Este 31 de marzo marcó el aniversario número 55 del golpe realizado por los militares brasileños para derrocar al presidente João Goulart, iniciando una dictadura que duraría 21 años: desde 1964 hasta 1985, el más largo período sin democracia en el país desde la proclamación del sistema republicano, en 1889.

Pero no fue un aniversario cualquiera. Autorizados por el presidente Jair Bolsonaro, algunos cuarteles militares brasileños realizaron celebraciones oficiales de la fecha. Pese a acciones preliminares de organizaciones civiles para impedir que eso sucediera, la decisión final de la jueza federal, Maria do Carmo Cardoso, dada a conocer el sábado 30 de marzo, tornó efectiva la determinación del mandatario. En el texto de su fallo, la magistrada alegó que la celebración del golpe militar “no viola a la legalidad y tampoco a los derechos humanos”.

De todos modos, los comandantes militares presentes en el gabinete se dieron cuenta de la polémica suscitada y ordenaron que las celebraciones fuesen cautas y sin difusión de material fotográfico ni audiovisual a los medios.

Sin embargo, eso no impidió que las redes sociales del Palacio del Planalto difundiera vía Whatsapp un video de casi 2 minutos en este domingo (31/3), donde un actor relata que Brasil habría vivido un gobierno comunista y violador de los derechos humanos en los años previos al golpe (esa parte del video está en blanco y negro, acompañada por música dramática) y que luego fue salvado por los militares (momento en que el video toma colores y suena el himno nacional brasileño). El narrador repite dos veces la frase: “el Ejército nos ha salvado”; y luego, una voz en off, dice que “el Ejército no quiere aplausos ni homenajes, el Ejército solamente ha cumplido su papel”.

Pese a lo que cuenta el video, lo cierto es que el gobierno de João Goulart, un granjero y cabeza del Partido Laborista que lideraba un gobierno reformista y socialdemócrata, no tenía ninguna relación con el Partido Comunista de su país, y no hay estudios ni investigaciones apuntando que los aparatos del Estado se organizaran para realizar la persecución de opositores y violaciones a los derechos humanos, lo que sí ocurrió durante las dos décadas posteriores al golpe.

El canal de Youtube del medio Esquerda Online también publicó un video relatando los hechos previos y posteriores al golpe militar brasileño en 1964, incluyendo un audio del entonces presidente estadounidense, Lyndon Johnson, ordenando por teléfono la acción de apoyar a los militares que derrocaran a Goulart, además de reproducir el reconocimiento hecho por Globo, Volkswagen y otras empresas de que efectivamente apoyaron a la dictadura y sus atrocidades en su momento.

Tras el golpe militar de 1964, Brasil vivió un régimen militar de 21 años, por el cual pasaron cinco distintos presidentes generales (Humberto Castelo Branco, que lideró el golpe, luego Artur da Costa e Silva, Emílio Garrastazú Médici, Ernesto Geisel e João Figueiredo). La Comisión de la Verdad sobre los crímenes cometidos en el período fue realizada solamente en 2011, instalada por el gobierno de Dilma Rousseff, que fue una de las presas políticas de la dictadura (estuvo tres años detenida).

El documento final producido en esa instancia logró identificar 243 casos de desaparecidos y exiliados, 435 ejecutados, 1,8 mil torturados, pero también afirma que muchos documentos fueron destruidos u ocultados en años anteriores, por lo que se puede presumir que hay muchos casos más que no están documentados. Además, también se comprobó la complicidad de grandes empresas con el régimen y su participación en hechos de corrupción y los efectos sociales y económicos -en 1985, cuando los militares dejaron el poder, la inflación era superior a los 200%- que resultaron de las políticas impulsadas por los militares.

Disputa en las calles

La disputa de narrativas propuesta por Bolsonaro se reprodujo en las calles de diferentes ciudades brasileñas. Diferentes manifestaciones a favor y en contra el golpe militar de 1964 fueron realizadas en diferentes capitales del país, y en algunas de ellas hubo también confrontaciones.

En São Paulo fue donde se realizó una de las peleas más violentas, y que fue registrada en video, cuando las ofensas de un lado y del otro pasaron a agresiones. Esto sucedió cuando el grupo defensor de la dictadura trató de usar un de gas de jengibre contra sus contrincantes, lo que provocó la reacción del otro lado.

(Foto de Daniel Arroyo, Ponte Jornalismo).

 

También hubo registros de manifestaciones a favor y en contra del golpe en ciudades como Río de Janeiro, Belo Horizonte, Salvador, Recife, Fortaleza, Porto Alegre, Curitiba, Florianópolis y en la capital, Brasilia. Según lo reportado por medios como Globo y Folha de São Paulo, la mayoría de las ciudades mostró marchas más grandes de los grupos contrarios al golpe militar, aunque la capital Brasilia fue una de las excepciones, donde los defensores del golpe tuvieron mayor convocatoria.

Hinchada de Corinthians recuerda la Democracia Corinthiana

Entre las muchas manifestaciones de repudio al golpe que se vieron este domingo, una se dio en el estadio Arena Corinthians, en São Paulo, donde Corinthians y Santos disputaron el primer partido del playoff semifinal del campeonato Paulistão. La hinchada de Corinthians decidió manifestarse contra la dictadura recordado el movimiento Democracia Corinthiana, cuando un grupo de jugadores, liderados por el volante Sócrates Brasileiro y el lateral Wladimir Rodrigues, instaló un régimen democrático dentro del plantel entre los años 1982 y 1984, lo que fue visto en el entonces como una afronta a la dictadura aún vigente.

Durante la Democracia Corinthiana, los jugadores y cuerpo técnico del Corinthians pasaron a decidir en votación qué medidas serían tomadas respecto a entrenamientos, preparación, contrataciones e incluso la autorización a tener sexo en el día previo al partido. Además, Sócrates y Wladimir participaron activamente en la campaña por las elecciones directas: en un partido, llegaron a entrar en campo con un lienzo que decía “ganar o perder, pero siempre en DEMOCRACIA”.

Un lienzo idéntico a aquel expuesto durante la dictadura, con la misma frase, fue llevado por la hinchada corinthiana para el partido de este domingo contra Santos. Fue puesto junto a una estatua del fallecido Sócrates, mientras que la gente gritaba “Democracia Corinthiana”.

 

La estatua de Sócrates con el lienzo imitando el usado durante la dictadura, durante el partido contra Santos por las semifinales del Paulistão. (Foto de Bruno Teixeira)

También el club Corinthians aprovechó la fecha y la polémica instalada por Bolsonaro para hacer una referencia a la Democracia Corinthiana a través de su cuenta oficial de twitter, en la que publicó la foto emblema de aquel movimiento, en la que el delantero Walter Casagrande, de espaldas, viste la camiseta de aquel equipo: