Violeta Berríos (81) es de esas mujeres que ha debido plantarse ante la vida con el dolor de la búsqueda incesante y la angustia de una verdad siempre a medias. Es una de las familiares de los detenidos desaparecidos de Calama, tras el paso de la Caravana de la Muerte. Su pareja fue de uno de los ejecutados: Mario Argüéllez, de 35 años, taxista y dirigente socialista en los setenta. Lo asesinaron junto a otros 25 detenidos.

-Yo sé que siempre se dice que lo muertos son buenos. Pero la verdad es que más que ‘taxear´, Mario vivía arreglando el mundo-, recuerda.

Violeta buscó por años su cuerpo y recién en 1990 aparecieron los primeros restos de las víctimas, en una fosa en el desierto a 10 kilómetros de la capital de la provincia de El Loa. Llegaba al fin algo de verdad, pero se comenzaría a conocer otra historia de horror.

Berríos es conocida por ser una de las organizadoras de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) de Calama. Ya no dirige, pero recuerda todo. El 11 de septiembre de 1973 se encontraba en Santiago. Tuvo que viajar para un control médico. En la mañana salió de la casa de su padre, en la comuna de Ñuñoa, rumbo al centro. Apenas caminó unas cuadras, vio que la calle estaba desierta y los helicópteros ruidosos ya surcaban el cielo. Comenzó a caminar y alcanzó a llegar hasta Irarrázaval con Macul, donde un carabinero le ordenó que se devolviera. Ella obedeció sin entender nada. En la casa, su padre le contó que había llegado “el golpe de Estado”. Estuvo escuchando por radio todo lo que pasaba. No podía volver al norte, era imposible en esos momentos. Días después regresó a Calama y su pareja ya estaba detenido. Luego lo soltaron, pero el 30 de septiembre lo volvieron a encerrar. Fue torturado y asesinado el 19 de octubre de 1973. Ese último día Violeta alcanzó a verlo en el retén de Dupont; él le pidió una termo con café con leche y ella fue a preparárselo. Cuando volvió ya se lo habían llevado. Lo que sigue es el rastreo por años en el desierto de un grupo de mujeres, la fosa  y la incredulidad de todo, aun con certificado de defunción en la mano. Es decir, una vida incompleta.

– ¿Sabes lo que es que te devuelvan una costilla, una falange de un dedo, una vértebra y un tendón de un ser querido?- comenta, y su pregunta queda en el aire como un mazazo.

Dice que desconfía de la justicia, porque en el caso “Caravana de la Muerte” Miguel Eduardo Trincado Araneda es un eslabón importante en una cadena de mando que ha logrado sortear todo. Fue procesado y llamado a retiro en 2006 cuando, con el grado de general, se desempeñaba como comandante de la II División en la Región Metropolitana.

Aunque fue absuelto el año 2015, Trincado es señalado como autor de las inhumaciones y exhumaciones ilegales de los cuerpos de los 26 dirigentes asesinados en Calama por la comitiva militar al mando del entonces general de brigada, Sergio Arellano Stark, quién, a bordo de un helicóptero Puma del Ejército de Chile, visitó varias ciudades al sur y norte de Chile, ejecutando a opositores políticos. Entre las víctimas de Calama también se encontraba Carlos Berger, periodista, abogado y esposo de la diputada Carmen Hertz.

En la jefatura de la Sección 2, al entonces “teniente Trincado” se le habría ordenado conducir un camión militar marca REO hasta el aeropuerto El Loa, de Calama, en donde debían esperar la llegada de un avión de la FACH, proveniente de la base aérea de Cerro Moreno de Antofagasta. El camión se usó para traspasar los sacos de cadáveres y después, junto a Manuel Aguirre (quien trabajaba bajo sus órdenes y luego declaró en el caso) manejaron hasta el puente Topater, en donde estaba el comandante Julio Salazar, junto al resto del equipo que participó en la operación. Se le ordenó al capitán Carlos Minoletti lavar los camiones y quemar la que habían usado en el procedimiento.

El jueves 28 de marzo, en la Corte de Apelaciones de Santiago, fueron los alegatos del caso Calama 2, para la revisión de la sentencia en primera instancia. Pero para Violeta, esta es una historia que no tiene cierre.

-Somos pocas la viejas que vamos quedando. Me ha tocado ver su caso (Calama 2) en tabla, que se dilate todo y así, incluso ha salido del país. ¿Cuándo vamos a tener justicia? ¿Cuándo estemos muertas?-, espeta.

El ex militar es amigo de los ex comandantes del Ejército Juan Emilio Cheyre y Juan Miguel Fuente-Alba. Trincado siempre se negó entregar su hoja de vida a la PDI, la cual solo accedió a un encuadernamiento de sus funciones, pero se omitieron los lugares específicos de destinación. Fue el periodista Jorge Escalante quien echó luz sobre esta historia con una serie de reportajes para La Nación. En 2005, en un artículo para el semanario del diario, publicó el informe elaborado por la Brigada de Derechos Humanos de la Policía de Investigaciones. Aquello derivó en que el propio Trincado visitara la casa del entonces director General de la PDI, Arturo Herrera, para pedirle que cambiara el informe. El episodio desató una crisis dentro de la institución policial.

En los interrogatorios, el ex militar solo reconoció haber cumplido funciones en el Regimiento Calama “entre agosto de 1974 y diciembre de 1977” y que fue ascendido a teniente en 1975. Negó haber asumido el mando del Departamento II de Inteligencia del regimiento.

El Desconcierto accedió a la hoja de vida, de calificación y a la Tarjeta de Antecedentes Personales (TAP) del ex militar donde se documenta todo lo contrario. Es decir, sí estuvo en Calama como jefe del Departamento II de Inteligencia del regimiento (Revise acá el documento completo).

Antes del golpe, en la TAP, con fecha 22 de diciembre de 1972, consta que fue “destinado para que participe en un Curso de Orientación y Entrenamiento en la Escuela de las Américas, Zona del Canal de Panamá, por 30 días, a contar de la fecha de salida del país”. Esta situación además se corrobora con el listado elaborado por la ONG SOA Watch (Observadores de la Escuela de las Américas), donde se menciona que Trincado, con el grado de subteniente, realizó el Curso “Combat Arms Orientation”, entre el 08 de enero y el 09 de febrero de 1973.

Luego, en marzo de 1976, fue designado alumno del Curso “Inteligencia” (Básico), en la Escuela de Inteligencia del Ejército (San Bernardo). Este curso lo aprobó “satisfactoriamente”, según la anotación que figura en su hoja de vida correspondiente al periodo que va desde el 1 de agosto de 1975 hasta el 31 de julio de 1976, específicamente con fecha 28 de julio de 1976.

En la hoja de calificación, entre el periodo del 1 de agosto de 1976 y el 31 de julio de 1977, en  el tópico titulado “Datos generales”, se confirma que este ex oficial sí desempeñó cargos como Jefe del Departamento II y Auxiliar del Departamento II del Regimiento de infantería Motorizada de Montaña Reforzada N 15 “Calama”.

Así también, en la hoja de vida correspondiente al mismo periodo, con fecha del 5 de octubre 1976, fue felicitado en el punto “Criterio y discreción”. Al respecto, se comenta que “por sus cualidades personales, especialmente por su tino y acierto en todas sus actuaciones y por consenso unánime de todos los oficiales jefes y capitanes del regimiento. Se le califica como el mejor teniente de la unidad”. A renglón seguido, figura lo siguiente: “Se desempeñó como oficial auxiliar de Inteligencia de la J.Z.E.S, se califica como óptimo”.

En el periodo que va desde el 1 de agosto de 1977 al 31 de julio de 1978, con fecha 30 de noviembre de 1977, fue felicitado en cuanto a criterio y discreción, informándose al respecto que “en su calidad de Oficial especialista en Inteligencia Básica; recibió una misión estrictamente confidencial de parte del comandante del regimiento cumpliendo con acierto, tacto y reserva. Se destaca en este aspecto entre los oficiales de su grado. Digno de confianza”.

Con estos méritos en su historial, el 10 de octubre de 1981 fue nombrado Profesor Militar (Oficial) para la Escuela de Inteligencia, en la Asignatura “Técnicas Especiales de Investigación”. El año siguiente, con fecha 7 de enero de 1982, fue destinado en comisión de servicios a Sudáfrica, país que estaba gobernado por Pieter Willem. En ese periodo habría nacido su hijo Miguel Trincado Caviedes.

En su hoja de vida, en el periodo que va desde el 1 de julio de 1987 al 30 de junio de 1988, mientras prestaba servicios en la comandancia en Jefe del Ejército con el grado de Mayor, consta la siguiente opinión del calificador superior, Augusto Pinochet Ugarte: “Oficial Jefe que se destaca por sus condiciones profesionales, serio, abnegado y muy leal”.

Al final de la dictadura se observa que ejerció el cargo de Jefe del Departamento II de la comandancia en Jefe del Ejército, obteniendo además la especialidad de profesor militar de academia en la asignatura de “Inteligencia Militar”, el 13 de abril de 1988.

El 15 de febrero de 1990 recibió la condecoración “Misión Cumplida”, de Segunda Clase, otorgada por Pinochet. Luego prestó servicios en la Dirección de Inteligencia del Ejército hasta 1999 y un año antes, el 6 de febrero de 1998, se le concedió el título de “Profesor Militar de Academia”.

Victoria Saavedra (76) es una conocida integrante de la AFDD de Calama y en tres oportunidades ha ejercido como dirigente. Hoy vive en Arica, pero siempre está atenta a los alegatos de este caso. Al igual que el resto de las mujeres, su vida dio un vuelco tras el golpe. Su hermano, José Saavedra, fue ejecutado en Calama. Después de ese día todo se transformó en búsqueda.

-Trincado es una persona que ha evadido la justicia durante tantos años. Siempre negó todo, incluso que perteneció a la división de inteligencia. Ha causado daño, podría haber colaborado con la justicia para saber cuál fue el destino de nuestros familiares, para que las mujeres no vagáramos durante tanto tiempo por la pampa-, dice.

Entre sus recuerdos está rastrear el desierto y buscar en 102 piques mineros. También esperanzarse cuando hace ocho años le llegó el dato de un corvo de 2 kilómetros dibujado con cal en ladera del cerro Moctezuma, como orgullosa firma militar de las ejecuciones realizadas por la caravana de la muerte. El entonces ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Alejandro Solís, viajó a la zona con la PDI y funcionarios del Servicio Médico Legal. Victoria se paró cerca de la empuñadura  donde aparecía el número 73, (el inicio de la dictadura) y 78, una de las fechas probables de la “Operación Retiro de Televisores”, nombre que se le dio al desentierro y lanzamiento al mar de los cadáveres. No hubo suerte.

Para este grupo de mujeres siempre fue un secreto a voces que Trincado perteneció a la división de inteligencia en los momentos que se llevó a cabo la operación. Diversas declaraciones lo situaban en el lugar, pero veían pasar el tiempo y todo quedaba en nada. Hoy, para ellas, el escenario es aún más adverso.

-En este momento, con todas las peticiones de rebaja de condena que hay, si llega a ser encerrado lo más probable es que solo cumpla algunos pocos años. Ya se han ido siete de nuestras compañeras sin encontrar la verdad de lo que pasó en Calama, por eso siempre nos quedaremos con los amargo de la impunidad -, concluye.