Francisco Vidal dijo que mañana podría vivir con 500 mil pesos, pero a la vez dijo que hoy gasta 200 mil pesos mensuales en puros cigarrillos. O sea, manteniendo el estilo de vida al que está acostumbrado -lo que todos quisiéramos-, le quedarían 300 mil para sobrevivir. Imaginemos que es parte del 32% de los chilenos que arrienda una casa o departamento: le quedarían con suerte 150 mil pesos para vivir. Consideremos que el ex ministro no tiene auto, como la mayoría de la población del país, y tiene que pagar la micro todos los días: le quedan 128 mil, lo que se va en luz, agua y gas. O sea, que el señor Vidal quedaría sin ningún peso para ir al supermercado y comprar pan, entre lo que una familia de 4 personas gasta cerca de 200 mil al mes; y para qué decir ir a la feria, donde se gastan otros 100 mil. y para qué decir útiles escolares, pañales, juguetes, cumpleaños. ¿Y el vestuario? nada, Francisco Vidal se tendría que vestir con harapos. ¿Y el cine? ¿Y el teatro? ¿Y el cable, el celular? absolutamente nada: destinado a la pobreza de las comunicaciones y el entretenimiento. Es decir, Francisco Vidal o está mintiendo, o se está haciendo el humilde, o desconoce absolutamente cómo funciona la vida económica actual de la población chilena. Está brutalmente desconectado. Definitivamente, y por la experiencia de buena parte de la población del país -en donde la mitad gana menos de 350 mil pesos, según estudiaba en 2017 la Fundación Sol- 500 mil pesos no alcanzan para vivir; para vivir bien, o tranquilo, o dignamente, ni mucho menos con las comodidades del señor Vidal.

Y como no se puede vivir con 500 mil pesos, como no se alcanza a llegar a fin de mes, ocurre lo que ocurre en la mayoría de los hogares de este país: el endeudamiento, la deuda eterna y esclavizante. El 71,1% de los hogares chilenos está endeudado, según el Banco Central reportó el año pasado, marcando un récord histórico. Es decir, somos el país más endeudado de Latinoamérica, y de nuestro sueldo debemos destinar -la mitad de la población- por lo menos el 19,5% para puro pagar deudas, según la Universidad de Chile. O sea, el señor Vidal, que tan tranquilamente aseguró que puede vivir con 500 lucas, debería destinar si se pone en los zapatos de un chileno común y corriente, 100 mil pesos de esas 500 lucas a sólamente pagar deudas, sin nombrar todos los gastos ya mencionados más arriba, ni mucho menos los cigarros. Por lo tanto, la afirmación de Vidal sobre su capacidad de vivir con 500 lucas se constituye en una burla a quienes no han estado cerca del poder para hacerse una vida de millonario. Porque Vidal dice que podría vivir con 500 lucas, pero no dice por qué: lo puede hacer porque durante casi una década ganó más de cinco millones de pesos mensuales como ministro de Estado, cargos del Estado que pagan viajes, asignaciones, comida y tanta otra cosa que hace vivir prácticamente gratis. Hagamos un ejercicio: en diez años un ministro o diputado o senador, sumando todos sus sueldos puede llegar a tener un ahorro de 500 millones de pesos, lo que permite invertir, comprar bienes y propiedades, levantar negocios; asegurarse la vida, y olvidarse de pensiones bajas, de deudas, de la plata del gas y de la feria, porque pasan a vivir en otro mundo, un mundo privilegiado y de fantasía financiado por todos nosotros; el mundo de los ministros, diputados y senadores que hacen carrera apernados en el poder para luego decir tan sueltos de cuerpo que pueden vivir con 500 lucas. Mentirosos.

Francisco Vidal, no sea mentiroso, usted no puede vivir con 500 lucas. A mí me cae bien usted, pero no engañe a la población, sea honesto, la gente no es tonta. La gente que gana 500 lucas debe vivir acogotada, esclavizada por deudas, hostigada por cobranzas, desvivirse haciendo sumas y restas, dejar de comprar fruta y verdura, almorzar arroz con huevo cuando se acerca el día 30, y conseguirse plata por donde sea para evitar embargos, hambre y los peores ratos. En Chile se sobrevive con 500 lucas y con menos, y eso al parecer desde el poder no lo captan quienes se acostumbran a vivir como gerentes, como millonarios. No lo capta usted, que no tiene que fiar todas las semanas en el almacén, ni los 43 senadores que registran una renta líquida de 6 millones 320 mil según La Tercera. No lo captan los diputados que se niegan a bajarse el sueldo, uno de los mayores entre los países de la Ocde, y que supera hasta en 30 veces el sueldo mínimo de un trabajador chileno. No lo capta el conservador de bienes raíces de Santiago, que percibe decenas y hasta cientos de millones al mes, según el diputado Leo Soto. No lo capta el secretario general del Senado, Raúl Guzmán, que se echa al bolsillo 16 millones de pesos al mes. No lo capta la clase dirigente que en este país vive como rica, millonaria, y que después se pregunta por qué la gente no les cree cuando hablan de desigualdad, por qué los pobres no votan. Y claro, cómo van votar por alguien que dice representarlos pero que vive con las maletas llenas de dinero, en otra galaxia.

Entonces, señor Vidal, parte del corazón de la clase política dirigente del país, de la casta gobernante, esa adherida de alma y corazón al poder, de los que dejan un cargo y siguen ganando millones como asesores -hasta de las fuerzas armadas, cómo ha sido su caso- no venga a engañar a un país que se rasca las pulgas para llegar a fin de mes diciendo tan suelto de cuerpo que puede vivir con 500 lucas. Somos tontos hasta el mediodía nomás. No sea cara dura.


Director Noesnalaferia