Este jueves estudiantes y profesores brasileños salieron nuevamente a las calles protestar en contra de los recortes de 35% impulsados por el Ministerio de Educación de ese país sobre los recursos destinados a liceos y universidades públicas. En una jornada que registró marchas y actos en más de 200 ciudades a lo largo de Brasil, se estima que los actos reunieron un total aproximado de 1,5 millón de personas.

Este es la segunda convocatoria realizada en Brasil este mes de mayo. La primera ocurrió el 15 de mayo, días después de anunciado el recorte, y resultó en cifras similares tanto en la cantidad de manifestantes como en las ciudades movilizadas. Al igual que en la primera vez, las ciudades de São Paulo y Río de Janeiro fueron las que registraron mayor asistencia, cercana a las 200 mil personas cada una.

Cabe recordar que tras aquel primer éxito de sus opositores en las calles, el presidente Jair Bolsonaro decidió convocar sus seguidores a una jornada de manifestaciones, lo que aconteció el pasado domingo, resultando en un éxito relativo: los bolsonaristas reunieron poco más de 200 mil personas en 52 ciudades de Brasil, lo que no son números bajos y evidencian que el presidente mantiene cierto respaldo.

Sin embargo, su apoyo se mostró bastante menor que el de las marchas opositoras de 15 de mayo, y la jornada de este jueves confirmó que el sector que no está satisfecho con las políticas del actual gobierno, sobretodo en educación, tiene bastante más fuerza en las calles. Por lo tanto, la estrategia lanzada de Bolsonaro de promover una especie de “disputa de marchas” contra sus opositores, aunque no fue un desastre, por ahora le ha rendido más derrotas que victorias.

Amenazas del Ministerio de Educación

Otra estrategia que le salió mal al oficialismo brasileño fue la de lanzar amenazas de última hora para tratar de boicotear la convocatoria estudiantil – que también contó con un fuerte apoyo de las asociaciones docentes y de trabajadores de la educación, además de la presencia de padres y apoderados.

La principal amenaza partió del mismísimo ministro de Educación, Abraham Weintraub, quien lanzó una nota en los medios, y luego un video en sus redes sociales, afirmando que los profesores, funcionarios, alumnos e incluso apoderados tenían prohibido hacer llamados o difundir videos sobre las marchas, asegurando también que podría haber sanciones a los que fuesen pillados en redes sociales.

Además, Weintraub indicó medios por los cuales las personas podrían acusar anónimamente a aquellos que incurrieron en las prácticas que el Ministerio pasó a considerar ilegales desde este jueves.