Identificada con un nombre de fantasía para proteger la identidad de ambas, la madre de una pequeña de 11 años embarazada por violación relató las manipulaciones que facultativos realizaron con ellas para evitar la interrupción legal del embarazado que la niña había solicitado en Tucumán, Argentina.

El responsable del Sistema de Salud Provincial, Gustavo Vigliocco, fue uno de los que intentó disuadirlas: “Me decía ‘tenés que firmar el papel, pero vos tenés que saber que tu hija puede morir’. Me dice ‘si vos no querés estar en el hospital, yo te voy a pagar un hotel para que vos vayas a estar con tu hija, pero que ella aguante hasta los siete meses’ (de embarazo). Yo le decía que no, que mi hija no quería, que tenía miedo. Él me dice ‘si vos no querés darlo en adopción, yo te prometo que me hago cargo del bebé. Yo lo voy a criar como a mi propio hijo’”, detalló la mujer.

La madre aseguró que ella y su hija también sufrieron manipulaciones por parte de la ministra de Salud provincial, Rossana Chaila, y personal médico del hospital, además de la presión de los activistas que se oponen a los derechos de las mujeres. El testimonio provocó una denuncia de las organizaciones de mujeres, que acusan el incumplimiento de deberes de un funcionario público.

Según la mamá de Lucía, el médico Vigliocco llegó a ofrecer pagar los estudios de su hija, darles una casa nueva y hasta ordenó que cambiaran los techos de la vivienda de la familia,  con el objetivo de arreglarla. Sin embargo, todas las promesas se terminaron cuando la niña pudo acceder finalmente al aborto.

Los obstáculos se extendieron por semanas: desde falta de donante de sangres e intromisiones a la habitación de la niña. “Supuestamente a mí me hacían hacer una lista de las personas que yo quería que pasen a verla, pero él (el cura Roque Olea, capellán del hospital Eva Perón) no sé cómo será que ha hecho, pero pasaba todos los días” (…) “iba y averiguaba cómo se llamaba mi hija, qué íbamos a hacer con el bebé, por qué no lo daba en adopción, que deje que siga, cosas así”, contó la mujer.

A la vez, el funcionario Vigliocco continuaba sus visitas, asegurándole que un aborto dañaría a su hija. Su madre le comentó el hecho a la ministra Rossana Chaila: “Yo le he dicho que la atención del hospital estaba bien, pero que el único que a mí me ha vuelto loca era el doctor Gustavo (Vigliocco) y ella me ha dicho que no, que el doctor Gustavo no ha querido decir eso, que yo he interpretado mal. Pero no. Si me lo vivía diciendo todo el tiempo, que mi hija iba a morir, que corría riesgo, que aguante siete meses (…) El me quería comprar la vida de la criatura”, aseguró.