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Opinión

Mujeres: ¿de 25 o de 50 años?

Por: Rodolfo Fortunatti / Publicado: 29.04.2019
Mujeres: ¿de 25 o de 50 años? fmi /
A los cincuenta una mujer podría incluso ser extremadamente feliz, como sostiene Christine Lagarde. Mejor todavía si es escoltada por una prima de seguro de 29 millones de pesos, que es el sueldo mensual asignado por el FMI a sus directores generales, según el portal Votresalaire.fr. Con todo, el de Lagarde no es el ingreso más elevado recaudado por las mujeres. La ex secretaria de Estado norteamericana Hilary Clinton percibiría 281 millones de pesos cada mes, y la renta mensual de la cantante y compositora colombiana Shakira, sería de 2.918 millones de pesos. Mientras, la Pensión Básica Solidaria que beneficia a las mujeres mayores de 65 años en Chile es de 107 mil pesos.

No bien la revista Marie Claire difundió su entrevista, el escritor y cineasta francés Yann Moix se convirtió en blanco de un vendaval de críticas y recriminaciones. Dijo que las mujeres de su edad eran demasiado viejas para ser amadas. «Prefiero los cuerpos de mujeres jóvenes, eso es todo. Punto. El cuerpo de una mujer de 25 años es extraordinario. El cuerpo de una mujer de 50 años no lo es en absoluto» —expresó literalmente. Por cierto, quien impugna tácitamente la desenfadada opinión de Moix, es nada menos que Brigitte Trogneux, de 66 años de edad, esposa y principal asesora del presidente francés Emmanuel Macron, de 41.

Entre las reacciones explícitas que trajo consigo el comentario está la de Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional. Lagarde, de 63 años, quien confiesa no haber prestado atención a los dichos de Moix ni haberse dado por aludida, asegura que «se puede ser extremadamente feliz en todos los ámbitos: mental, físico y sexual, con 50 años y mucho más allá».

Convengamos que esta respuesta tocante a las aún activas facultades femeninas pasados los cincuenta, no apunta a una cuestión de gustos, como la señalada por el novelista en su salida de tono. Quizá su réplica pudo haber ido por el lado de demostrar cuán extraordinarios pueden ser los cuerpos de mujeres mayores de cincuenta o, simplemente, de representarle al galardonado con el Premio Goncourt que su punto de vista resultaría irrelevante contrastado con otras perspectivas acerca de la belleza femenina. En suma, la refutación de la ex ministra de Economía pudo haber sido más pertinente, como suelen ser sus intervenciones al frente del FMI.

Pero no, la abogada cambió el sentido del debate y lo puso en el campo de las mentalidades con que hoy por hoy se abordan las edades y las diferencias de edades entre hombres y mujeres. Lagarde está hablando de sí misma y mostrándose a sí misma como ejemplo. ¿Se puede ser feliz a los 50 años? ¿Se dan a esta edad en la mujer las condiciones para ser feliz? Sí, se puede…

 Más vida

Todo depende de la percepción que la persona se forma sobre sí misma, en relación con las percepciones que los demás se hacen de ella. Porque la edad es una construcción social y cultural. Es una construcción ideológica, en cuanto entraña un significado asociado, y normativa, en la medida que dicho significado establece un deber ser de la conducta a la edad que se tiene.

Es lo que hace Yann Moix: darle un significado a la edad de 50 años en las mujeres, el de no poseer cuerpos preferibles, y fijar una expectativa sobre aquella edad y aquellas mujeres, es decir, la de no ser extraordinarias, como sí lo serían las mujeres de 25, e incluso de 19.

Hace un siglo las mujeres chilenas tenían la probabilidad de vivir hasta los 32 años. Eran sus esperanzas de vida al nacer, mientras las de los hombres eran de 30 años.

Hace medio siglo las niñas que nacían —ahora mujeres de 50 años de edad— ya habían duplicado las expectativas de sus abuelas pudiendo vivir hasta los 65 años. Pero las niñas chilenas que actualmente están naciendo, podrían vivir hasta los 82 años de edad y, aquellas que nazcan al final de la próxima década, superar los 90.

Desde luego, estos son cálculos estadísticos que se obtienen suponiendo cuánto viviría una generación a lo largo de sus sucesivas edades, dada la cantidad de defunciones que se produjo durante el año de su nacimiento. En la práctica, hay mujeres que no alcanzan la esperanza de vida estimada, mientras que hay otras que la exceden. Por eso en Chile tres millones de mujeres tienen actualmente más de cincuenta años de edad y, de estas, 5.640 son centenarias. Y lo que parece marcar una tendencia es que hasta el año 2050 dichas cohortes de población seguirán aumentando su número.

El valor de calcular la esperanza de vida al nacer radica en poner de relieve en qué grado el desarrollo de una sociedad asegura a sus miembros el acceso a la salud, a la educación, al medio ambiente limpio, a la cultura, y al bienestar general, al introducir avances científicos y tecnológicos que mejoran la medicina y prolongan la vida de las personas.

Más libertad y autonomía

Los tiempos han cambiado y seguirán cambiando. Y a medida que avancemos, nos iremos precipitando a mayor ritmo y velocidad hacia las llamadas economía verde y economía del cuidado. Procuraremos una  organización de los recursos que restablezca el medio ambiente saludable para nuestras vidas, y ensayaremos fondos solidarios de protección social que presten amparo a todos los miembros de la sociedad.

Hace un siglo la sola expectativa de una vida breve e incierta, acortaba los plazos de cada etapa del desarrollo humano. La niñez se tornaba más corta, y el paso a la vida adulta más rápido. Los hijos venían a temprana edad, así como las duras responsabilidades del cuidado y del trabajo doméstico. Por supuesto, la ancianidad se anunciaba con la llegada de los nietos y, para la gran mayoría de las mujeres, era de soledad y lamentos.

A principios del novecientos alcanzar los cincuenta años era como tocar el cénit de la vida y el vacío. Ahí obran como fieles exponentes de aquella época, y de la narrativa chilena, las novelas de María Luisa Bombal, La amortajada y La última niebla. El realismo crítico de Baldomero Lillo, presente en Subterra y Subsole. O el superrealismo de Manuel Rojas exhibido de manera sublime en Hijo de Ladrón y Lanchas en la bahía.

Por el contrario, en la posmodernidad del tercer milenio, la niñez y la juventud se extienden, expandiendo también la vida adulta. El peso de la tradición pierde gravitación sobre la elección de nuestras vidas y nos volvemos más libres, autónomos y reflexivos. Las personas buscan controlar el riesgo y la incertidumbre mediante seguros de todo tipo: de vida, de accidentes, de catástrofes o contra actos terroristas. La congelación de óvulos permite postergar la maternidad, y los perfiles genéticos, evitar enfermedades. No obstante, tanto la exposición al riesgo, como los seguros contra el riesgo, siguen siendo inequitativos y siguen abriendo brechas cada vez más obscenas entre ricos y pobres.

Es indudable que a los cincuenta años una mujer es potencialmente amable. Osvaldo Cádiz, compañero de vida de Margot Loyola, compartió la vocación de la folclorista y compositora nacional hasta su último aliento, a los 96 años. La conoció cuando se empinaba a los 15 años y la maestra frisaba los 36. «Usted es mayor. —responde riendo a revista Culto—, pero para qué me iba a casar con un viejo que no me servía de nada». Gabriela Mistral conoció a Doris Dana cuando la poeta contaba 59 años y su colaboradora 28; nunca se separaron.

A los cincuenta una mujer podría incluso ser extremadamente feliz, como sostiene Christine Lagarde. Mejor todavía si es escoltada por una prima de seguro de 29 millones de pesos, que es el sueldo mensual asignado por el FMI a sus directores generales, según el portal Votresalaire.fr. Con todo, el de Lagarde no es el ingreso más elevado recaudado por las mujeres. La ex secretaria de Estado norteamericana Hilary Clinton percibiría 281 millones de pesos cada mes, y la renta mensual de la cantante y compositora colombiana Shakira, sería de 2.918 millones de pesos.

Mientras, la Pensión Básica Solidaria que beneficia a las mujeres mayores de 65 años en Chile es de 107 mil pesos.

Rodolfo Fortunatti
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