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Opinión

Somos familias disidentes. ¡Dejen de discriminar a nuestros hijos e hijas!

Por: Claudia Amigo / Publicado: 07.05.2019
Somos familias disidentes. ¡Dejen de discriminar a nuestros hijos e hijas! derechos /
Este proyecto de ley no se hace cargo de nuestros hijas e hijos, los que ya existen, los que ya estamos criando, los que tienen madres lesbianas separadas y más graves aún: En los casos donde ha fallecido la madre biológica. Llama la atención que diputados y diputadas como Natalia Castillo, no haya al menos conversado con a la sociedad civil, con quienes directamente somos afectadas día a sí por las decisiones tomadas sin un estudio profundo y responsable de esta realidad.

El proyecto de ley que busca regular la filiación a través de la inscripción de hijos e hijas de madres que se someten a técnicas de reproducción humana asistida, es arbitrariamente discriminador, por varias razones: Se exige un tiempo de seis meses desde que nace el hijo o la hija de las madres nazca. No existe razón alguna que permita la creación de normas que hagan distinciones entre familias lesbomarentales versus familias heteroparentales.

Imagínense si este tipo de arbitrariedad se les hubiera impuesto a las parejas biraciales cuando erradicaron la discriminación en contra de parejas dónde uno de los progenitores fuera afroamericano y el otro blanco en los tiempos de la lucha por derechos civiles. El agregar un inciso al artículo 187, como este, exclusivamente para parejas lésbicas que pueden costear el tratamiento, que puede exceder los seis millones de pesos, deja afuera a la mayoría de las parejas lésbicas con el sueño de ser madres, porque la precariedad de los sueldos no permitiría cumplirlo.

Este proyecto de ley no se hace cargo de nuestros hijas e hijos, los que ya existen, los que ya estamos criando, los que tienen madres lesbianas separadas y más graves aún: En los casos donde ha fallecido la madre biológica. Llama la atención que diputados y diputadas como Natalia Castillo, no haya al menos conversado con a la sociedad civil, con quienes directamente somos afectadas día a sí por las decisiones tomadas sin un estudio profundo y responsable de esta realidad.

Hace tres años existe el Proyecto de Ley de Filiación para hijas e hijos de familias como las nuestras que regula, sin distinciones arbitrarias el vínculo entre los hijes y sus madres y busca regular la filiación de: TRHA: Hijas e hijos desde el nacimiento, de madres lesbianas que se someten a técnicas de reproducción humana asistida; Reconocimiento voluntario, hijas e hijos que son criados por dos madres o padres LGBTQI y que puedan ser reconocidos por ambas personas; Adopción y co-adopción de hijas hijos por dos personas del mismo género en conjunto o que la madre o padre de crianza pueda reconocer a su hijo o hija en común con la Madre o padres biológico.

Nos resulta al menos preocupante que se informe de manera superficial y, más grave aún, que se busque legislar de manera arbitraria una realidad que atenta contra la vida de niñas, niños, niñes y adolescentes, de nuestros hijos, los de familias diversas que hemos estado por años luchando.

Cómo es posible que en el año 2019 las madres lesbianas aún tengamos que luchar por nuestras hijas e hijos contra la indolencia y la poca voluntad de las y los representantes parlamentarios.

Nuestra hija ya adolescente, no se verá beneficiada por este nuevo proyecto de ley de los diputados y diputadas. Tuve a Gabriela cómo madre soltera, con Claudia Calderón, nos conocimos cuándo Gabriela tenía apenas dos años y medio. Progresivamente formamos una familia lesbomarental y Claudia ha sido su mamá en todos los sentidos. Hemos co-criado a nuestra hija por los últimos 12 años y sin el vínculo de hija y madre entre ellas dos, la hemos educado, nos hemos hecho cargo de todas sus necesidades, su mamá de crianza ha sido su apoderada en cada una de sus etapas escolares, la familia, la comunidad, amigos y amigas reconocen este vínculo. Nadie, salvo el Estado, niega nuestra realidad. Nos invisibiliza.

Este nivel de negación es un dolor no solo de nosotras, se extiende a nuestra hija, quien ha tenido que crecer como hija ilegítima de su propia mamá. Esta vulneración de derechos también afecta a su madre, ya que tampoco se reconoce, ni válida su maternidad.

El Proyecto de Ley de Inscripción ha sido una vez más otro daño a todo el dolor que sistemáticamente el Estado ha causado a nuestra a Gabriela. Lo único que nos queda por hacer como familia es seguir luchando con más fuerza en contra de esta y toda la discriminación que nos violenta y nos niega como familia. Seguiremos exigiendo derechos filiativos, no queremos más hijos ilegítimos.

Claudia Amigo
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