A fines de octubre de 2017, luego de convertirse en madres de Attilio José, Emma de Ramón y Gigliola Di Giammarino acudieron al Registro Civil para inscribir a su hijo. Ese día, el organismo les negó la inscripción argumentando que no había posibilidad de reconocerlas a ambas ante la ley como madres del pequeño.

La pareja inició una batalla legal que primero se libró ante la Corte de Apelaciones y luego ante la Corte Suprema. En ambas instancias la justicia falló en contra del reconocimiento de la familia de la directora del Archivo Nacional y la cientista política, pese a que ambas contrajeron un Acuerdo de Unión Civil en 2015.

La desprotección en que el Estado deja a Attilio y a otros cientos de niñas y niñas que integran familias diversas es un motivo de lucha para la historiadora, quien también acompañó la batalla librada por su ex pareja, la jueza Karen Atala, por el mismo derecho hace años. Por ello, el pasado jueves, cuando la Cámara de Diputados aprobó la adopción homoparental y homomaternal -rechazando la indicación del Gobierno sobre los “roles adecuados” del padre y la madre-, Emma estalló de alegría.

“Creo que es un primer paso significativo para el tema de la filiación. Ya hemos ido dando varios pasos antes. Creo que cuando la ciudadanía se organiza y va trabajando junta en pos de objetivos bien claros, que es en este caso la dignidad de las personas de la diversidad sexual y transgénero, se avanza. Es lento, pero vamos avanzando”, señala en entrevista con El Desconcierto.

Hace unos días la Agrupación Lésbica Rompiendo el Silencio dio a conocer su estudio “Ser Lesbiana en Chile”, donde revelaron que la mayoría de las mujeres lesbianas o bisexuales optan por métodos de fertilización asistida al momento de conformar su familia. Emma y Gigliola también eligieron esta opción para tener a su hijo, aunque la historiadora advierte que no es una opción para todas.

“Tenemos un hijo de poquito más de un año y medio que nació con esta técnica. Nosotras lo decidimos porque teníamos los medios para poder hacer algo, y yo creo que eso es algo fundamental porque no es barato para nada. Porque además, uno podría decir ya, bueno, lo hacemos pero no resulta generalmente al primer intento por lo que hay que hacer varios y eso al final es bien oneroso. Por lo tanto, en realidad son parejas que tienen cierto nivel de recursos o capacidad de endeudamiento las que podemos tomar esa opción. De hecho, Fonasa nos impide a la mayoría de las mujeres el poder tener ese acceso”, señala De Ramón.

La activista explica que optaron por esa opción y no por la de planificar un hijo junto a un amigo o alguien cercano “porque en realidad queríamos tener la alternativa de elegir qué tipo de relación teníamos con el donante de la carga genética de nuestro hijo. En este caso, las dos de común acuerdo decidimos no tener ninguna porque en el fondo queríamos criarlo con los modelos masculinos que nosotras tenemos cerca. Las dos tenemos varios hermanos, así que nuestro hijo tiene montón de tíos que lo sacan y que están permanentemente con él. A nosotros nos acomoda porque son nuestras familia y comparten nuestros valores y forma de vivir, lo aceptan dentro de sus propias familias y comparten con sus primos”.

“Si quiero inscribir a mi hijo para que tenga la seguridad de que yo voy a estar con él siempre, no puedo”

Emma de Ramón recuerda que hace poco fue el momento de conseguir la anhelada la Ley de Identidad de Género, que aún está a la espera de su reglamento. Antes de eso se alcanzó el Acuerdo de Unión Civil y se avanzó en una Ley de Antidiscriminación, que aún es materia de debate. “Ahora probablemente este primer pasito, porque esto es una batalla, no la guerra, sólo nos pone más cerca del objetivo de poder inscribir a nuestros hijos con dos mamás o dos papás según sea el caso. Estamos más cerca pero todavía no lo logramos”, precisa.

-¿Qué le pareció el intento del gobierno de anular este camino al reponer su indicación sobre el “rol adecuado” de padres y madres en la adopción y crianza?

Terrible lo encuentro. La verdad es que está más que demostrado estadísticamente que las familias chilenas no están constituidas por padres y madres en su mayoría. La mayoría de los niños nace fuera del matrimonio y son criados por otro tipo de familias: por abuelos y abuelas, por madres solteras, padres solteros, por tíos, en fin. Las familias compuestas por papá y mamá son una minoría, probablemente además una minoría acomodada que responde más a un estereotipo social e ideológico, religioso, que a una realidad social e histórica. Realmente es penoso ver cómo intentan imponerle a la sociedad una doctrina prácticamente que no tiene ninguna relación con la realidad social y actual chilena.

-Muchos cuestionan que no se entiende el argumento sobre por qué los roles heteronormados de familia garantizarían el bienestar de los niños y niñas.

No es la conformación de una familia constituida por un padre y una madre lo que garantiza necesariamente el bienestar de un niño, sino el tipo de relaciones que se dan dentro de esa familia. Eso es lo que hace a un niño feliz, el que lo quieran, el que lo acepten, el que lo cuiden. El que se preocupen por él. Y habiendo tanto niño abandonado y tanta familia del más diverso tipo y personas solas también que podrían ocuparse de un niño bien, un niño que también está solo, no veo realmente esa terquedad de seguir insistiendo en un modelo ideológico que en realidad no tiene ningún sentido.

-¿Qué le parece el comportamiento de la justicia a la hora de enfrentar estos temas?

Desgraciadamente los jueces de los niveles más alto de la justicia han tenido una conducta bastante conservadora, porque no han tomado en cuenta la real conformación de la familia que tiene nuestro hijo, que en este caso es con dos madres. Pedimos que la Corte acogiera la solicitud de poner mi nombre donde dice papá, porque el problema del Registro Civil es que no tenía 2 casillas para las madres. A nosotros nos pareció un tema formal así que le dijimos que me pusiera a mí como padre y ya. Pero en el fondo una cosa tan simple, que a nuestro juicio era totalmente formal, y que en el fondo atentaba contra el bien superior de nuestro hijo, no fue acogida para nada a pesar de todos los argumentos que nosotros dimos.

A juicio de la historiadora, es grave que los operadores de justicia dejen de lado los intereses de los niños, niñas y adolescentes y prioricen las ideologías de las personas mayores. “Generalmente, con una serie de convicciones y doctrinas religiosas que a nosotras no nos acomodan. Entonces nos sentimos totalmente fuera de la ciudadanía, porque para todo lo demás somos ciudadanas. Manejo un vehículo, pago impuestos, si cometo un delito, voy presa. Pero si quiero inscribir a mi hijo para que él tenga la seguridad de que yo voy a estar con él siempre, no puedo. ¿Por qué? Porque soy mujer y punto. No hay más argumento que ese”, recalca.

“No hay ninguna posibilidad de que se acepte la forma de familia que yo decidí darle a mi hijo. No solo yo, a un montón de otras personas. Esa discriminación de base contra aquellos que son distintos no es justo que lo promuevan las autoridades de un país. Debería ser exactamente al revés: las autoridades del país deberían ser los primeros que acogen a los diferentes. Y tratar de ayudar a que las personas que somos diferentes nos podamos incorporar en igualdad de condiciones al resto de las personas. Eso que han hecho hasta las Isapres y los colegios no son capaces de hacerla la autoridades de justicia. ¿En qué país vivimos? Eso nos preguntamos con mi pareja”, añade.

-¿Cómo cree que será la experiencia de maternidad lésbica a futuro, a la luz de los avances que están consiguiendo?

Yo pienso que esto es un camino sin retorno. Es decir, vamos a ir ganando y ganando derechos con el tiempo y tal vez nos demoremos pero los vamos a ir consiguiendo. En realidad yo tengo una tremenda ilusión, pensaba que en estos años no íbamos a conseguir nada y estoy realmente feliz y dichosa de lo que ocurrió el jueves, creo que es una señal maravillosa de los diputados y espero que los senadores se comporten a la altura y que finalmente en la ley de adopción no se haga diferencia respecto al tipo de familia. Con eso, sostenemos mucho ganado para seguir avanzando en lo que es la ley de filiación y matrimonio igualitario, que debería incluir a nuestros hijos e hijas también.