Hace unos años, como Agrupación Lésbica Rompiendo el Silencio, corrimos para todos lados en un intento de estar presentes en cada municipio y repartición pública que izaba las banderas. Consideramos que era importante estar ahí. Después de 2016, cuando ocurrió el crimen de Nicole Saavedra por ser lesbiana y camiona, ese entusiasmo fue mermando. Fuimos a algunas, no a todas, pero ya nos hacía ruido que el caso de Nicole no mostrara ni una señal de avance, y más aún, con la tremenda invisibilidad mediática a su caso, las acciones que emprendiéramos tenían que cambiar y unirnos a todas aquellas colectivas lesbofeministas que luchan en los territorios.

Es por eso, que este año, no hemos concurrido a ningún izamiento. Es más, nos hemos unido a las acciones de protesta y alerta por las agresiones y crímenes de odio. Somos parte, eso si, de iniciativas que permitan estrategias concretas para enfrentar la lesbofobia, bifobia, transfobia y homofobia. Esas iniciativas tienen que ver con observatorios que hagan seguimiento a estos casos, mesas de trabajo donde se logre, al fin, intervenir en las reparticiones públicas para que avancemos en un real cambio estructural de estas violencias. Acciones en los territorios, difusión de nuestras realidades, como también cuestionar los privilegios de aquellas que vivimos en la ciudad, y no en sectores rurales donde la violencia lesbofobica se siente con más fuerza.

Según el estudio exploratorio de nuestra Agrupación, Ser lesbiana en Chile, un 75 por ciento de ellas manifestó haber sido acosada y violentada en la calle por su orientación sexual. Siendo esta cifra tan alta, ¿hay motivos para celebrar?

En este 17 de mayo, no podemos no estar con Nicole Saavedra en el pensamiento. Pronto se cumplirán 3 años de su crimen. Han pasado tres fiscales y ninguno, absolutamente, ninguno ha logrado avanzar en su caso, teniendo las pericias ahí mismo, teniendo el apoyo de organizaciones como la Red Chilena contra la violencia hacía las Mujeres que representa a la familia de Nicole. Esto es un absoluto abandono, que escapa a una simple negligencia: esta es la demostración de que para la justicia en Chile, no somos todes iguales.

Se entiende la rabia de su prima, María Bahamondes, su desilusión y su angustia. No podemos no estar con ella, apoyarla y ser fuerza para que de una vez por todas se entienda la tremenda injusticia que se ha cometido con una joven que solo quería vivir de acuerdo a lo que sentía y mostraba. Este 17 de mayo, está dedicado a ella.


Periodista y coordinadora de la Agrupación Lésbica Rompiendo el Silencio