Ya han pasado tres meses desde el estreno del documental “Raúl Pellegrin. Comandante José Miguel”, en el cual se da conocer la historia íntima del líder del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR).

En un año donde se ha realizado una intensa discusión sobre lo que significó el FPMR para el país debido a la polémica por la situación del ex frentista Ricardo Palma Salamanca, la película busca realizar un ejercicio de memoria en un presente donde ya no existe la lucha armada en Chile.

A través de un relato coral, el documental reconstruye la figura de uno de los principales combatientes de la dictadura, que participó en el atentado que casi le quita la vida a Augusto Pinochet el 7 de septiembre de 1986, y que dos años después murió torturado en los Queñes por el mismo régimen militar que buscaba derrocar.

La directora del documental Michelle Ribaut afirma que uno de los objetivos del documental fue dejar atrás la victimización y la derrota con la cual se tiende a recordar a las luchadoras y luchadores que existieron.

“El mejor homenaje que se puede hacer es traer sus ideas al presente y recuperar su vida desde la convicción de que se puede construir un país distinto”, afirma Ribaut.

-¿Cómo fue para ti reconstruir la figura de Raúl Pellegrin?

-Fue un desafío súper grande profesionalmente porque siempre tuve el temor de no tener la experiencia necesaria. Yo me lancé no más porque dije “si uno espera a tener la experiencia o la plata al final uno no hace los proyectos que quiere”. Yo tenía temor de no estar a la altura de la figura de él. Si estuve o no a la altura eso lo dirá cada persona que vea el documental no soy yo la que tiene que decirlo. A través de la figura de Raúl encontré valores que como personas de izquierda no podemos olvidar.

– ¿Cuáles son los valores que viste en la figura de él?

-Valores que son tan simples y que son tan difíciles de encontrar como el compromiso, la humildad y saber escuchar. Esa fue una de las cosas que más me quedó dando vuelta de un líder como Raúl porque uno ve a gente grandilocuente hablando y hablando. En cambio, Raúl era de las personas que escuchaba primero y después hablaba. Son valores como cosas tan sencillas como la puntualidad, que ahora puede ser un detalle, pero en ese momento si no eras puntual podías poner en peligro la vida de un compañero, pero yo creo que finalmente tiene que ver con el respeto al otro y siento que eso se nos ha olvidado un poco pero es parte de la responsabilidad política.

-¿Existe algún mito que hayas derribado en torno a la figura de Raúl?

-En varias partes me han preguntado si es terrorista o no es terrorista. Las veces que me lo preguntan me molesta un poco pero entiendo de dónde viene. Para mí el terrorismo es causar terror a una población con un objetivo determinado y el Frente lo que hacía mientras era dirigido por Raúl era todo lo contrario. Sus acciones buscaban generar las instancias de rebelión que están consagradas en los derechos humanos porque es un derecho humano rebelarse contra un tirano.

La figura de él como líder también es interesante porque uno se lo imaginaría como un hombre robusto, fuerte, alto que hablaba de manera jerárquica, y era todo lo contrario. Raúl estaba en miras de un liderazgo distinto. El no creía que los jefes no tuvieran que ser parte de las acciones y tuvieran que estar dirigiendo de arriba para abajo. El creía que tenía que existir transparencia en el liderazgo y que los jefes tenían que hacerse cargo del momento político.

-En este documental ustedes pudieron entrevistar a Mauricio Hernández Norambuena . ¿Cómo fue esa experiencia?

-Fue un proceso que duró un año. Tuvimos que contratar a un abogado en Brasil porque a través de un abogado puedes hacer una solicitud al juez que lleva el caso de Ramiro para que te conceda una entrevista. La primera respuesta fue negativa debido a que él se encontraba en el régimen disciplinar diferenciado, el cual tiene por objetivo que la persona pierda su personalidad, en este caso para que deje de ser un “terrorista”. Por estas reglas Mauricio no se pudo ver al espejo por 16 años, no podía mirar a los gendarmes a los ojos porque es una señal de enfrentamiento a la autoridad y su familia lo podía ver cada tres meses. Además de esto no podía tener contacto con otros presos. Entonces, en un primer momento nos dijeron que la idea de esta entrevista era enaltecer la figura de un terrorista por lo tanto no se daba la autorización.

Después de eso apelamos a ese rechazo y nos avisaron con un mes de anticipación que nos iban a dejar a entrar tres horas. En términos logísticos era bien engorroso debido a que tuvimos que sacar con prisa los pasajes. Pudimos estar con él tres horas a través de una reja. No nos dejaron estar en el mismo espacio sin una reja porque era una cárcel de alta seguridad. Yo no sé de dónde saca la fortaleza y la memoria siendo que a veces igual se le olvida el español porque si no lo hablas en mucho tiempo se te van olvidando las palabras. Yo creo que la entrevista fue fundamental para entender a Raúl. Él era de los que más estaba cerca de Raúl. Fue fundamental para entender la convicción. De dónde sale esa fuerza para entregarse por entero a una causa. Yo no sé si hoy en día podemos encontrar la convicción que existía en ese tiempo. Yo creo que nos ha ganado el individualismo, la desidia.

Al final le pude preguntar cómo estaba y él me dijo, “en la cárcel”, y me dijo que lo que lo hacía mantenerse vivo y en forma era precisamente la memoria y sentirse orgulloso de lo que hicieron en el Frente y de haber conocido a personas como Raúl y Cecilia (Magni) y de hecho, una de las pocas cosas que le dejaban tener era una foto de Raúl junto a Cecilia.

-Entonces, el entorno de Raúl lo recuerda con cariño…

-Es especial eso porque más allá de la admiración que le puedan haber tenido como jefe, Ramiro es un hombre muy duro. Él es muy de una línea y el nos dijo, “yo al único que le hacía caso era a Raúl a nadie más.” Y cuando matan a Raúl él se entera que era menor que él y ahí él quedó sorprendido porque lo veía muy maduro.

Eso yo creo que tiene que ver con la forma en la que tu enfrentas las situaciones que te tocan vivir y como él desde este ser tímido, bajo, humilde y que sabe escuchar se fue configurando un líder que todos respetaban y querían por su propia forma de ser porque de repente a nosotros se nos olvida que más allá de la teoría, más allá de un montón de cosas que son necesarias para un líder, no se puede olvidar la parte humana porque no son máquinas. Yo creo que eso nos falta tener algo en qué creer y alguien en quién creer.

-¿Hacen falta más Raúl Pellegrin ahora?

-Absolutamente. Aunque, yo creo que el capitalismo nos ha hecho mucho daño. Hace poco hubo un tiroteo en Puerto Montt. ¡Qué onda el Estados Unidos en menor escala! Yo creo que modelos como el que tenemos hoy en día te van desconfigurando y dejas de ser un poco humano. A la gente le importa más defender la propiedad privada que matar a una persona que vulneró la propiedad privada. Siento que falta pensar desde lo humano.

-¿Cómo ha sido la relación con la familia de Raúl?

-Sin ellas, digo ellas por es su madre y sus dos hermanas, no habríamos tenido acceso a todo lo que pudimos tener porque dentro del Frente existieron muchas traiciones, hubo gente infiltrada, hubo gente que hasta el día de hoy no ha pagado las culpas por lo que hizo. Entonces existe mucha desconfianza y yo, llegar de la nada diciendo quiero hacer un documental de Raúl, no es tan fácil de digerir para alguien que ha pasado por tanto. Para mí fue abrir un espacio de confianza para yo poder ingresar y poder hacer el trabajo más ampliamente.

– ¿Cómo te gustaría que Chile recordara al Frente o a la lucha armada en tiempos de dictadura?

-Con la verdad, yo creo que hay demasiados mitos y cosas que la gente se ha creído. Entonces, yo creo que es hora de decir la verdad porque siempre los que ganan escriben la historia y la historia oficial ha querido borrar a todos los compañeros y compañeras que resistieron y que estuvieron enfrentando a la dictadura y que también querían un proyecto a largo plazo para construir un Chile distinto. Yo creo que si me preguntas cómo me gustaría que fuera, te diría que ojalá fuera cómo fue realmente más allá de la verdad oficial. Yo creo que está en nuestras manos contar la historia y sacar los tabús alrededor de ella.