenas supo que la marcha era ecologista: quieren salvar el planeta y fuman marihuana los culiaos. Ese es Chile, esa gente sin educación, y sin salud alimenticia o mental siquiera. Eso es, también, ideología.

¿Qué pasó con el #8M? Ahora nuestros machistas medios coludidos con el machista sistema político, financiero y cultural, se preguntan desafiantes ¿y ahora qué más van a hacer? Como esa señora de la micro, sostienen internamente (lo piensan pero no lo dicen) que el patriarcado no existe, que es un invento de las feminazis. Mientras, en el país real, siguen los femicidios. Si algo está pasando, si hay en estos momentos un suceso en desarrollo, es esta verdadera revolución feminista.

¿Qué más quieren? Oye si ahí tienes que a Nicolás López le van a hacer la vida a cuadritos por violador. Mira si hasta en Pasapalabra se canceló una transmisión porque un concursante fue acusado de pedofilia. Algo es algo. El brazo largo de la justicia, diría un cronista de antaño. Tarda pero llega. No. Una golondrina no hace verano: por mientras, los delincuentes del caso PENTA viajan por el mundo como los acaudalados empresarios que son, y se quejan de que las penas a que fueron condenados son muy incómodas. Es que nadie se mete con el poder judicial chileno, una caterva de señorones coludidos hasta con los militares de la dictadura, que no tienen remilgos en indultar a comprobados criminales. Están todos mojados, son todos narcos como dice la canción. Un cura comete violaciones en la mismísima catedral de Santiago y el Arzobispo se hace el cucho. El cambalache se quedó corto, si el siglo XX fue una porquería, no te cuento cómo viene el XXI.

Una propaganda nada menos que de un banco ofreciendo créditos, y con el insoportable Fernando Larraín, pregunta descaradamente: ¿se ta apareció marzo? Oh, qué apellido más emblemático, qué familia. Martín Larraín absuelto luego de atropellar y matar a un peón ebrio. La realidad supera la ficción: el caso parece sacado de la película argentina Relatos salvajes (2014). La familia, lo más importante, lo más sagrado. Los lazos de parentesco del presidente y su ministro del Interior con el empresariado, hacen que marzo parezca un aguinaldo para ellos costeado por todos nosotros, los chilenos, mediante la instalación de los medidores eléctricos inteligentes.

En un gesto que podría ser calificado de noble, desesperado, oportunista o populista, los alcaldes de algunas zonas populares, de comunas pobres, llaman a la ciudadanía a no permitir la instalación de los dichosos medidores. ¿Y qué pasa con los que viven en edificios? ¿Se pueden oponer acaso? El poder de la ciudadanía versus la matrix, el gran hermano, los juegos del hambre. Para allá vamos. Se nos apareció marzo, sí, y nunca tuvo tanta carerraja.

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