Pese a ser acusado de abusos sexuales contra niños, niñas y adolescentes en California por hechos ocurridos entre 2009 y 2011, cuando estaba en la parroquia San Salvador de Colton, el sacerdote argentino Roberto Barco siguió ejerciendo en Chile.

El religioso llegó a ser administrador parroquial de la Iglesia de María Inmaculada de Cochamó, un pueblo a 100 kilómetros de Puerto Montt. Barco asumió el 5 de mayo de 2018 y desde entonces se mantuvo en su función sin que nadie lo cuestionara.

La lista de presuntos abusadores fue difundida por el obispo Gerald. R. Barnes, quien dio a conocer a los “clérigos acusados convincentemente de abuso sexual a menores”, con el nombre de 34 sacerdotes acusados en las últimas cuatro décadas. Entre ellos se encontraba Roberto Barco, de 65 años.

En este contexto, este lunes el administrador apostólico del arzobispado de Puerto Montt, Ricardo Morales, anunció que alejarán de sus funciones al sacerdote que prestaba servicios en una parroquia de Cochamó. En el comunicado anuncian que decidieron “suspender del ejercicio público del ministerio al Pbro. Roberto Barco, mientras duren las indagaciones que permitan aclarar los hechos de los que se le imputan”.

Luego de que la historia fuera difundida este lunes por La Nación de Argentina, el religioso desmintió las acusaciones vía WhatsApp, asegurando que “jamás en mi vida tuve una conducta inapropiada con niños a los que tanto amo”.

Sin embargo, los antecedentes indican que Barco sí estuvo involucrado en los hechos que se le acusan. De hecho, luego de la presentación de la denuncia policial, en abril 2016, su iglesia se tomó apenas un mes para destituirlo.