Cultura

Mujeres campesinas y su resistencia frente a la industria forestal protagonizan exhibición de Natascha de Cortillas

Por: Rodrigo Miranda, periodista y escritor / Publicado: 22.05.2019
Natascha de Cortillas /
En esta entrevista la artista interdisciplinaria y académica de la Universidad de Concepción habla de su exposición “Cosecha: siembra y resistencia”, que se inauguró el viernes pasado en la Galería Gabriela Mistral, donde visibiliza la lucha de cuatro mujeres campesinas frente al modelo del monocultivo de la industria forestal.

María Silva, Norma Arriagada, Ximena y Felicinda Martínez son mujeres campesinas de Poduco Alto, comuna de Santa Juana, a 60 kilómetros al sur de Concepción. Ellas cocinan en fogón lo que cultivan y cosechan para la microventa, el autoconsumo y la alimentación familiar. Todas fuertes y valientes resisten frente a las forestales con su agricultura de subsistencia. La artista Natascha de Cortillas visibiliza sus testimonios en la exposición Cosecha: siembra y resistencia. Allí, además de exhibir video-entrevistas a estas mujeres campesinas, fotografías que muestran la rudeza de su trabajo, documentos de archivo y un video performance en una plantación de pino, expone almácigos y los visitantes pueden llevarse productos orgánicos comestibles: zapallitos, perejil, cilantro, etc. Una instalación verde en pleno centro de Santiago, una gran naturaleza muerta que cada semana se irá renovando con productos nuevos.

-El discurso feminista está presente en tu trabajo y en Cosecha, siembra y resistencia al proponer a la mujer campesina como centro y como naturaleza, en contraste con la industria forestal que funciona como un modelo patriarcal.

-La analogía es más que pertinente. Un modelo centrado en el desarrollo, el capitalismo y la producción solo delata la manera extractivista y lineal en que se comprenden las relaciones entre las personas, en contraste con este relato frágil pero persistente de la mujer campesina, donde el modelo se desarrolla en base a una matrística que comprende y reconoce a la naturaleza como un ecosistema de vida. Sí, allí hay una mujer sosteniendo experiencias humanas y colectivas.

-Hoy los artistas y el arte están domesticados por el mercado ¿Cuál crees que debe ser el rol del artista y el arte frente a la realidad social?

-La verdad que el país entero está domesticado por el mercado y el poder. Estar lejos de los centros del saber y conocimiento, sin duda, determinan la manera de comprender el rol que juegan los artistas en dichas comunidades. Por ello, comprendo el arte como un fenómeno sociocultural altamente complejo en sus vínculos con los territorios, con una dimensión ideológica y mediadora que asume un contexto histórico y cultural. Es allí donde al artista en su capacidad sígnica construye y presenta nuevas relaciones simbólicas.

-Tras una transición económica a un neoliberalismo salvaje, en Chile el Estado fondarizó” las prácticas culturales. Ante ese contexto, ¿cómo se las arregla el arte contemporáneo para criticar el modelo económico imperante?

-Tenemos una frágil institucionalidad cultural que se ve amplificada hacia el resto del territorio chileno y que es invisibilizado desde el centralismo metropolitano. Así, desde las regiones se han levantado modelos y prácticas de trabajo artístico –que justamente desde su base de inequidad– han permitido construir relatos significativos y orgánicos en la construcción de un arte localizado, donde los procesos de colaboración y participación son vínculos que se demandan desde el arte. Sin duda, esta insistencia y resistencia, es la fortaleza precarizada a esta falta institucionalidad y exceso de modelo económico.

-¿Cosecha, siembra y resistencia es un ejercicio de revisión de las relaciones entre arte y política y de lo relacional en el arte al incluir lo comunitario?

-No tengo otra forma de comprender la práctica artística, que no sea aquella fundada en un contexto biopolítico determinante de todo quehacer.

-¿Cuál es tu opinión sobre el actual conflicto del Estado chileno con el pueblo mapuche y su lucha por recuperar sus derechos?

-Claramente tenemos una tremenda deuda con el pueblo mapuche y, sin duda, el Estado chileno debería asumir seriamente y sin conflicto de intereses dicha demanda. El Estado chileno –criollo– no respetó, inclusive los acuerdos y tratados que ya existían de la colonia, por lo tanto hay un deber seren el cual somos todos responsables en la generación de un Estado de cambio, que le otorgue el sitio de dignidad y derecho que justamente reclama el pueblo mapuche.

-¿Cuál es la solución para el precario estado de valoración gubernamental que poseen hoy el medioambiente y los modelos de vida campesina en Chile?

-Primero promulgar el Servicio Nacional de la Biodiversidad, cuyo proyecto de creación se encuentra aún durmiendo en el parlamento debido a la oposición de las forestales y su lobby con los parlamentarios. Luego fijar la estrategia de trabajo de este nuevo servicio, vinculando la biodiversidad con las medidas de promoción de la vida campesina de pequeña escala del Ministerio de Agricultura y el Ministerio de Medioambiente, con el fin de resguardar los recursos naturales que son la base del modo campesino.

-No es casualidad que desde la dictadura el Estado chileno promueva la sustitución del bosque nativo por monocultivos de pinos o eucaliptus.

-El Estado chileno dictatorial de los años 70 y 80 promovió una contrarreforma agraria, la que devolvió extensas áreas expropiadas a sus anteriores dueños. Luego el mercado especulativo de la tierra llevó a la creación de un mecanismo de subsidio a las plantaciones forestales, con cuyos excedentes los militares corruptos y sus familias se hicieron de grandes extensiones de terreno. Compraron las tierras con créditos que después pagaron con los excedentes del subsidio a las plantaciones forestales (Decreto 701 de 1974).

-¿En qué consiste la video performance que exhibes en la galería Gabriela Mistral?

-Es una lectura de la obra Chile amasa su pan, donde una panadera se pasea por una plantación de pinos en la Ruta de la Madera, y el atuendo blanco se va ennegreciendo a medida que desarrolla el recorrido, se va enlutando. Esta acción presenta el desgaste medioambiental y ecosistémico que produce el monocultivo de pino y eucaliptus, así como la disminución y contaminación del agua en las comunidades aledañas a las plantaciones. Mi trazado es un recorrido orgánico frente a la trama serial y regular de los pinos, tejo otra trama sobre esa retícula cuadriculada. La obra hace un guiño a los descontroles, desfases y disimetrías en los contextos biopolíticos de la región.

Hasta el 21 de junio en la Galería Gabriela Mistral (Alameda 1381).

 

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