“Hay que botar muchas cabezas para que florezca mi jardín”
Campanitas, Fiskales ad-hok – Álbum Fiesta

Desde siempre los oprimidos se han burlado del poderoso; La sátira política o las alegorías simbólicas son los pequeños actos de justicia que nos van quedando en este Chile, donde la impunidad y el abuso de poder de parte de la clase que nos gobierna, está incrustada en la cultura chilena e institucionalizada por constitución de la república. Los Fiskales ad-hok son la banda de punk rock más legendaria de nuestra historia guste a quien le guste.

En cada una de sus tocatas en multicanchas poblacionales o sucuchos del centro de Santiago, era imposible no sentirnos interpelados por sus letras cargadas de rabia que hacían eco en quienes no nacimos en cuna de oro, despreciamos la herencia pinochetista y no nos acostumbrarnos al chileanway. Ya semanas antes de su presentación en el Lollapalooza, la banda fue calificada en redes sociales de “vendidos” o “poseros” en amplias discusiones propias de estos espacios de opinología y debates sin rostro. Con razón o no, solo bastó con que la banda pisara el escenario y desplegara su performance audiovisual para que los comentarios se diluyeran en una seguidilla de reacciones que no dejaron indiferente a nadie.

La banda punk viene escupiendo e insultando a todos los símbolos del poder desde la mitad de los 80´s en plena dictadura. Su insignia emblema conmemora un hecho histórico, presentando la cabeza del colonizador Pedro de Valdivia ensartada por la lanza del joven Weichafe Lautaro, en honor a la lucha del pueblo mapuche contra el invasor europeo. Estos son mensajes que la banda ha difundido hace décadas en los márgenes de las escenas comerciales de la música chilena y nunca fueron tan cuestionados como lo son hoy en el escenario del festival más exclusivo del país. Venderse al espectáculo Lollapalooza fue un amplificador de sus letras afiladas y su poética de protesta contra las élites del país, porque pareciera que cuando los discursos marginales se meten en los palacios, en contextos higienizados por el poder terminan brillando por contraste. A los ricos le duele que se metan a sus fiestas, que sus hijas con coronas de flores y sus hijos rubiecitos miren en pantallas gigantes como sus próceres son malogrados. Tomás Ives, diseñador de las visuales de la polémica, hace un ejercicio contemporáneo al modificar la simbología que identifica a la banda para intercambiar la cabeza de Pedro de Valdivia por las caras protagonistas del fascismo chileno: El Dictador Agusto Pinochet y su esposa Lucía Hiriart; el autor de la ley de pesca Pablo Longueira, recientemente formalizado por cohecho y soborno por el caso SQM; el Cardenal Ezzati acusado de encubridor de abusos sexuales a niños; José Antonio Kast defensor de la dictadura y actual vocero de la ultraderecha; Jacqueline Van Rysselberghe, recientemente pautada por el empresariado para aprobar la ley de pesca y acusada de fraude al fisco; el ministro del interior Andrés Chadwick famoso pinochetista y actual protagonista del manto de mentiras alrededor del asesinato de Camilo Catrillanca a manos del comando Jungla; Patricia Maldonado, opinóloga, comunicadora de matinales y acérrima defensora de la dictadura, tiraba huesos de pollo a los familiares de detenidos desaparecidos en Londres cuando Pinochet fue detenido; el fundador de la UDI y el Movimiento Gremialista Jaime Guzmán, hijo ilustre de la dictadura e ideólogo de la constitución del 1980; finalizando las gráficas animadas con el actual presidente y empresario chileno Sebastián Piñera.

Las expresiones artísticas son espacios ingobernables, normar su capacidad va contra su propio sentido de existir y es sabido que mientras más se les reprima, estas terminaran aprovechando la fuerza opresora para ocuparla como caja de resonancia de su discurso o como obstrucción para resignificarla y crear nuevas posibilidades. José Antonio Kast junto a los diputados Mellado y Urrutia, hicieron una conferencia de prensa para declarar que tomarán acciones legales contra la banda, diciendo que esta es “la verdadera cara del fascismo. Aquellos que buscan imponer su ideología totalitaria y eliminar a sus adversarios”. Los mismos abogados defensores de los militares condenados en punta peuco por crímenes de lesa humanidad, se querellaron en contra de los que resulten responsables en la calidad de autores, cómplices o encubridores de “la exhibición de la imagen de la Ex Primera Dama de la Nación Sra. Lucía Hiriart de Pinochet, traspasada por un espada”. El ex ministro de Pinochet Sergio Melnick comparte en twitter un montaje en Photoshop de la cara de Catrillanca en el show de los Fiskales con un encabezado que dice “Se imaginan las pataletas y lloriqueos de la izquierda y los progres si un grupo hubiera puesto esta imagen del delincuente Catrillanca en su show”; El cantautor Alberto Plaza twittea “Debe ser triste ganarse la vida de esta forma. Siento una profunda lástima por alguien que se encuentra en esa condición. Tanto el que produce esa basura, como el que vibra con ella. Hay que recuperar la cordura en una sociedad anestesiada, que permite este nivel de violencia” a lo que el famoso columnista de farándula Larry  Moe responde “Violencia es componer “Que cante la vida” mientras son degollados profesores de tu país”.

Es natural que cualquier persona se moleste si su cara aparece ensartada por una lanza en un show tan mediático como lo es el Lollapalooza, pero es paradójico que quienes hoy rasgan vestiduras con las animaciones sarcásticas del show de Fiskales ad-hok calificándolas de “incitadoras al odio”, sea el sector heredero de la dictadura más sangrienta de nuestra historia reciente, los regalones de Pinochet. Porque ni sus campañas de marketing para limpiar su imagen y transformarles en demócratas nos hacen olvidar que juraron amor eterno al dictador en Chacarilla, que sus familias se beneficiaron con la privatización de las empresas del estado, que se repartieron el país a punta de balas, persecución, tortura y desaparición de personas, que destruyeron con forestales, pesqueras y mineras el hermoso paisaje que nos rodea. Eso nunca lo olvidamos, porque ser resentido es tener memoria, es volver a sentir una y otra vez que el pasado no pasa, que los actos tienen consecuencias que repercuten en nuestra vida cotidiana, que todavía hay gente buscando a sus familiares desaparecidos sin reparación ni justicia, que nuestro pueblo mapuche sigue peleando por la usurpación de sus tierras a pesar de los montajes y asesinatos a manos del estado chileno, que la educación de mercado, las AFP, el negocio de la salud, la desigualdad salarial son más reales que una representación en tres pantallas gigantes, que la historia oficial de los vencedores tiene un lado oscuro que cada cierto tiempo se desborda, y para ellos siempre será un beneficio que se traduzca en las pulsiones de una tocata punk, a que se vuelva realidad a causa de la rabia reprimida de nuestro pueblo.


Artista visual, gestor de arte colaborativo e investigador independiente Licenciado en artes plásticas y magíster en artes visuales de la Universidad de Chile