Con 29 años, es el diputado más joven de la bancada del Partido Socialista (PS), de las más antiguas del Congreso. Juan Santana salió electo por el distrito 4 (Alto del Carmen, Caldera, Chañaral, Copiapó, Diego de Almagro, Freirina, Huasco, Vallenar y Tierra Amarilla) en las últimas elecciones. Un cargo que desde principios de año combina con la presidencia de las Juventudes Socialistas y con el trabajo distrital. Estar presente en el territorio no es, para él, sólo una responsabilidad del cargo. Le gusta estar en su pueblo con los suyos: “Cada vez que puedo, los domingos voy a jugar con mi club, el Ferroviario de Vallenar”, explica.

Periodista de profesión, terminó sus estudios en 2015, pero la política insitucional lo alejó del oficio para ejercer como Consejero Regional de la Provincia. De allá, dio el salto a la Cámara de Diputados.

Como el resto de los más de 41 mil militantes socialistas, el 26 de mayo está convocado a elegir la nueva directiva del partido, que se disputa entre el presidente actual, Álvaro Elizalde, y la candidata Maya Fernández. Entre los nombres que apoyan al actual timonel están el secretario general, Andrés Santander, la senadora Isabel Allende y la diputada Emilia Nuyado. A Fernández la apoyan figuras como el ex subsecretario de Interior, Mahmud Aleuy, los diputados Marcelo Díaz y Marcelo Schilling, el exministro de la Sepgres, Gabriel de la Fuente, y el abogado constitucionalista Fernando Atria.

En entrevista con El Desconcierto, Juan Santana no se moja sobre este tema. Sin embargo, hace autocrítica de la gestión del PS, revela sus opciones para las candidaturas presidenciales y analiza el rol del partido como oposición.

Traspaso de mando de las Juventudes Socialistas

Traspaso de mando de las Juventudes Socialistas / Agencia Uno

¿Va a apoyar a Álvaro Elizalde en las elecciones del PS del próximo 26 de mayo?

Yo tomé la decisión de ser imparcial en esta elección porque represento y lidero una organización juvenil del PS que tiene múltiples expresiones. No corresponde que me manifieste por una candidatura u otra. Ahora, yo tengo una opinión positiva de ambos liderazgos. Tanto Álvaro Elizalde como Maya Fernández tienen virtudes en la medida que sepan aglutinar al conjunto de expresiones socialistas y orientar al partido para transformarse en la principal herramienta para enfrentar al gobierno de Piñera.

 ¿Qué podría aportar cada uno?

Ambos tienen una trayectoria reconocida al interior del PS y pertenecen a una generación que tradicionalmente no ha estado en la conducción del PS. Esto también es positivo. Con Álvaro Elizalde el PS ha tenido capacidad de fiscalización, ha liderado temas en sintonía con el trabajo legislativo. Maya Fernández, por otra parte, cumplió un rol destacado como presidenta de la Cámara de Diputados, poniendo grandes temas en la mesa y demostrando que sus capacidades individuales le permitieron generar transversalidad en la oposición. Para volver a gobernar necesitamos ser mayoría y los liderazgos capaces de aglutinar esas mayorías serán los relevantes.

¿Hay algo de autocrítica que hacer del liderazgo del último tiempo del PS?

Creo que la directiva actual no ha tenido la capacidad de aglutinar el conjunto de expresiones que existen y conviven al interior del PS. En tiempos como este, donde estamos en la oposición y ésta está dispersa y fragmentada, es necesario que los socialistas estemos unidos. Liderazgos que tradicionalmente caminaron juntos, hoy día van separados, se produjeron divisiones al interior de los propio lotes. Lo segundo, más importante y que me convoca más, es que nos ha faltado personalidad para defender el principal legado de la presidenta Michelle Bachelet, que fue en educación. Esta fue nuestra bandera. La reforma educacional está en la esencia del socialismo y permitió que casi 300 mil estudiantes hoy estén estudiando gratis. Nos falta personalidad cuando convivimos con una ministra que se ha encargado de boicotear la reforma de la presidenta, que se ha encargado de desinformar y mentir acerca de los cambios que se han hecho y que hoy día son leyes.

Habla de falta de capacidad para aglutinar todas las sensibilidades del partido. ¿Quién se ha quedado fuera del PS?

No quisiera personificarlo, pero si existe un escenario donde hay competencia es porque hay una sensación que tiene relación con eso. No se trata sólo de aglutinar expresiones del PS en cuanto a lotes, sino también de generar sinergia y articulación con el conjunto de virtudes del PS. No comparto las declaraciones del ex subsecretario Aleuy cuando dice que el PS ha sido insignificante. Yo creo que el PS en, los hechos, demuestra ser de los pocos partidos de oposición que hoy día trasciende. Es el partido y la bancada de la oposición más grande de la Cámara y del Senado; el año pasado tuvimos la presidencia de ambas instancias.

Hace unos días la candidata y diputada Maya Fernández hablaba de la necesidad de salir de los despachos y de la falta trabajo territorial y con las bases. ¿Comparte este diagnóstico?

Esta es una tarea que todas las autoridades del PS tenemos permanentemente. Yo voy a mi distrito cada vez que puedo, cada fin de semana y me reúno con organizaciones sociales. Y veo que en el resto de los colegas de bancada existe el mismo ánimo, no veo flojera ni desconexión en ellos, pero nos ha faltado personalidad. Creo que existe un cierto pudor en defender temas de la izquierda. A veces se le tiene miedo a la opinión masiva de la gente. Pero la gente no nos eligió para ser gobierno, nos eligió para ser oposición. Una oposición fiscaliza, defiende y también pone temas en la mesa.

¿Por qué no lo están haciendo?

Luego de la derrota de la elección presidencial, nos fragmentamos porque no existía en nuestro candidato presidencial un relato histórico que nos permitiera saber con claridad con qué manera actuar y posicionarnos luego de la derrota electoral que sufrimos.

Hay voces dentro del PS que comparten con usted esa falta de “personalidad” o valentía, que menciona, y que a la vez señalan que eso ha provocado a una pérdida de credibilidad de la directiva actual y del partido en general.

No. Al revés, creo que el PS sigue siendo un partido creíble para la sociedad chilena. Tenemos vocación y condiciones para gobernar porque la sociedad nos cree. Creo que es porque hemos hecho una interpretación histórica de lo que demanda la sociedad chilena. Tenemos que generar condiciones para combatir la estructura cultural de nuestro país que tiene relación con un individualismo exacerbado. Sólo nos interesa nuestro metro cuadrado.

Narváez, Inslulza y Carlos Montes, precandidatos presidenciales

juan santana

/ Agencia Uno

De la directiva que surja a partir del 26 de mayo, dependerá cómo se plantearán las candidaturas presidenciales. ¿Qué nombres tantea el PS?

Yo coincido con la propuesta del ex senador Camilo Escalona de que una vez que se constituya la nueva directiva, la principal tarea del PS es organizar un evento electoral en donde, a través de una elección interna o abierta, debe elegir pronto un candidato presidencial para que él o ella pueda desplegarse a nivel nacional en las elecciones municipales junto con nuestros candidatos a alcaldes, concejales y gobernadores regionales. Eso incentiva un ánimo presidencial en el PS y el resto de las colectividades.

Entonces, en pocos meses habría que conocer el nombre.

Podría ser a finales de este año o a principios del siguiente para que en 2020, año de elecciones municipales, el candidato o candidata se pueda desplegar. Hay declaraciones de la ex alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá, en la misma línea dentro del PPD. Obliga a que las colectividades vayan poniendo propuestas.

Volvamos a los candidatos.

Han surgido distintos candidatos. Está la ex ministra Paula Narváez, que creo que en su rol demostró en que tiene la capacidad y condiciones para convertirse en un gran liderazgo. Está el senador José Miguel Insulza también. ¿Quién podría poner en duda su tremenda trayectoria? Tiene las condiciones y conocimiento del Estado que necesita un candidato presidencial. Y, aunque él no lo ha dicho, pero se ha nombrado y a mí me gustaría que saltara a la cancha el ex presidente del Senado y actual senador, Carlos Montes.

¿Por qué quiere que salte a la cancha el senador Montes?

Porque cuantos más salten a la cancha, mejor. Es una competencia más sana, participativa y democrática. Además, creo que tiene tremendas condiciones. Ha sido capaz de poner el tema de la educación pública como bandera prioritaria en el debate nacional y genera un gran respeto entre sus pares del Senado y de la oposición.

¿Como presidente de las juventudes del PS, promoverá a Carlos Montes?

El rol de la Juventud Socialista es promover el debate, las candidaturas, la democracia y la participación. Se trata de aglutinar a los jóvenes socialistas y creo que donde podemos contribuir es en no hacernos cargo de diferencias que muchas veces desconocemos. No nos corresponde a nosotros y que impiden poner por delante las cosas que son realmente importantes. Por ejemplo, en próximos meses vamos a convocar a militantes jóvenes (sub 35) interesados en ser candidatos a concejales, alcaldes o gobernador regional a un gran encuentro para promover liderazgos jóvenes.

¿Insulza podría aglutinar de forma transversal todas las expresiones de socialismo?

Todos tienen desafíos. El senador Insulza va a tener que ser capaz de aglutinar a un mundo de izquierda que es crítico. Él concita el apoyo de quienes fuimos parte de la Concertación, pero hay un espectro que hoy forma parte de la oposición que es más crítico respecto a eso.

Al ex presidente Lagos no lo mencionó.

Desconozco si tiene interés de participar nuevamente en una elección. Creo que no. El PS no le puede cerrar la puerta a nadie y una de sus tareas es ir generando nuevos liderazgos, aunque esto no se traduzca en edad. Tenemos un desafío de regeneración que se traduce en aspectos generacionales, pero también en contenidos, en propuestas, en liderazgos.

¿Observa riesgo de enquistarse en ciertas dinámicas y lógicas si no llega una renovación generacional?

Hay una generación que tiene mucha legitimidad en el PS porque fue parte de la lucha contra la dictadura. Hay méritos tremendos detrás. Pero para que los nuevos liderazgos emerjan, éstos tienen que trabajar y poner de su parte. Es el desafío que tenemos los jóvenes. Esto no se va a producir por arte y magia, menos con la trayectoria histórica del PS. Si los jóvenes ponemos en la mesa que la renovación tiene que llegar solo por la condición de jóvenes, estamos cometiendo un error. Tiene que ser a través de conductas, méritos y trabajo. Sin embargo, como crítica al PS, en general, sí creo que no ha sido capaz de promover liderazgos jóvenes, prepararlos y darles el espacio que les corresponde. Eso es algo que deberá considerar el nuevo presidente o presidenta.

“Esfuerzos para articular la oposición”

bancada PS

Bancada PS / Agencia Uno

¿Qué opina del rol de la oposición en la Cámara?

Creo que hay dos expresiones. Una, cómo defendemos lo que hemos construido como centro-izquierda estos años ante un gobierno de derecha que ha exacerbado sus posiciones; y otras posiciones que buscan profundizar su identidad política para poder perfilarse de cara a las elecciones, particularmente la DC. Creo que esta es una apuesta atrevida porque deja de lado lo que significa defender lo construido. El PS ha hecho múltiples esfuerzos para articular la oposición en su conjunto y lamentablemente ha significado dejar de lado el fortalecimiento de nuestra identidad. La Reforma Laboral, la Reforma Tributaria, la de pensiones, son temas que debieran ser parte de la agenda del PS y pareciera que no estamos diciendo nada respecto a eso. La DC quiere transmitirle al país que es una fuerza capaz de dialogar con el gobierno, pero el resto de las fuerzas políticas también estamos dispuestas a ello, aunque no estamos dispuestas a tranzar principios. La DC va a tener que hacerse cargo de esto, pensando también en la elección municipal. No sé si los alcaldes de la DC están de acuerdo con la conducción que está llevando el presidente Fuad Chahín.

¿Qué tipo de alianza veremos en las municipales? 

Las decisiones que hemos tomado en el partido han sido que hay que hacer esfuerzo para aglutinar a la oposición, desde el Frente Amplio (FA) hasta la DC. Si sumas los diputados de la ex Nueva Mayoría y la DC somos mayoría. El conjunto de la oposición es mayoría en este país. Si vamos unidos, nos va a ir bien. Si vamos divididos, va a ganar la derecha. Si alguno de ellos no está disponible para eso, no significa que se produzca un quiebre o un distanciamiento con el PS. Si es necesario vamos a competir con la DC o con el FA.

¿Qué opina de que los diputados Marcelo Díaz y Leonardo Soto se vayan al comité de los diputados “díscolos” (Ph, Garín y PEV) del FA?

Eso fue una decisión que tomamos como colectividad en su conjunto. No fue individual. La tomamos luego de que el jefe de bancada nos comentara una solicitud del PS para poder constituirse como bancada. Lo veo netamente como un aspecto administrativo.

¿Cómo se siente usted con los parlamentarios del FA?

Comparto con ellos en las comisiones en que participo. Creo que hay muy buenos parlamentarios. Hay muchos jóvenes, por eso también hay una conexión. Lo más valorable es que en la mayoría de votaciones y debates coincidimos programáticamente. Sin duda, tenemos interpretaciones distintas de la historia reciente de nuestro país, por eso estamos en organizaciones políticas distintas, pero la capacidad de vivir y convivir durante los próximos años tendrá que ver con la capacidad de relacionarse y coincidir en espacios que tienen las condiciones para ello.

Hace unos días publicó una columna en El Mostrador donde señalaba que la estrategia de Pedro Sánchez, de buscar nuevos liderazgos y algunas de sus propuestas, lo llevaron a ganar las elecciones y que el PS chileno tiene que tomar nota. No mencionó el efecto miedo a la “triple derecha” española, lo que es un escenario que podría replicarse en Chile con la candidatura de José Antonio Kast.

Cuando se produce este temor, es cuando existe mayor espacio para generar ideas y marcar diferencias. En España Vox obligó a la derecha más tradicional a hacerse más a la derecha y dejó un espacio en el centro.  En España quedó un espacio desde el centro hasta la izquierda muy amplio para el PSOE. Además, creo que hubieron dos aspectos importantes: el sacar el pudor y temor en poner temas de izquierda en la mesa, como el salario mínimo; y conductas muy reveladoras como cuando Pedro Sánchez renunció a su condición de parlamentario y se dedicó a recorrer las bases. Eso se ha perdido en el socialismo.