Una serie de agrupaciones medioambientales comenzaron a organizarse de cara a la COP 25, la cumbre mundial sobre el cambio climático que se desarrollará en Chile en el mes noviembre y que es uno de los eventos más importantes que tendrá que realizar el gobierno durante este año. El objetivo de la coordinación que se está generando entre ONGs, movimientos sociales y activistas, es que la incidencia de la sociedad civil dentro de este espacio sea mayor.

Hasta ahora, el evento ha sido impulsado por el Ejecutivo, de la mano de actores privados. Y, básicamente, esa relación se ha construido sobre la base de financiar, o no, la organización de la cumbre. Sin embargo, la discusión en torno a las políticas públicas que ha emprendido el presidente Sebastián Piñera en este ámbito ha sido acotada. De hecho, las organizaciones dicen que es necesario presionar al Ejecutivo para que sea coherente entre lo que plantea a nivel internacional y las acciones que se desarrollan a nivel local. Acá, argumentan, se han presentado problemas medioambientales severos, como la crisis de Quinteros y Puchuncaví.

La abogada del área de proyectos de Fima, Patricia Araya, quien participó de la primera reunión de coordinación de la cumbre alternativa a la COP, afirma que es necesario que el gobierno se haga cargo de tomar medidas concretas en beneficio del medio ambiente antes de la realización de este evento.

“La principal crítica que se le puede hacer al gobierno, y que aún está a tiempo de enmendar, es que para liderar la COP 25 tenemos que estar al día con todas las cosas pendientes, y si bien Chile no es un gran emisor de gases invernaderos, sí somos muy vulnerables. Por lo tanto, una de las cosas que debiera hacer es un plan para cerrar las termoeléctricas, que funcionan con base a carbón, y que esta decisión de cierre de termoeléctricas no dependa de las generadoras, sino que sea un plan del gobierno”, sostuvo la jurista.

En la misma línea, afirma que el gobierno aún debe firmar el Tratado de Escazú. “Chile no puede dar señales equívocas en términos de sus compromisos internacionales y ambientales y tiene la oportunidad precisa para hacerlo en el mes de septiembre. Estas dos cosas darían cuenta de una posibilidad y una capacidad de liderazgo más importante de Chile en materia de la COP 25″, agregó.

La abogada dice que buscarán incidir dentro de la COP 25 y también en las discusiones parlamentarias que se desarrollen durante este año. “Vamos a utilizar todas las vías disponibles; vemos con claridad la incidencia que podamos tener en las discusiones parlamentarias. En general, nosotros somos invitados a las discusiones de las comisiones como expositores. Por lo tanto, cuando se empiece a tramitar la ley marco de cambio climático, ahí estaremos y también en todos los espacios en los que se necesite de la sociedad civil para una opinión respecto de las políticas públicas”, recalcó.

La dificultad de incidir

A pesar de la voluntad de la sociedad civil de tener voz en este espacio, hay especialistas que plantean que es difícil que se escuche a las organizaciones, debido a que las negociaciones que se desarrollan en la COP 25 están muy  normadas.

Entre las discusiones que se darán en este espacio está el cierre del “libro de reglas” de los países que suscribieron al Acuerdo de París, que entra en vigencia en el año 2020. Esta negociación es importante, pues establecerá cómo se va a medir, reportar y verificar, en términos generales, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero por parte de los estados.

Si bien el grueso del libro de reglas se cerró en la COP 24, que se desarrolló en Polonia, aún queda pendiente la discusión del artículo 6, que busca normar el financiamiento a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Para la bióloga de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) y directora Ejecutiva de Fundación Terram, Flavia Liberona, el desafío que tiene el gobierno es que las negociaciones lleguen a buen puerto. “Es urgente que se cierre el libro de reglas, porque el Acuerdo de París empieza a regir el 2020 y este es el último año para cerrar eso. Después, hay otras cosas, vienen otras negociaciones en los años futuros, pero que no son negociaciones tan clave como esta”, plantea.

La “Blue” COP

El gobierno también quiere dejar una huella en este evento internacional y ha planteado que esta será la COP de los océanos. La iniciativa de La Moneda busca que en los años futuros se discutan medidas para la protección de los océanos dentro de esta cumbre.

Esto fue confirmado por la ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, quien aseguró que es importante cuidar los océanos debido a que son mitigadores del cambio climático.

“Desde el primer minuto en que sonó Chile como sede de la COP 25 se le reconoce como la ‘blue COP’, así se habla afuera, porque Chile tiene una característica muy marcada internacionalmente con la protección de los océanos, que son grandes mitigadores del cambio climático”, sostuvo la secretaria de Estado a Radio Cooperativa.

Liberona afirma que el gobierno no ha dejado claro cuáles serán las medidas que se tomarán en relación a esto. “Una cosa es lo que diga Piñera, y uno en los términos de los titulares puede estar súper de acuerdo, y otra cosa es cómo se llena de verdad con las acciones que es en general donde tenemos desencuentros y vemos las contradicciones que tienen los gobiernos”, señaló.

Para cerrar, la bióloga afirma que “hasta ahora los temas de océano no han estado presentes en las negociaciones climáticas y están pasando cosas importantes en relación a cambio climático en los océanos. Hay lugares donde existen problemas con destrucción de barrera de coral, acidificación de los océanos. Incluso, hay estudios científicos que dicen que los océanos absorben la mayor cantidad de dióxido de carbono, que es parte de los gases de efecto invernadero que provoca el cambio climático. Por lo tanto, deberían incorporarse negociaciones en el futuro, en relación a cómo se mide el impacto en los océanos”.