El pasado 19 de marzo María Silva Allendes (54) inició una querella por abuso sexual en contra de la religiosa María del Carmen Carrasco González y por el delito de violación contra el padre Joseph Doherty.

Todo habría ocurrido mientras estuvo internada en el Hogar San José de Talagante, tras la muerte de su madre. Allí fue que permaneció al cuidado de la Congregación de las Religiosas Adoratrices Esclavas del Santísimo y la Caridad, educándose en el colegio Nº43 Delia Ovalle.

La mujer cuenta que un día, tras una obra de teatro, habría sorprendido a la religiosa María del Carmen Carrasco González tocando a otra niña, según informó El Dinamo.

Yo al ver eso, como niña me asombré, salí despavorida y al salir boté algo, creo y la monja me vio. Me tomó del brazo, me hizo sacarme la ropa… me tocó mis senos -que para esa edad no tenía mucho- (…) e introdujo sus dedos en mi vagina, su boca y me dijo ‘esto tú no lo cuentas, no lo dices’”, contó la mujer.

Luego de revelar a varias personas de los abusos que había sufrido en busca de ayuda, Silva fue citada para conversar con el padre Joseph Doherty. Este hombre la reprendió por las acusaciones a la monja y la habría violado en su pieza.

“Me preguntó quién era él, me preguntó ‘¿Quién soy yo?’ y yo le dije ‘El padre’… ‘No señorita ¿quién soy yo?’ -insistió-. Y así me preguntó muchas veces y yo volví a repetir ‘El padre'”, contó la mujer.

“Entonces me dice: ‘No señorita, yo soy la máxima autoridad aquí, en este hogar. Usted y su hermana son huérfanas, no tienen donde ir, no tienen para comer, no tienen a nadie que las venga a ver. Usted se atrevió a decir a una autoridad eclesiástica, a la máxima autoridad, Juan Francisco Fresno, que una monja o religiosa había abusado de usted. Por lo tanto yo ahora a usted le voy a decir y le voy a demostrar, qué es un abuso’. Entonces me puso boca abajo y me violó analmente, no conforme con eso, después me pegó con la tabla que nos pegaba siempre”, agregó en conversación con CNN Chile.

De allí en adelante debió enfrentar varias amenazas con ser echadas a la calle junto a su hermana si es que se atrevía a denunciar los abusos que sufrió.

En relación a la respuesta de la congregación, la mujer reveló que en una reunión con la madre superiora Teresa Valenzuela, esta se mostró muy fría ante su caso. “B’ueno, si un juez nos dice a nosotros que tenemos que dar una indemnización la daremos, pero no vamos a actuar ni a tontas ni a locas’. Se paró y se fue”, recuerda que le dijo.