El pasado 4 de febrero, el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) resolvió acoger parcialmente el reclamo que hizo un grupo de vecinos de San Javier, y suspendió de manera temporal la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) del proyecto de modificación de la planta faenadora de cerdos de Coexca. S.A., en San Agustín del Arbolillo, en la provincia de Linares, VII región del Maule.

Durante el año 2018, la empresa, que cuenta con capitales públicos daneses, obtuvo los permisos para la construcción de un biodigestor con el fin de hacer que la planta funcionara a su máxima capacidad. Esto alertó a la comunidad del sector, que ha realizado movilizaciones en contra del proyecto, el cual fue aprobado en 2008 y que, según denuncian, ha generado un impacto muy grave en materia de olores.

En el dictamen del SEA se señala que en la RCA que se había aprobado no se tomaron en consideración las observaciones ciudadanas de la comunidad. Por lo tanto, el organismo ordenó “retrotraer el procedimiento de evaluación ambiental”. Por su parte, la empresa puede presentar sus reclamos contra esta sentencia hasta la primera semana de abril.

Sin embargo, esto no implica que se paralicen las funciones de la chanchera. “Este proyecto es una modificación del proyecto original y no está aprobada la modificación; sí el proyecto original. La diferencia es que sin la modificación el proyecto original no puede funcionar a su capacidad máxima”, afirma la abogada ambientalista, Alejandra Donoso.

Si esa planta funciona a su capacidad máxima es más grande que Freirina y los impactos ya, en este momento, son muy graves en términos de olores y de contaminación de las napas subterránea“, agrega.

Además de esto, la comunidad presentó una denuncia ante la Superintendencia del Medio Ambiente contra Coexca debido a que el biodigestor habría sido construido antes de que se le otorgaran los permisos ambientales correspondientes. De comprobarse esta situación, la legislación vigente indica que la empresa podría ver revocada la RCA de la chanchera de manera definitiva con lo cual tendría que cerrarse.

La comunidad quiere que se vayan

Los malos olores que provienen de la chanchera han afectado el estilo de vida de la comunidad que ya busca la manera de erradicar la planta del sector.

La comunidad no puede hacer su vida normal. Esto influye hasta en el estado de ánimo de la gente y hay que encerrarse a la hora que sea en las casas“, afirma Valeska Morales, quien dice que también su trabajo como guía turística se ha visto afectado por la instalación de la planta.

“Si ando con turistas y sale el olor, hay que estar dando explicaciones de que está Coexca invadiendo el territorio. A veces salen olores en la mañana, de las 11:00 a las 15:oo horas, después de las 17:00 a las 18:00 horas”, añade.

Morales cuenta que los olores se pueden percibir a 17 kilómetros de distancia. Según su visión, esto indica que la empresa no está cumpliendo con los compromisos que hizo ante la comunidad.

La trabajadora plantea que muchos vecinos van a querer abandonar el sector por el impacto de la chanchera. “Nadie va a querer trabajar, nadie va a querer pagar un paquete turístico, nadie va a querer comprar vinos acá. Las tierras están bajando la plusvalía, nadie va a querer comprar terrenos. Entonces, la gente va a empezar a venderle a ellos porque eso es lo que quieren, que todos les vendan y que la gente se vaya de acá”, afirma.

Por su parte, el dirigente de la organización Maule Sur por la Vida, Ramón Romo, sostiene que cuando se termine el plazo para que la empresa responda ante la resolución del SEA, van a pedir que se cierre la planta porque estarían trabajando de manera ilegal.

“El lobby mueve mucho. Ellos pensaron que se iban a encontrar con un montón de huasos brutos, pero no pensaron que también había gente que se dedicó a estudiar el tema”, finaliza.