La supuesta amistad entre Emiliano Arias y Andrés Chadwick sorprendió a todos cuando el subalterno del ahora suspendido fiscal regional de O’Higgins, Sergio Moya, lo denunció por una serie de presuntos delitos asociados a la causa de los jueces de Rancagua y el caso Caval, entre otros. La acción legal permitió conocer la cercanía entre Arias y el ministro del Interior y provocó que el perfil progresista que se había preocupado de cultivar el fiscal regional se fuera al suelo. Pero el nexo entre ambos parece ser más profundo y complejo.

Ciper reveló este lunes que una mujer, identificada como E.R., fue el vínculo entre ambos en otro caso. Se trata de una historia que involucra a fiscales, políticos, mapuches y miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), y que comenzó cuando E.R., angustiada y desesperada por una compleja situación familiar que atravesaba, hizo público sus problemas a través de Twitter. Isabel Plá, actual ministra de la Mujer y la Equidad de Género y, en ese entonces, miembro del comando presidencial de Sebastián Píñera, fue quien atendió a E.R., motivada por el drama que decía vivir.

Plá le dijo a E.R., de acuerdo a decenas de mensajes directos (DM) entre ambas que pudo revisar este medio, que la ayudaría y que para eso la pondría en contacto con una persona relevante, una “autoridad nacional”. Plá hablaba de Andrés Chadwick, por entonces, ex ministro del Interior del primer gobierno de Piñera y uno de los pilares políticos de la derecha.

“¿Podrías ir mañana a Apoquindo? Andrés Chadwick quiere conocerte. Reserva total, no es el comando, son nuestras oficinas privadas”, le escribió Plá, mediante un DM.

La reunión entre Chadwick y E.R. se concretó. Ahí, según la informante, se estableció que la ayuda debía ser mutua. Es decir, Chadwick la pondría en contacto con fiscales para que la protegieran pero, a la vez, ella debía transformarse en informante. E.R. estuvo de acuerdo.

“Cuando ingreso a Apoquindo 3000, hablo con Blanquita, la secretaria, y es ella quien me presenta a Andrés Chadwick. Entro y Plá se va. Nos dice que nos dejará hablar solo”, dice E.R.

¿Qué hablas con Andrés Chadwick en esa reunión?

Estamos aproximadamente una hora. Yo le cuento de la información que sé, a grandes rasgos. El ratificó varios detalles, porque estaba al tanto de cómo llega el dinero de los mapuches a Chile. Entonces, él sabía que la información que le estaba dando era fidedigna y que no la estaba inventando.

¿Es decir, Andrés Chadwick sabe por dónde y cómo entra el financiamiento?

Él ya tenía información. En el fondo, siempre estuvo al tanto. Estaba muy interiorizado del tema y eso que no era gobierno.

Pero lo había sido…

Le faltaban ciertos detalles, algunas cosas, pero en el fondo tenía toda la información.

¿Qué pasa tras este intercambio de información?

Él me dice que esto lo debíamos hacer rápido y que tiene un fiscal amigo.

¿Un fiscal amigo?

Sí, tal cual. Me dice que tiene un fiscal amigo, muy amigo, porque fue senador o diputado (por la región de O’Higgins). Chadwick me dijo que tenía un fiscal muy amigo en Rancagua, que iba a hablar con él y me conseguiría una entrevista para entregar todo. Ahí me conseguiría que me dejaran como testigo protegido.

¿El trato era que entregaras información y ellos te ponían un abogado?

No, lo que ofrecieron era que la fiscalía me dejara como testigo protegido y otras medidas para mi familia.

¿Pero testigo de qué?

Eso fue lo que ellos me dijeron. Lo que pasa es que, además, me ofrecieron protección policial, y que iba a ser monitoreada y que cualquier cosa pusiera un S.O.S. Debo decir que fue tal cual.

¿Cómo así?

Un par de veces llegó la gente del FMPR a mi casa a amenazarme. Llamaba y a los cinco minutos tenía a Carabineros ahí.

¿Por qué dices que te amenazaba el FPMR?

La policía se infiltra en estos grupos en la Villa Francia. Entonces, ya todos éramos sospechosos de todos.

¿Cuántas reuniones tienes con Chadwick?

Solo una.

¿Qué pasa luego de esa reunión?

Chadwick le dice a Isabel Plá que me lleve a Rancagua. Ahí es cuando yo me entero que es Emiliano Arias quien me recibirá y que no era un fiscal común y corriente, sino que el fiscal regional. Me atendió él y el fiscal Moya. Isabel Plá se quedó afuera. Estuvimos unas dos horas en esa reunión.

¿Qué te preguntan los fiscales?

Cuál era la información que tenía, así que les repetí lo mismo.

¿Qué les dijiste?

Les hablé de los mapuche, de Villa Francia. Esas cosas. En el fondo, me hacen como una entrevista y terminan diciéndome que me van a apoyar. Una semana después voy de nuevo y ahí me atiende solo Moya, quien me había llamado por teléfono entre medio, y me pregunta más cosas. En la reunión con Moya, me dice que yo no iba a seguir más ahí y que me había conseguido un nuevo fiscal, en Santiago. También me dice que la información que yo le había dado (sobre los mapuche) coincidía con la que él tenía, por lo que ahora debía entregar información sobre Villa Francia en la Fiscalía Centro Norte (de Santiago). También me indica, en esa oportunidad, que mi protección iba a estar bajo Carabineros. Ellos siempre me hablaron que mi protección iba a estar bajo Carabineros. Siempre, siempre, siempre era con Carabineros, nada con la PDI.

¿Y qué pasa en la Fiscalía Centro Norte, de Santiago?

Me presentan a Omar Mérida, el fiscal. Ahí entrego información; ellos no tenían nada, ningún caso concreto. Mérida me dice que nos olvidemos de los mapuche, que a él le interesaba la Villa Francia. Necesitaba saber dónde estaba el barretín de Ramiro; él sabía que yo tenía información.

¿Existe un barretín de Ramiro?

Si, antes habían dos. Lo único que quería el fiscal Mérida, era incautar armas. Estaba muy enfocado en eso, en encontrar armas. Él me puso como testigo protegida y logró que me cambiaran de domicilio como seis meses.

¿Qué te pedía que hicieras respecto de Villa Francia?

Que estuviera ahí, que me metiera para que lo fuera informando. Eso fue en 2017 y parte de 2018. En ese transcurso, queda el cagazo con la Operación Huracán. De hecho, la última acción que yo realizó, es una bomba de contacto.

¿Te pidieron accionar una bomba?

Los carabineros me lo piden por Mérida. Me dicen que el fiscal dijo que necesitaba que yo pidiera que me preparan una bomba y que ellos me indicarían dónde ponerla, que filmarían y me pasarían los materiales. Los carabineros me siguieron en todo momento y me dijeron que la dejara en una plaza, en Las Rejas. Hubo una detonación controlada y luego se la llevaron al Gope de Cerrillos y ahí analizaron el material y recuerdo que dijeron que tuvo una reacción positiva, una explosión positiva. Estaba Mérida ahí.

¿Te explicaron el objetivo de esta acción?

Nunca lo hacen.

¿Por qué decidiste hacerlo?

Porque todo lo que me piden lo condicionan a quitarme la protección y eso impactaba a mi familia.

¿Nunca te cuestionaste que podían haber estado manipulándote?

En ese momento creía fielmente que me estaban ayudando. Después de la Operación Huracán, Mérdida me dijo que seguiría como testigo protegido, pero que buscaría nueva gente de confianza porque ya no trabajaría más con los carabineros.

¿Cuánto tiempo duró eso?

Se supone que estoy así hasta ahora, pero nunca más pasó nada. Lo fui a buscar a la fiscalía, pero no me atendió; lo lo llamé a su teléfono personal y le pregunté hasta cuándo iba a estar en esta situación. Pero me dejó botada. Ahora volví a hacer público este tema. Pero no he tenido respuestas.

(*) La fotografía y las iniciales  fueron modificadas para proteger la identidad de la fuente, dada la complejidad del caso.